Hace unas semanas se estrenó Star Trek: Starfleet Academy, un spin-off de Star Trek Discovery (más o menos) ambientado en el lejano futuro de esta y que por ahora es la serie de esta nueva era que de forma más evidente ha dividido al público. Y aunque yo de momento no me lo estoy pasando del todo mal con ella, también tengo que reconocer que tiene unos cuantos problemas de tono y una premisa algo frágil en algunos aspectos que me sorprende que hayan llegado hasta la versión final de la misma. Así que vamos a analizar qué es lo que de momento está funcionando para mí y lo que no.

Para ponernos en situación esta serie tiene lugar tras el final de Discovery y los comienzos de la lenta recuperación tras “The Burn”, unos 900 años más o menos tras la serie original. Una era en la que la imposibilidad de utilizar dilithium para impulsar las naves espaciales provocó que los viajes interestelares fuesen muchísimo más largos, que hubiese problemas de comunicación y que la Federación colapsase. Acontecimientos que desembocaron en caos, políticas aislacionistas de multitud de mundos, incluida la Tierra, y que la Flota Estelar se militarizase por completo teniendo que jugar un papel más agresivo. Pero ahora que los problemas más graves se han solventado y la Federación está recuperando a antiguos mundos miembros la Flota Estelar quiere volver a sus esencias, a retomar ese espíritu explorador y pacifista de antaño. El problema es que esa premisa hace bastantes aguas.

Prácticamente nada de lo que vimos en Discovery de esta Flota Estelar del futuro lejano se alejaba radicalmente de la que ya conocíamos de otras series, y de no ser por los nuevos uniformes no hubieran desentonado en absoluto en cualquier época pasada. Además se nos presenta ahora que los cadetes de este futuro se habían estado formando en un lugar llamado War College, donde estos vestían uniformes de color negro y su Canciller/Rector da la impresión de haber robado el suyo de la versión moderna de Battlestar Galactica. Pero en la práctica, y vistos tres episodios, aún no hemos visto nada que nos convenza de que la Flota Estelar iba por mal camino, uno más belicoso, y que había que corregir rumbo. Y teniendo en cuenta que una de las premisas principales de la serie es lo diferente que resulta su filosofía de la que representaba la vieja Flota Estelar, hasta ahora han hecho un trabajo pésimo a la hora de mostrarnos esas presuntas diferencias.

Tampoco me convence nada que en esta serie que se supone está orientada a un público juvenil, hayan decidido que la mejor forma de llegar a ese público sea copiar esquemas caducos de las historias adolescentes de los Estados Unidos de los 80 y 90. Porque no me entra en la cabeza cómo creyeron que hacer una copia descafeinada de Porky’s o American Pie en el espacio era el camino a seguir, con la rivalidad entre ambas academias, los piques ridículos y las bromas pesadas que se gastan entre sí, cuando si querían llegar a un público joven no tenían más que haber copiado un poco la fórmula de Lower Decks. Y aunque es cierto que hay momentos aquí y allá que sí parecen seguir la estela de esta última, algo apropiado teniendo en cuenta que una de sus protagonistas, Tawny Newsome (Beckett Mariner), es una de las guionistas de Starfleet Academy, se queda corto. Por lo que espero que el tono actual no sea más que un tropezón y en los próximos episodios vaya mejorando en ese aspecto.

Por suerte hay otros aspectos de la serie que sí que me están gustando y mucho. Ese Paul Giamatti haciendo de pirata espacial desquiciado y sobreactuado ha sido una genialidad que ha sabido a poco, la recuperación de personajes clásicos y no tan clásicos como el Doctor de Voyager o la Comandante Reno de Discovery, que ayudan a unir esta serie con sus predecesoras, y también algunos de los nuevos personajes. Como a Diógenes, también me está gustando mucho el personaje de Lura Thok, esa híbrido Klingon-Jem’Hadar con muchísimo carácter y que aunque a mí también me recuerda al Bortus de The Orville, su carácter explosivo y esa agresividad bajo la cual está claro que se encuentra alguien entrañable, me recuerda muchísimo más al Teniente Shaxs de Lower Decks.

Y siguiendo con las comparativas entre ambas series, no puedo ser el único a quien la relación entre el cadete Caleb Mir, muy rebelde y pregonando a los cuatro vientos que no quiere estar en la academia pese a que le encanta, y la Capitana Nahla Ake, tratando de llevarle por el buen camino, le recuerda muchísimo a la que mantenían Mariner y su madre, la Capitana Freeman. Y aunque su relación tira mucho de tópicos, con cada uno de ellos tratando de llenar el vacío emocional que sufren, él por haber perdido a su madre y ella por haber perdido a su hijo, la química entre ambos es muy buena y esa relación de familiaridad tan brusca que mantienen funciona muy bien.

Con eso llegamos a uno de mis elementos favoritos de la serie por ahora, esa Capitana Nahla Ake a quien interpreta Holly Hunter. Esta es una mujer medio humana y medio Lanthanite (especie creada en Strange New Worlds) que ha heredado la longevidad de estos últimos, y que cuenta en la actualidad con unos cuatrocientos veinte años. Este personaje ha generado algo de polémica por su carácter excéntrico, incluyendo el sentarse de “forma poco respetuosa” en el puente de mando de su nave o caminar descalza por todas partes cuando no viste su uniforme. Aunque a mí en ningún momento me ha transmitido ninguna falta de respeto, lo que he visto es a alguien que trata a subordinados, alumnos, compañeros y superiores con bastante respeto, aunque también con algo de familiaridad, y que con cuatro siglos de vida a sus espaldas ha aprendido a ignorar las convenciones sociales que no importan realmente y a despreocuparse por lo que piensen los demás. Una actitud refrescante que la ayuda a diferenciarse de otros capitanes y comandantes que hemos conocido en el pasado.

Y se trata además de un personaje sobre el que tengo una teoría que espero que se acabe cumpliendo, la de que Nahla Ake está emparentada con alguien a quien ya conocemos. Como decía antes esta es medio Lanthanite, y la única otra persona que hemos conocido anteriormente de esa especie es la Comandante Pelia, quien fue ingeniera jefe de la Enterprise a las órdenes del Capitán Pike y también instructora en la Academia de la Flota Estelar, y ambas comparten tantas características que no me quito de la cabeza que son madre e hija. De Pelia sabemos que llegó a la Tierra en tiempos de Pitágoras, que también es algo excéntrica, tiene como Ake un acento indeterminado, el mismo color de pelo y una gran afición a coleccionar antigüedades terrestres de todo tipo.

Algo que explicaría esa colección que tiene Ake en su camarote y en la que podemos encontrar entre otras cosas una extensa biblioteca de libros físicos encuadernados en piel, vinilos y un tocadiscos que es una toda una antigüedad incluso desde nuestro punto de vista en el mundo real. Objetos por lo que difícilmente alguien como Ake podría sentir nostalgia, dado que esta nació en el siglo 28, pero que de ser hija de Pelia podría haber heredado de ella esa afición y muchas piezas de su colección, especialmente cierto cuadro de Vermeer…

Pero teorías a un lado, lo que realmente espero de esta serie es que en los episodios que restan de esta temporada se explore de verdad por qué es necesario recuperar la Academia de la Flota Estelar, qué valores diferenciadores son los que esta pueda aportar en esta era de renacimiento que está viviendo tanto la flota como la Federación y que nos dejen meridianamente claro qué enseñaban en ese War College como para que se planteen su desaparición. También espero, como decía un poco más arriba, que el tono de la serie se asiente y encuentre su propia personalidad, alejándose de esas fórmulas trasnochadas de estos primeros episodios, y que se explore con mayor profundidad los cambios sufridos en el universo en estos siglos transcurridos y descubrir cómo han cambiado las civilizaciones que ya conocíamos.

Por ello ahora lo que toca es cruzar los dedos para ver si la serie consigue remontar y dejamos atrás estos baches que puede que se deban solo al equipo creativo tratando de encontrar la identidad de la serie. Porque se trata de una premisa con bastante potencial que sería una auténtica lástima que se desaprovechase por una serie de decisiones creativas erróneas, y aunque no tengo demasiada fe en que eso suceda, aun no he perdido la esperanza.
