Después de lo de ayer, sigo pensando en robar. Ya, ya sé que suena mal, pero habíamos quedado en que eso de robar era un constructo social. Que si a los demás le quitas algo, les estás perjudicando, pero hay tipos y tipos de robo. Normalmente, en las obras de ficción, los héroes son ladrones cuando le roban a alguien muy rico que ha ganado su fortuna de formas poco éticas. En estos casos, por supuesto, se está diciendo que hay formas de ganar dinero poco éticas, por aquello de «el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón». O el caso más claro de ladrón heroico del folclore popular, Robin Hood, que robaba a los ricos (ladrones) para dárselo a los pobres.

Robaba, eso sí, porque pensaba que el tipo que estaba usurpando el poder en Inglaterra era un tirano indigno, y los impuestos que estaba cobrando eran excesivos (y lo eran). Además, el final «original» -en estos casos no hay final original, lo que hay son varias versiones y ya, pero en este caso vamos a quedarnos con la más «canónica»- Robin Hood moría desangrado. Ya, ya sé que los finales que conocemos ahora de Disney y Kevin Costner nos dicen otra cosa, que se casa con Lady Marian y tenemos un final feliz en el que Robin Hood era en realidad un noble y le devuelven todas las tierras, pero eso… Eso está feo. Porque lo poco que se sabe a ciencia cierta del Robin Hood original es que era un ladrón, y que pudo ser varios ladrones. Que en el bosque de Sherwood había bastantes bandidos, que probablemente eran conscientes de que si le tocaban mucho la moral a los lugareños podían quemar el bosque para sacarlos a patadas y que si tenían un detallito con ellos de vez en cuando, los del pueblo mirarían para otro lado cuando ellos asaltaran viajeros o cuando la guardia del Rey viniera a ajusticiarlos. El folclore de todo el mundo está lleno de bandidos de ese tipo, desde el propio Robin Hood hasta Curro Jiménez, gente que tuvo aventuras en momentos a veces turbios y que se convierten en héroes románticos porque el ciudadano de a pie es consciente de que son más libres que ellos. Que viven acojonados todo el santo día porque lo mismo se les echa la guardia civil encima, que piratas son pendencieros y hasta asesinos y tal ya es secundario, el romanticismo es lo que tiene.

Pero al final pasa lo mismo con las historias de espías, James Bond puede matar, robar y allanar la morada de quien le apetezca, la CIA puede hacer lo que le venga en gana fuera de EEUU y las reglas están para romperlas. Porque un espía en realidad es eso, alguien que ejecuta las llamadas «operaciones clandestinas», con lo que la realidad y la ficción justifican esas acciones «por el rey y por la patria», que en el fondo viene a ser un «seguía órdenes» o «hice lo que tenía que hacer». Tu ética te deja claro que lo que estás haciendo está mal, no te cuadra, pero cumples órdenes, el dilema ético que sea para el de arriba, y el de arriba piensa que el dilema ético es del de abajo. El uno por el otro la casa sin barrer, vaya, pero con la tontería aquí todos se lavan las manos porque no es personal, es por la patria. Pues estamos apañados, porque así es como asoman términos que deforman completamente la realidad como «terrorismo»; absolutamente nadie se hace llamar a si mismo terrorista -bueno, excepto algún pirado extremo- porque terrorista es algo que tu llamas a los demás. Con el tiempo hemos llegado a ver que cometer genocidios, asesinatos selectivos o torturas son considerados como «terrorismo de estado», y eso lo veo bien, que todo lo que sea ir en contra de los derechos humanos sea considerado terrorismo. Pero estábamos hablando de la propiedad privada, de robar…

Tras darle bastantes vueltas al asunto, la verdad es que empiezo a tener la sensación de que hay otro tipo de robo del que poco se habla, que es el de los empresarios que se aprovechan de la situación de sus empleados para hacerlos trabajar de más, llevarse el trabajo a casa y todo eso. Esos están robando el tiempo de sus empleados, su tranquilidad y demás, pero como eso no son objetos materiales, como que se tiene más manga ancha con ello. Y, sin embargo, cada segundo que pienses en el trabajo debería ser considerado como trabajo, por mucho que te guste tu trabajo y lo bien pagado que estés. Hasta tiempos muy recientes no se ha reconocido el derecho a desconectar, sobre todo porque antes no existían los teléfonos del demonio y era más complicado que el trabajo te persiguiera a todas partes. Y, sin embargo, hay empresarios que ven esto fatal, que exigen que sus trabajadores tengan el bien de la empresa por encima de todo, que quieren «jugadores de equipo», que creen que son una gran familia y todas esas tonterías. Como cuando un futbolista se va de un equipo a otro en el que cobra más y le dicen que es un traidor a sus colores, cuando en muchos casos no deja de ser un chaval que sabe que tiene con suerte diez años para hacerse millonario y poder vivir sin trabajar el resto de su vida, el amor a sus colores no le va a dar de comer el resto de su vida, vaya. Que éso hay que entenderlo.

¿Mi conclusión? Usted perdone, pero no tengo ninguna de momento. Cuando tenga una ya os enteraréis, pero mi conclusión es que vivimos en una sociedad que tiene muy mal las prioridades. Porque si un político roba es un «corrupto», si uno roba una barra de pan para comer es un ladrón y si uno revienta pisos también es un ladrón. Y luego el que despide a 5000 empleados de una multinacional para poder declarar beneficios este año y así poder sacar tajada no se llama ladrón, se llama… Triunfador. Tenemos el lenguaje, la sociedad y el mundo hecho una mierda por una cuestión de semántica, y aunque llamamos ladrones a los corruptos, la tendencia es llamar ladrón al que roba poco y eufemismos al que roba demasiado. Honestamente, ¿para qué necesita alguien robar millones y millones? ¿Para «vivir a lo grande»? ¿Pero no habíamos quedado que el dinero era un constructo social para repartir equitativamente los recursos del planeta? ¿Por qué carajo tiene que haber gente que «viva a lo grande»? Si es que al final la culpa de todo la tiene el que haya gente con demasiado dinero…

Sólo recuerdo un cómic de superhéroes en que se haya tratado de ese tema.
Un ejecutivo que pretendía disolver una empresa rentable mandando a todos los empleados a la calle (para conseguir deducciones fiscales). Nemesis, del Escuadrón Suicida de los 80, robó su identidad y su cara y dio el control de la corporación a los trabajadores, donó la fortuna del ejecutivo a caridad y encima hizo que el tipo acabara en un hospital psiquiátrico (aunque evitó que los empleados le dieran una paliza). Es el único justiciero que recuerdo al que ha preocupado la justicia social.
En Iron-Man, de cuando en cuando, cae alguna subtrama de problemas sindicales, o ética empresarial. Mismamente, en esta última etapa tan horrorosa en que iba con un espadón a lo Final Fantasy.
Menos célebre que Robin Hood, pero sí mucho más conocida su vida real, fue el salteador de caminos Dick Turpin.
Parece que lideró bandas bastante brutales, que torturaban, asesinaban y asaltaban con violencia.
Pero fue pasar por la horca y de inmediato lo romantizaron como héroe popular, bondadoso con el pueblo llano.
Sin ir mas lejos y mejor documentados son los casos de Jesses James y Bonny & Clyde.
En Australia tienen a Ned Kelly como bandolero «amigo del pueblo», y parece que en este caso parte de su fama era merecida.
No es el mejor ejemplo Australia, un pais que sirvio como carcel al imperio britanico y cuya mayoria de poblacion de origen europeo probablemente tenga antepasados que fueran forzados a vivir en contra de su voluntad en la isla.
No es que la maldad se herede, pero el caracter por convivencia se va adquiriendo, y aunque no todos los que acababan en Australia era delincuentes violentos (probablemente muchos eran inocentes y otros simples ladronzuelos por necesidad alimentaria) el caracter rudo y fuerte es patente, cuestion de ley natural, a no ser que seas ladron de guante blanco, solo los mas fuertes sobreviven malviviendo en la calle o enfrentandose a otros delincuentes.
Muchos acabaron allí solo por no poder pagar impuestos …o por deudas privadas (en la época en Reino Unido ya no te podían esclavizar por deudor, pero sí mandar a la cárcel, a la mayoría de los que se mandaron a Australia aceptaron a cambio de la condonación de penas, otros aceptaron ir a las primeras colonias en Norteamérica, había de todo en prisión por deudas, incluso sacerdotes y pequeños nobles empobrecidos).
Hay varios casos en los que el cómic británico ha convertido a ladrones reales que eran asesinos despiadados en personajes bondadosos y simpáticos (incluso humorísticos). Igual hay algo ahí psicológico chungo (o no, que el Reino Unido se enriqueció primero gracias a la piratería y después llegó a primera potencia mundial gracias al saqueo colonial).
Nuestro Carlos Giménez también incursionó en el cómic de bandoleros.
En la película de «Robin y Marian», con Sean Connery, Audrey Hepburn y Robert Shaw interpretando a un Robin Hood, lady Marian y sheriff de Notthingham viejunos, sí que se muestra la muerte de Robin tal como era en el relato original (aunque la verdad es que esa película tiene un final desolador). Algún día tengo que ponerme a buscar la serie ochentera de «Robin de Sherwood», que reinterpretaba la historia añadiéndole dosis generosas de misticismo celta y no tiene uno, sino dos Robins, un poco en plan «temible pirata Roberts» (no descarto que el día que la vea me parezca horrible).
La serie es buena (pero la vi en la época y nunca he intentado revisitarla …como otras de entonces).
Pues no recuerdo yo esa serie ni viendo el trailer me suena haberla visto nunca.
De ese tipo de series me acuerdo de Crossbow( una serie sobre Guillermo Tell) cuyo tema de apertura era super pegadizo, aunque a la serie se le notaba que iba muy justita de presupuesto.
Lo de los empresarios y la frasecita, «hay que querer a la empresa como si fuese tuya» es la mayor mentira que se ha dicho nunca. Puedes exigirle a un empleado que haga bien su trabajo y que sea puntual a la hora de entrar a trabajar (que curiosamente no se suele aplicar el mismo baremo a la hora de salir, es mas saliendo del ambito laboral algunos profesores tambien lo aplicaban en los colegios, que cuando sonaba el timbre tenian que terminar lo que estaban explicando, ya te van preparando desde niño), pero nunca se te puede exigir (si tu trajo no es ese) que tengas que bucar clientes para tu empresa y pensar ideas para que la productividad sea mayor. No nos engañemos que por mucho que un empleado se preocupe por su empresa a la hora de la verdad sera el primero que sea despedido.
Porque ¿Que es un empleado?. Un mal necesario que si no se necesitara se prescindiria del y al cual se le exige que sea una maquina(es decir, incansable, sin sentimientos, infalible y sin vida propia fuera del trabajo, ah se me olvidaba y con un gran defecto, que hay que pagarle un sueldo, cuando una serie de empresarios-no todos- preferirian que el empleado pagase a la empresa por trabajar en ella)
Eso ya lo han pensado algunos empresarios que llegaron a exigir un «anticipo» a cambio de contratar.😈
A algunos les gustaría poder volver a la servidumbre, si no a la medieval sí a la de las colonias latinoamericanas en las que los currantes de las haciendas se endeudaban con los patrones de por vida (y endeudaban a la siguiente generación, convirtiéndose en esclavos de facto, situación que por cierto continuó tras la liberación de las colonias, que la clase dominante seguía siendo la misma).
O a la servidumbre de Rusia antes de la revolucion comunista donde los terratenientes vendian las propiedades incluyendo a los que vivian en ellas sin que estos pudiesen abandonar la propiedad sin permiso del propietario.
Y lo peor de esa mentalidad es que no son solo los caciques y empresarios sin etica ni moral los que quieren regresar a esa epoca. Es que hay empleados y obreros que tambien les gustaria regresar, solo eso explica el auge de ciertos partidos politicos.