Ms. 45 de Abel Ferrara – La venganza no es sana

Hoy toca hablar de esas lagunas en mis visionados cinematográficos que poco a poco voy subsanando, y en este caso concreto sobre un director a quien durante demasiado tiempo presté poquísima atención. Abel Ferrara. Un director del que lo poco que había visto había quedado reducido a vagos recuerdos de pillar alguna de sus películas haciendo zapping a las tantas de la noche sin que me llamase demasiado la atención. Pero ahora, con más años a las espaldas, he retomado su filmografía y he descubierto a un director increíble, incómodo y provocador con cuya carrera me estoy poniendo poco a poco al día. Y por ello hoy quiero hablar de una de sus primeras películas, Ms. 45 / Angel of Vengeance (1981), un thriller de venganzas que es mucho más de lo que aparenta a simple vista.

Este poster promete una película muy diferente de lo que es en realidad

Thana (Zoë Tamerlis) es una joven costurera muda de Nueva York que al regresar a su casa sufre dos violaciones consecutivas, matando en defensa propia al segundo violador y apoderándose de la pistola con la que le había amenazado. Dos eventos tan traumáticos han roto algo dentro de ella, y tras matar con esa misma pistola a un segundo hombre al creer que este también iba a atacarla, se embarca en una cruzada para limpiar la ciudad de aquellos que abusan de las mujeres. Pero con cada asesinato que comete su ansia de matar sigue aumentando, cualquier mala mirada o comentario obsceno se convierte en una ofensa que merece la muerte y nadie parece a salvo de su venganza…

Tomarse la justicia por su mano es tentador, pero poco recomendable

En la superficie esta película parece una más de todos aquellos thrillers de venganzas genéricos que salpicaron el cine de los setenta y de los ochenta, no muy diferente de lo que podíamos encontrar en el catálogo de la Canon o en la filmografía de Charles Bronson. Y eso mismo creía yo que me iba a encontrar cuando leí la sinopsis de la película, pero esta me sorprendió muy gratamente al demostrarme lo equivocado que estaba. Porque partiendo de una premisa un tanto implausible, las dos violaciones, sin relación entre sí, que sufre la protagonista en una misma tarde (estando el primero de los violadores interpretado por el propio Ferrara), la forma en la que esta película plantea el trauma y la venganza de su protagonista la aleja radicalmente de buena parte de las películas que en aquellos años tenían estos temas como eje principal.

No sorprende que acabe rompiendose

En la mayoría de esas historias nos encontramos con justicieros o vigilantes tremendamente eficientes, que nunca cometen un error, que cada víctima es alguien que se lo merecía y que poco menos que nos animan a celebrar cada uno de esos asesinatos. Pero aquí Ferrara y el guionista Nicholas St. John (aunque se cuenta que el guion era muy escueto y se fueron añadiendo cosas sobre la marcha) plantearon estos temas de una forma algo diferente. Aquí asistimos a cómo tras esa primera muerte en defensa propia, y una segunda debido a un malentendido, Thana comienza a buscar cualquier excusa con tal de encontrar a otro hombre al que matar, llegando no solo a buscar situaciones que la pongan en peligro, sino llegando incluso a estar a punto de asesinar a gente inocente por “ofensas” tales como bromear con su pareja en público. Un descenso hacia la locura que termina como tenía que terminar algo así.

A Thana ya solo le importa matar

Un papel en el que Zoë Tamerlis Lund, quien contaba por aquel entonces con tan solo diecisiete años de edad, no lo hace nada mal considerando que este fue su primer papel como actriz. Y aunque uno podría pensar que el interpretar a un personaje mudo e inexpresivo (primero por su timidez y después por el trauma) podría suponer una limitación, esta no se desenvolvió nada mal a la hora de reflejar la impotencia, el miedo y la rabia contenida de su personaje. Y aunque es cierto que no es un trabajo perfecto, que hay una escena concreta que resulta algo ridícula (un peculiar homenaje a Taxi Driver), para ser su debut como actriz no lo hizo nada mal y es una auténtica lástima que muriese tan joven por culpa de sus adicciones.

Esto es debutar a lo grande

Otro aspecto que me llamó la atención de esta película es la forma en la que Ferrara nos muestra el machismo en su más sórdido esplendor desde el mismo comienzo de la película. Gañanes que piropean de la forma más desagradable posible a las mujeres que pasean por la calle, otros que al ser ignorados reaccionan con insultos y vejaciones, profesionales que abusan de su posición y tratan a las mujeres de su entorno como objetos sexuales, y proxenetas y puteros. Un amplio repertorio de personajes a cada cual más repulsivo que pone en primer plano lo normalizados que estaban muchos de estos comportamientos en la sociedad (y que aunque se ha mejorado en muchas cosas aún siguen existiendo). Una representación tan dura y descarnada que nos deja claro que aunque lo que está haciendo Thana no es lo correcto, su trauma y la reacción a este no han nacido en un vacío, sino que son un reflejo del infierno al que tanto ella como tantísimas otras mujeres han estado sometidas. Un mensaje bastante más interesante que el habitual en este tipo de thrillers y que hacen de esta película casi un “bicho raro” en el mejor de los sentidos.

Por desgracia hay cosas que no han cambiado tanto como deberian

Así que para ser esta mi primera toma de contacto real con la filmografía de Abel Ferrara, y habiendo visto ya en las últimas semanas unas cuantas más de sus películas posteriores, me he convertido en un rendido admirador de al menos sus primeras décadas como director. Porque su habilidad a la hora de retratar los aspectos más sórdidos y desagradables de la sociedad, de mostrarnos esa jungla urbana sucia, peligrosa y al mismo tiempo hermosa y su afán de provocación de la bien entendida, me han cautivado muchísimo más de lo que esperaba. Y aunque Ms. 45 no es una película perfecta, sí que es una pequeña joya que merece la pena descubrir.

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Roger
Roger
1 hora han pasado desde que se escribió esto

Curiosa película que ni conocía la existencia. Me ha dado ganas de verla y de ver Nikita también.
Los justicieros violentos suelen representar una fantasía de poder y de desahogar frustraciones.
En una de las primeras historias que leí del Punisher (una de Daredevil de Ann Nocenti) masacraba una casa de crack matando adictos y camellos por igual. En otra, liquidaba un adolescente después de rendirse y tirar su pistola. Creo que de allí me viene un poco el asco que le tengo a ese personaje tan reaccionario.