Mignola y Zick nos llevan de viaje temporal con el Captain Henry and the Graveyard of Time

Aunque las aventuras de Hellboy y la B.P.R.D. terminaron hace algún tiempo, el inmenso universo de ficción que Mike Mignola creó con esas series no ha dejado nunca de crecer en todas direcciones. Y recientemente se le ha añadido un nuevo capítulo, en compañía del dibujante Bruce Zick, con la miniserie de Captain Henry and the Graveyard of Time, una aventura decimonónica de viajes en el tiempo que le debe muchísimo a la obra de H. G. Wells y otros pioneros de la ciencia ficción, que no solo expande lo que conocemos de este “Hellboyverso”, sino que nos presenta un tema tan explotado como este de una forma de lo más imaginativa.

Con tanto reloj casi espero ver ahí a Tim Kelly y al Profesor

Tras regresar a Inglaterra después de haber combatido en la India, el Capitán Winston Henry se encontró con que no había lugar para él en la sociedad. Por ello aceptó sin dudarlo el encargo de probar un traje experimental que le permitiría cruzar el velo hacia el más allá y ayudar a “empujar” a las almas perdidas que se resistían a abandonar el plano mortal de la existencia para que continuasen con su camino. Pero cuando en ese limbo entre planos se encuentra con una amenaza inesperada y su traje sufre una sobrecarga, el Capitán es transportado a un lugar por completo desconocido, algo que parece un gigantesco cementerio repleto de extraños y grotescos artefactos y los cadáveres de quienes los pilotaban, y en donde misteriosas criaturas de pesadilla buscan asegurarse de que no quede nadie vivo que perturbe la paz de ese mundo…

Seguro que añora combatir en la India

Uno de los aspectos que más me ha atraído de este gigantesco universo de ficción creado por Mike Mignola es cómo en él todo tiene cabida, desde demonios surgidos del infierno a extraterrestres, nazis inmortales, vampiros, hombres lobo, espíritus, mutantes, criaturas surgidas de la literatura fantástica o del folclore de cualquier civilización existente, donde Baba Yaga coexiste con la Reina Mab, con Nimue o con la criatura de Frankenstein, y donde incluso existen luchadores de lucha libre mexicanos a quienes la Virgen María ha encargado luchar contra el mal. Y en un universo como este no podían faltar los viajes en el tiempo, que Mignola y Zick han introducido de la forma más clásica posible para recordarnos que a este “Hellboyverso” le quedan aún muchísimos rincones que explorar. Un universo del que se dejan caer algún que otro personaje para que nos quede claro que todo esto forma parte de ese mundo que Mignola lleva años desarrollando y que cada día es un poco más extenso y fascinante.

Si es que encima es de la Brigada de los Fusileros, hay que quererle

Y en este nuevo rincón que se nos acaba de abrir nos encontramos con un aventurero que difícilmente podría ser más arquetípico, un veterano militar inglés pagado de sí mismo, tremendamente orgulloso y osado, y que si va a morir prefiere hacerlo matando, alguien que no desentonaría en ninguna novela de aventuras de hace siglo y pico. Pero aquí el Capitán Henry se encuentra más fuera de su elemento que nunca, en un lugar que no es capaz de comprender, donde amenazas imposibles acechan en cada esquina y del que parece imposible escapar, como atestiguan los incontables cadáveres que le rodean de quienes le han precedido en ese extraño reino. Un lugar que se encuentra bajo el control de una fuerza maligna que no busca más que aumentar su poder y que parece imposible de destruir.

Es muchas cosas, pero cobarde no es una de ellas

Con esta premisa que resulta al mismo tiempo tan clásica, pero con un planteamiento bastante moderno, Mignola y Zick han construido una emocionante aventura que no deja un momento de respiro y donde cada revelación nos plantea nuevas incógnitas. Y pese a que se incluyen numerosos elementos y referencias a otros cómics de este universo, se encuentran tan bien integradas que no deberían molestar a quienes se acercan al Hellboyverso por primera vez, pero que ayudan a despertar la curiosidad sobre qué más ha sucedido en presente, pasado y futuro de ese mundo de ficción tan fantástico en el que todo es posible.

Anda que no le ha sacado Mignola jugo a Hyperborea

Y aunque aquí Mignola no dibuja, solo escribe y compartiendo esas tareas con Bruce Zick, el dibujo y coloreado de este hace que no se le eche tanto de menos. Zick no trata de imitar el estilo de Mignola, pero pese a que cuenta con un estilo muy personal, que en ocasiones roza lo caricaturesco, este se amolda a la perfección a este universo de ficción. Su habilidad para diseñar maquinaria y criaturas imposibles es increíble, consiguiendo que sea imposible leer este cómic sin detenernos a admirar ese cementerio sin fin de máquinas del tiempo de todas las eras posibles, y donde ha conseguido transmitir la inmensa diversidad de sus orígenes, encontrándonos con diseños que van del steampunk al art déco, el brutalismo o el pulp, que podrían ser los hijos bastardos de Da Vinci, O’Neill o Kirby, y con unos villanos que son pura pesadilla industrial.

Zick se ha vuelto loco en el mejor de los sentidos

Pero además de una estética tremendamente imaginativa Zick demuestra aquí ser un artista todoterreno. Ya que además es un muy buen narrador, consiguiendo que sus escenas de acción sean emocionantes, y también un gran colorista, utilizando aquí una paleta de colores desaturados que contribuyen a crear una atmósfera siniestra y antinatural y que a menudo huye del coloreado naturalista para optar por un enfoque más artístico y mucho más tradicional del cómic, buscando transmitir emociones con el color en lugar de reflejar la realidad. Con todo ello Zick consigue que estemos ante un cómic que desde un punto de vista puramente visual sea toda una gozada, y que combinado con la emocionante historia que nos cuentan él y Mignola, esta serie sea uno de esos títulos que vale la pena descubrir.

El Capitán Henry ha nacido para esto

Además, tratándose de una miniserie de tan solo cuatro números y que es muy independiente del resto de títulos del Hellboyverso, es una lectura perfecta para quienes quieran adentrarse en este mundo fantástico lleno de posibilidades que treinta y tres años después de su creación sigue sorprendiéndonos. Por ello no puedo dejar de recomendar efusivamente tanto la lectura de esta miniserie como del resto de títulos que conforman el increíble universo creativo de Mike Mignola, uno que a día de hoy no deja de crecer en todas direcciones y al que le queda cuerda para rato.

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Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
11 horas han pasado desde que se escribió esto

No era Tim Kelly el de Kelly’s Eye?

Roger
Roger
3 horas han pasado desde que se escribió esto

Saliéndome un poco por la tangente, voy a criticar la manía que se tiene en blanquear la era victoriana como si fuera una cima de la civilización y los oficiales coloniales como admirables caballeros cuando arrasaron África y la India robando países a su paso.