Brainstomping cumple 16 años… La semana que viene

Este mes Brainstomping cumple 16 años. Que vertigo, porque ya sabéis lo que se suele decir en estos casos, que si hubiera sido un hijo ahora estaría en el instituto y preguntándose que hacer en la universidad, o si merece la pena. Y claro, ante una pregunta como esa tienes la respuesta automática «estudia hijo estudia» o la meditada, que viene a traducirse en  ni puta idea. Porque, estando el mundo como está, la tontería me ha dado que pensar…

Quiero que seais conscientes de que Power Pack ahora tienen la edad de Peter Parker y no, Peter Parker no es más viejo que vosotros.

Brainstomping empezó en un momento raro, cuando los blogs estaban de retirada y la primera generación de redes sociales estaba siendo sustituida masivamente por la nueva, que es la que acabaría quedándose. En ese punto extraño entre la era de las páginas web y los «agregadores» -en nuestros inicios nos apuntamos a alguno, he de reconocer-, poco antes de que las redes sociales nos engulleran por completo. Compartías tu artículo en Facebook, Twitter o Instagram y con eso ya te asegurabas que los que te seguían estuvieran al tanto de lo que publicabas. Google te aseguraba que, si tus textos estaban bien escritos y no hacias marranadas, considerarían tu trabajo como algo interesante y lo pondrían arriba en el buscador. Por aquel entonces ya existía el SEO, sí, pero Google seguía bajo su máxima de «don’t be evil» y el SEO no era una repetición machacona de las mismas ideas, palabras resaltadas y demás barbaridades. Con los años, lo del SEO ha adquirido tal nivel de delirio que seguirlo ahora mismo es escribir como una IA y, honestamente, ya no merece la pena porque pase lo que pase Google va a poner por delante de ti a todos los que pagan, los que escriben con IA y demás porquería que ha hecho que buscar en Google sea una pérdida de tiempo. Y sí, internet está muriendo.

Lo triste es que ahora hay una filtración masiva de fotos y videos y siempre te quedará la duda de que todo es IA. Ya no nos podemos creer nada

Es bastante triste, porque siempre pensé que todo lo que se subía a internet duraría para siempre, aunque solo fuera porque lo fuera grabando la buena gente de archive.org, pero hasta ellos están recibiendo ataques de hackers y de muchimillonarios megalómanos porque, claro, les molesta su mera existencia. Como la wikipedia, ¿cómo algo así puede ser gratis? ¿Cómo pueden tratar de decir «la verdad», la verdad no era algo completamente relativo y subjetivo que deformar a placer? Y éso por no hablar de la IA, que ahora mismo puedes ir directamente a ella y pedirles que te escriban un post sobre lo que sea al estilo de M’Rabo de Brainstomping.com; algo completamente obsceno, porque significaría que M’Rabo dejaría de trabajar. Peor todavía, la IA está copiando sus artículos y aprendiendo de ellos, cosa que a mucha gente -con razón- les ha molestado y ha provocado que acaben cerrando sus textos, dibujos y demás bajo registro o, peor todavía, bajo pago. Algunos directamente hasta han claudicado, y en vez de tener una web públicao tienen una «newsletter», lo que antes se llamaba simplemente una lista de correo. Algo más restringido, más exclusivo y, tristemente, más útil. Pero que no permite el diálogo, no permite los comentarios de los lectores, con lo que buena parte de la gracia se pierde por completo. Pero claro, en estos tiempos parece que nos hemos quedado solos en la idea. Tal vez sea porque no tengamos tantos lectores y comentadores como para que la cosa se desmadre, pero nunca hemos planteado la idea de cerrar los comentarios. Más que nada porque somos de la idea de que no estamos encerrados, si no que son ellos los que están encerrados con nosotros. Y aun así…

La presencia de Steranko en twitter fue como un resumen de nuestra experiencia en internet, al principio era algo maravilloso y lleno de posibilidades, pero al final resultó que el tío era un fan del dorito de la casa blanca y todo se fue a la mierda.

Cuando abrimos ésto, repito, los blogs estaban muriendo, y ni siquiera teníamos la intención de hacer un weblog, simplemente una web a la que el formato de wordpress le venía que ni pintado. Y al final tenemos un weblog creado en la época de la muerte de los weblogs, que ha sobrevivido a la era de las redes sociales, plataformas de streaming y demás, y mientras escribo esto recuerdo como los dibujantes de cómics han abandonado ya prácticamente las redes sociales, porque el algoritmo es tan miserable que ya no les permite ni publicitar su trabajo. Y todo esto a pesar de que, a diferencia de los escritores, los dibujantes son los que generan imágenes, el que es junto al video el tipo de material que más «engagement» genera. Así que los autores de cómic abandonan el barco, si acaso ponen una nota agradeciendo lo bien que les han tratado en el festival de nosecuantos, pero en su mayoría han abandonado la «plaza pública». Internet se ha ido a la mierda, todos se hacen un substack o como se llame y conseguir ciertas noticias ahora es más complicado y farragoso. Internet ya no es tan divertido, y empiezo a pensar que somos un perro tan verde que igual somos como la planta aquella que se creía que era un científico llamado Alec Holland…

Pero, allí donde tantos nos han fallado, siempre nos quedará Alan Moore. Porque en realidad somos los demás los que le fallamos siempre a Alan Moore, no sé como nos aguanta.

Hace un años, creo que hasta antes del COVID, os pregunté que hacer para seguir con Brainstomping, porque claro, la rutina mata la diversión y yo soy un culo inquieto que necesita el cambio y tal, pero la conclusión fue seguir. Y fue seguir porque, entre otras cosas, éso es llevar la contraria, y no hay nada que nos guste más que eso, incordiar. Para que os hagais a la idea, M’Rabo es un tipo que se pasa el día gritando a las nubes, quejándose de lo mal que va el mundo y lo miserables que son los multimillonarios que llevan todo esto, y lo peor es que… Tiene razón. Los dos somos de la generación que creía que internet era un futuro mejor (como vosotros, me da) y claro, la promesa traicionada nos revienta, sobre todo porque, siendo como somos fans del ciberpunk, estábamos más que avisados de que las grandes corporaciones iban a reventar el futuro a la menor oportunidad. Internet nos iba a hacer libres y ahora el chivato que llevamos en nuestro bolsillo, el Gran Hermano hipervitaminado mientras verdad es mentira y guerra es paz. Siento no haber hablado hoy de gente en pijama y cosas entretenidas, pero hay días en los que lo que te sale del alma es esto y, que narices, en el fondo son cosas que nos incumben a todos. Entiendo perfectamente a la gente que ha dejado internet en favor de «cotos cerrados» al margen de las grandes multitudes, y actualmente estamos en un servidor privado y, hasta donde yo sé, ni nuestros textos ni vuestros comentarios son «contenido gratis» para las gigacorporaciones (excepto cuando nos los roban los bots de la IA, ya me entendeis). Pero la tentación de echar el cierre y convertir esto un coto privado siempre está ahi.

Claro que con eso nos perderíamos al tipico desnortado que aparece de vez en cuando y al que echamos a los perros, perdón, a M’Rabo. Que para eso está.

 

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