Todos conocemos esas pataletas que le dan a Diógenes cada vez que alguien expresa su cariño por algo de su pasado o se atreve a mencionar la palabra “maldita”… nostalgia. En esos momentos Diógenes sale de su agujero agitando su bastón con una mano y el puñito apretado de la otra mano y gritando al cielo mientras exclama que la nostalgia es fascismo. Pero sin tratar de explorar los motivos u orígenes de esa enfermiza fijación suya (no sea que desde el abismo nos devuelva la mirada) contra quienes sentimos aprecio por según qué cosas, hoy quiero desmentir esa propaganda manipuladora suya y dejar claro de una vez por todas que la Nostalgia no es ni buena ni mala, depende de cómo sea nuestro acercamiento a ella.

Decir que la nostalgia es mala (o fascismo) es como decir que el agua o el oxígeno son malos porque puede provocar hiperhidratación o hiperoxemia respectivamente. Porque la nostalgia es sencillamente una forma de apreciar cosas del pasado que nos transmiten recuerdos y sensaciones agradables, y que mal entendida o aplicada por supuesto que puede ser mala, pero del mismo modo que con un martillo podemos montar un mueble o descalabrar a alguien. Y ahí es donde a mí me toca decir que la nostalgia no es fascismo pero el fanatismo sí, tanto el de Diógenes con su cruzada anti-nostálgica como el de quienes enfocan su nostalgia como una especie de verdad absoluta sobre lo que les gusta y como coraza que les impide acercarse a nada que no encaje en los moldes de dicha nostalgia personal.

Todos hemos conocido a gente cerrada de mollera que opina que los comics / libros / cine / televisión / música que valían la pena eran “los de antes”, y ese antes por supuesto siempre coincide con su infancia y/o adolescencia, y resulta difícil, cuando no imposible, sacarles de ahí. Algo que en casos extremos, que no son pocos, llega al punto de que se niegan a darle una oportunidad a nada de lo que se hace ahora y cuando lo hacen el resultado suele ser el mismo, quejarse de que esto de ahora es malísimo y que no se puede comparar con lo que se hacía en el (SU) pasado. Algo que provoca situaciones curiosas como cuando quienes crecieron con una versión concreta de algo se encuentran con fans de generaciones y etapas posteriores de eso mismo y ambos grupos se obcecan en que ellos y solo ellos tienen la verdad de su parte. Y aunque es cierto que siempre hay algo que es mejor, a veces lo de antes, a veces lo de ahora, entre los más fanáticos nunca habrá un intento real de tratar de comprender las cualidades de lo que se sale de su nostalgia.

Pero ni en esos casos más extremos me atrevería a llegar a los niveles de Diógenes de considerar esas actitudes como fascismo, lo llamaría cabezonería o estupidez como mucho, pero ya sabemos cómo es él, que a su manera se ha vuelto tan fanático como aquellos a quienes critica. La nostalgia de la que yo hablo, la que sin duda todos por aquí sentimos hacia muchísimas cosas, es la sana, la objetiva, la nostalgia de la buena. Esa que provoca que sintamos una sensación agradable, casi de confort, al escuchar la sintonía de alguna serie o programa de nuestra infancia o al releer algo que de críos nos entusiasmaba, pero sin caer en esos fanatismos en los que tanta gente se ha hundido y tratando de ser lo más objetivos posible.

Yo como todo el mundo (incluso Diógenes, aunque no lo quiera reconocer) tengo mis puntos débiles nostálgicos, cosas por las que siento un cariño enorme, y también soy consciente de que la forma de hacer obras de ficción, arte, etc. cambian con los años y que efectivamente existen diferencias entre, por ejemplo, algo hecho en los ochenta y algo del momento actual. Lo que no hago es obsesionarme con que todo lo de mi pasado es lo bueno y lo del presente es malo ni viceversa, cosas buenas y malas se han hecho siempre y soy capaz de reconocer que cosas que me gustaban en el pasado no han envejecido bien o que nunca fueron tan buenas como me lo parecía. Y eso es porque yo aplico la llamada Nostalgia de la buena, la nostalgia con criterio cuya existencia Diógenes se niega a reconocer (podríamos decir que la cabezonería es fascismo).
Nada de lo que había hecho Marvel en animación hasta esta serie llegaba a su nivel, pero había muchos falsos nostálgicos que afirmaban lo contrario
Esta es la nostalgia que permite a alguien por ejemplo disfrutar a diferentes niveles de algo de lo que disfrutaba en su infancia, tanto por la calidad propia de ese algo como por los recuerdos asociados como me sucede a mí personalmente con cosas como E.T., la música de Queen, la Patrulla X de Claremont y Byrne o las Crisis de Wolfman y Pérez. Pero esa nostalgia de la buena es la que también nos permite ver el pasado con objetividad, la que hace que cuando volvemos a tener delante algo que nos encantaba podemos apreciar que no era tan bueno como nuestra memoria nos hacía creer o que sencillamente ahora somos demasiado mayores para apreciarlo de la misma manera y ya solo queda ese recuerdo tierno. Algo que me sucede con muchísimas series de mi infancia que vistas ahora me cuesta acabar un episodio entero, pero que sigue encantándome escuchar su sintonía.
Este es un ejemplo claro, yo adoraba la serie, vista ahora ya no es lo mismo, pero esa canción me sigue emocionando, esa es la nostalgia de la buena
Aunque sin duda el aspecto más importante de la nostalgia de la buena es que no es algo que nos ciega, que no nos encierra en un búnker mental rodeado de recuerdos y que nos impide apreciar todas las cosas buenas que se siguen haciendo ahora. Yo mismo pese a que crecí leyendo los 4 Fantásticos de Kirby (en ediciones horribles de Bruguera) y más tarde los de Byrne, aprecio igualmente que lo que está haciendo Ryan North ahora mismo con los personajes es extraordinario, que pese a lo que dicen muchos lo bueno de Star Wars no se terminó en los ochenta, y se siguen haciendo series y películas muy buenas (y también malas por supuesto) o incluso que en muchos aspectos se están haciendo hoy en día cosas mucho más interesantes y espectaculares que lo que se hacía en el pasado gracias a los progresos en la sociedad o a los avances en la tecnología.

Y por todo ello jamás podré aceptar esa cruzada enfermiza y fanática de Diógenes contra la Nostalgia en general, porque es algo que no solo no tiene razón de ser, sino porque al hacerlo uno está incurriendo en esa misma cerrazón que critica, en el convencimiento absoluto de que su perspectiva es la única válida. Así que lo que toca es aplicar la nostalgia como cualquier otra cosa en nuestras vidas, con moderación, para que el disfrutar con cariño de las cosas que siempre nos gustaron no nos impida disfrutar también del presente, porque no es imposible hacer ambas cosas.

En mi caso yo nunca digo que lo de antes era mejor. Simplemente digo que lo de antes a mi me gustaba mas.
Y es cierto que no solo es la calidad tambienn los recuerdos asociados con esas series, libros, canciones, comics, programas.
A mi no me gustaba la serie Dallas, Falcon Crest o Dinastia, pero sus bandas sonoras cuando las escucho me traen muchos recuerdos.
Soy un fan de los Inhumanos (el grupo de musica que cantaban me duele la cara de ser tan guapo no los personajes de Marvel) no por su calidad musical si no porque cuando empece el instituto sonaba esa cancion en bucle en el autobus de camino hacia alli (esa y aqui no hay playa de The Refrescos, era 1989/90) y lo asocio a esa epoca de mi vida.
El problems de la nostalgia es cuando no te deja ver mas alla de ese instante, ni el pasado, ni el futuro.
«El problema de la nostalgia es cuando no te deja ver mas alla de ese instante, ni el pasado, ni el futuro.»
Yo añadiría que no hay problema alguno en que con 30 años te siga gustando lo que te gustaba cuando tenías 15, el problema es cuando con 30 años lo único que te gusta es lo que te gustaba cuando tenías 15.
Lo preocupante es cuando te das cuenta de la cantidad de compañías que van a degüello a por ese mercado, y asi es como acabamos con comics, películas, juguetes, etc reciclados una y otra vez.
Es que esa diferencia entre «mejor/peor» y «me gusta/no me gusta» es una asignatura pendiente de demasiada gente que sigue actuando como si fuesen lo mismo, y por lo general suelen ser los mismos que no salen de su burbuja de confort.
Yo lo que he estado notando como patrón últimamente es mucha gente de entre 20-30 años —de los cuales me encuentro en el medio—, preferimos rescatar cosas de antes, sean en lo visual con la moda o incluso en el contenido (audio/audiovisual). Capaz es mi grupo, que igual hay diferencias ahí, pero incluso en mi entorno y hablando con gente me doy cuenta de esta curiosidad: mientras más cosas nuevas salen más vamos a las viejas para mirarlas.
Y no sé si sea influencia de que tengamos padres que nos dijeran que antes todo era mejor, pero incluso a pesar de eso, con el criterio (o capaz poco según quién nos juzgue) de evaluar sí realmente nuestros padres mienten con que todo antes era mejor, pues nos llevamos la sorpresa como que antes habían cosas bastante buenas (también malas) pero en general un poco mejores que la media actual.
Me pasó recién con el reestreno de las tres películas de LOTR (también vaya vara para medir, ¿no?) siendo alguien que no las vio cuando salieron porque apenas existía (según quién le pregunten) y que no las vi nunca hasta ahora y que lo único que había visto adaptado de Tolkien fue Rings of Power (la cual disfruté más o menos la primera temporada y dropeé en la segunda).
Como señor mayor, hay algo que me preocupa de vuestra generación: EL PUTO TIKTOK. Las redes sociales, los mensajes cortos, los chutes de dopamina rápidos. Y los cómics que están provocando no son muy distintos de la purria noventera, con gente gritando y saltando desde la viñeta hacia el lector con los dientes apretados. Hemos llegado a vivir una época en la que se criticaba a meter «demasiado diálogo» en el cómic, cuando resulta que la seña de identidad del cómic es el bocadillo.
Con ésto no quiero decir que no haya un «demasiado texto», es que se llegó a meter demasiado poco; una de las ventajas del cómic sobre el cine es que el cómic puede contarte lo que están pensando los personajes, mientras que en el cine tienen que sugerirlo porque las voces de pensamiento, en off, suelen quedar bastante mal. Renunciar a los bocadillos de pensamiento empobreció al cómic.
Vaya vaya, ese discursito de «tu generación va por mal camino no como la mía» suena sospechosamente parecido a la nostalgia fascistas…
Sip.
La curiosidad por cosas de otras épocas, influencias externas o no, es bastante natural. Porque aunque cosas buenas y malas han habido siempre, lo que si es cierto es que las formas de contar las cosas han cambiado con los años en prácticamente todos los medios, y siempre resulta interesante ver como han evolucionado las cosas.
Aunque lo de que en general las cosas de antes sean un poco mejor, yo creo que simplemente lo que sucede es que se suele comparar todo lo de ahora, que lo tenemos mas fresco, con las cosas del pasado que han perdurado mas en la memoria colectiva, en lo realmente bueno, y por eso a menudo se tiene esa impresión de que todo lo del pasado era mejor.
Sí. Más o menos es así.
La nostalgia no es otra cosa que un efecto psicológico en donde algo, te hace recordar un tiempo y sus bondades, que en tu cabeza echas de menos.
Egon cuando le pones la Ratatouille.
Puede estar muy buena; pero cuando le hace recordar la que le preparó su madre cuando se cayó de la bicicleta… eso es imbatible.
Siniestro Total o Los Suaves u otro, comentó en una entrevista como en los conciertos en México los aficionados le dicen que sus mejores discos son los últimos, mientras en España le dicen que son los primeros.
Lo que pasa es que a México llegaron en orden inverso.
Y el músico dice: «no es que sean mejores, es que tu los oíste cuando eras joven, salías de fiesta, no tenías disfunción erectil; y al escucharlos recuerdas lo de puta madre que te lo pasabas»
El tema, es tener la cabeza para no perder el criterio. Saber que hay obras buenas en cualquier época y mucha basura en todas. Y cosas, que son mejor el recuerdo que la obra en sí.
Osos Gummi. Es muy bueno y poco se recuerda. Lo que pasa, es que hay que verlo con la edad adecuada. Es como ponerme yo ahora a ver Pocoyo.
Bueno no voy a decir que Pocoyo es malo porque seguramente me diran que no tengo la edad adecuada para verlo (eso incluye Teletubbies y Caillou, tres series que me parecen malas no, lo siguiente, y no quiero ser cruel con ellas) pero si voy a hablar de Barrio Sesamo, ahi si tenia la edad adecuada para verlo y me parecia lamentable, es mas a mi y a casi todo el mundo de mi edad, ya fuesen niños o niñas, no conoci a nadie que dijese «Uy no he podido ver el episodio de Barrio Sesamo» a nadie le importaba perderselo, cosa que no sucedia con Dartacan, Willie Fogg, Erase una vez el Hombre( yo no podia ver esa serie porque a esa hora tenia que ir a catequesis, probablemente por eso sea hereje ahora, es decir que creo en un poder superior que no esta supeditado a ninguna religion establecida, aunque por inercia muchas de las bases sean las del cristianismo), curiosamente con Barrio Sesamo esos mismos niños de los 80 cuando tuvieron hijos afirmaban que Barrio Sesamo era una gran serie, no tengo yo ese recuerdo cuando hablaba con ellos que me decuan que era mala.
Los osos Gummy me encantaba, pero lo que me gustaba mas no eran las historias si no el mundo Gummy con los tuneles secretos a lo montaña rusa. Otra serie que me gustaba era la de los Transformers con esta tengo una anecdota muy curiosa que tiene que ver con la nostalgia, decadas despues de verla por primera vez una cadena local volvio a emitirla yo la consideraba una serie muy buena y me desilusiono mucho volver a verla considerandola ahora muy mala, lo ironico es que me di cuenta un mes despues que la serie seria mala pero sin embargo estaba enganchado a ella y no me perdia un capitulo.
Pocoyó ya casi (y sin el casi) es de la generación anterior de hecho (aunque como Pepa Pig y alguna otra serie está aguantando bastante bien el tirón de los cambios de generación… bueno, mucho más antiguo es Doraemon y también lo está haciendo). Yo me tragué algunos capítulos (al igual que con Doraemon y Shin-chan) mientras cuidaba de mis sobrinos (ya el pequeño es adulto, aunque por poco) y a ver, no era para mí, está claro, pero desde luego no me pareció un mal producto para niños pequeños, más bien lo contrario. Cosas como Barrio Sésamo eran quizás más fáciles de «soportar’ por los adultos (al menos sí no entrabas en las partes locales de los distintos países, que ahí sí había a veces cosas más difíciles de tragar por los que no eran críos una vez intentas descartar nostalgias).
«pero cuando le hace recordar la que le preparó su madre cuando se cayó de la bicicleta… eso es imbatible.»
Hay un episodio de Shin-Chan en que ocurre algo parecido. Shin-Chan va a un concurso tv de cocina y hace todos los platos mal pero resulta que al juez le encantan porque asi era como lo hacia su madre. Y como tu dices eso es imbatible.
Y ahora. Una cosa.
El fascismo tiene una característica.
Venden siempre la idea de la decadencia. Está -la sociedad, la raza, las instituciones,lo que sea- en decadencia.
Venimos nosotros a devolver la gloria pasada.
Que situamos en tal sitio.
Imperio Romano; Imperio Español; Raza aria con superpoderes que se perdieron por mezclarse con razas inferiores; Make America Great Again (o sea una America grande del pasado indeterminada que cada uno pone donde quiera); etc, etc.
Usan y explotan una nostalgia de ese recuerdo idealizado. Que la inmensa mayoría de la población no recuerda siquiera. Y el que lo recuerda y tiene un poco de cabeza, sabe que también tenía mucha mierda.
El fascismo no es un movimiento racional. Es un movimiento de irracionalidad basado en manipular emociones y despreciar y atacar la reflexión sosegada. La nostalgia es una de esas emociones.
Ahí Diogenes tiene su punto de razón.
Pero el fascismo también explota otros muchos sentimientos y emociones. Sería cosa explicar los otros mecanismos también.
Me apunto a ello si se da el caso, que me mola el tema.
Está bien que alguien entienda la frase, no como M’Rabo. La nostalgia es fascismo sí, y como el fascismo también es otras cosas. El mismo M’rabo está criticando en el propio artículo la nostalgia fascista, porque al final lo que estoy criticando con esa frase es a la gente que se niega a aprender, a cambiar, a evolucionar.
Llega un punto en tu vida en el que descubres que ya no disfrutas algunas cosas que antes te encantaban, porque ya no eres la misma persona. Porque a lo largo de nuestra vida cambiamos, ya no somos los mismos; hay artículos de Brainstomping en los que no me reconozco.
M’Rabo seguramente si se reconozca. Porque no cambia, no evoluciona, sigue siendo el mismo tarugo. El agarrarse a ser «como antes» es lo que es fascista. Porque ese «como antes» nunca es el verdadero «antes».
Yo siempre he defendido que hay nostalgia de la buena y de la mala! Y anda que no he cambiado y evolucionado, muchísimo mas que tu!
Al menos la nostalgia mal entendida sí es fascismo. Pero le voy a dar una vuelta: la nostalgia no siempre es fascismo, pero los fascistas siempre son nostálgicos (la mayoría, por edad, nostálgicos de tiempos que ni siquiera llegaron a vivir … Bueno, un poco como yo con todas esas comic-strips viejunas que me gustan, salvo porque a mí me gustan esos cómics de prensa de los años veinte a los últimos sesenta pero nunca habría querido vivir en los tiempos en que se hicieron, coño, ni siquiera quiero volver a los años de mi infancia, que aún con lo mal que está el mundo hoy día ahora se vive mejor … aunque entonces igual un crío estaba más seguro fuera de casa solo o en compañía de otros críos que ahora en nuestro país, al menos sí no te ibas a zonas muy turbias).
Pues hay pocas cosas más decadentes que el fascismo o los imperios …Bueno, la nobleza (entiéndase la nobiliaria, claro, no la otra nobleza), supongo.
Me quieres hablar de tipos de nostalgia, de que hay una nostalgia sana y blablabla, ¿y me lo presentas todo con ese horror claustrofóbico hecho con IA que es precisamente a lo que me refiero con lo de que la nostalgia es fascismo? ¿En serio? ¡Que se le están desparramando todos los trastos por el suelo, que tiene las zapatillas encima de la mesa al lado de la tele!
LOS OCHENTA FUERON MUCHO MÁS QUE JODIDO CONSUMISMO CAPITALISTA, HIJO DE LA GRAN PUTA!!! DEBERIA DARTE VERGÜENZA IR DE DEFENDER LOS 80 Y PONERTE ESO POR BANDERA!
Y dicho esto sí, TU nostalgia es fascista. Ea.
Tu eres fascista en general, con tu obsesión de que el único punto de vista valido es el tuyo!
Hala, muy bien! A las alusiones personales hemos tenido que llegar, porque como nos quedamos sin argumentos…
¿Lo de antes era mejor?
No habia obsolescencia programada y las cosas se hacian para que durasen. Ahora practicamente son de usar y tirar.
Te compras un tenedor y a los dos años se rompe.
En ese sentido nuestros padres si que tienen o tenian razon.
Incluso los cómics baratos (con alguna excepción de alguna editorial) se hacían para que durasen décadas (hoy incluso muchas ediciones bastante careras tienes que tenerlas entre algodones para que te duren la mitad).
Yo, por suerte o por desgracia, soy muy analítica con todo, desde un comic, un libro o el tio que me gusta. puedo diseccionarlo en mi cabeza y decir que cosas son buenas, cuales son malas y cuales creo q son buenas por pura nostalgia y no por calidad. Con lo cual releyendo o revisionando puedo ver que algo era malísimo y aunque yo albergue un cariño por ello, no me anula la razón.
Precisamente el poder hacer esto, te permite revalorar aún más lo que para ti era bueno por lo que te aportó a cierta edad y/o nostalgia y releerlo ahora y ver que sigue siendo bueno o incluso mejor (Ahí está claremont) de que lo eras consciente. Con lo cual la nostalgia le da un plus, pero no te hace ser una nazi de esta.
Pero tengo que dar la razón a Diógenes, de que veo mucha más gente nazi de la nostalgia que cercanas a mi forma de pensar/analizar/razonar, así que sí, a nivel general y no particular, la nostalgia es nazi 😛
Los Campeones. Una serie a la que tengo cariño porque me la leí de muy crío en la edición de Vértice (bueno, y porque Herc, la Viuda, Bobby Drake y Johnny Blaze siempre me cayeron simpáticos …y anda que no tuvieron todos ellos historias flojísimas) pero que era malísima. Aún así me pillé el tomo MLE por pura nostalgia (como también el de Super Villain Team-Up, otra que disfruté de crío con Vértice, al igual que Motorista Fantasma o Ms. Marvel), aunque al menos no me atreví a recomendarsela a nadie (más bien intenté disuadir a incautos que nunca la habían leído de que se la comprasen).
Yo me crié leyendo a la patrulla de Claremont y a los Nuevos mutantes, por mucho que valore que han envejecido bien, sé que nadie va a leerlos como lo hice yo siendo una cria, queriendo ser amiga de Kitty o Illyana y de aquellos mutantes que tenían mi edad o con los que crecí, ni entendiendo porque nos volvía locas Tom Selleck en Magnum y tenían posters de él en sus habitaciones. Hay una parte generacional nostálgica que conecta con la época en que están escritas y un mundo que entendías que ahora dificilmente, por muy buena que sea la obra, tendrá el mismo efecto.
Recuerdo recomendar Hellblazer a una amiga, que le gustaría la época de la crisis en GB, el nacimiento del punk, con el pesismismo, laoscuridad, los problemas sociales… no le gustó nada, a pesar de ser de mi quinta. Así que igual era la nostalgia…o que yo soy demasiado oscura 😛
Aunque es cierto que la época era bajonera, la propia serie es bajonera por la propia naturaleza de John Constantine, entiendo que éso no es para todo el mundo. Y la magia escabrosa… Buf. Que no, que no es para todo el mundo.
Me parece un ejemplo estupendo de serie recordada con gafas de cristales de color de rosa y que luego era un desastre. Y no veas lo que se empeñan en revivir la marca…
No toda la nostalgia es fascista… Como no todos los blancos son racistas, los hombres machistas y demás.
Si tienes que correr a puntualizarlo, suele ser porque algo falla.