Hace más de veinte años, Quentin Tarantino estrenó Kill Bill. En dos partes, era demasiado larga, con lo que en vez de pagar una vez tuve que pagar dos veces con un intermedio de cosa de un año. No me gustan los intermedios, pero supongo que la pausa merecía la pena; la primera película era muy gamberra, mucha acción, mientras que la segunda era un peliculón que daba sentido a la primera parte. Y bueno, después de que me bombardearan con Pulp Fiction hasta la náusea, estuvo bien eso de reconciliarme con Tarantino, que al fin y al cabo siempre fue uno de los nuestros, metiendo referencias a Estela Plateada o La Cosa en sus películas en una época en la que no estabamos acostumbrados a ello. Todo bien.

Tarantino tiene un par de cines de su propiedad allá en EEUU, y en ellos hace proyecciones de las películas que le apetece, entre las que se encuentra una versión de Kill Bill entera, las dos partes juntas con dieciocho minutos extra, «The Whole Bloody Affair», que la llama. 266 minutejos no apta para gente con problemas de próstata o de circulación, que casi da la sensación de que uno entra al cine a ver esto y sale una semana después o algo parecido. La cuestión es que, tras un estreno en varios cines de EEUU, se ha anunciado por fin que se va a estrenar en España a partir del 10 de abril, tanto en formato de 35mm como en 70mm. Que por cierto, y dicho sea de paso, la versión de 70mm no es nada recomendable; la versión original de 2003 y 2004 fue rodada en 35mm y editada en digital con 2K como referencia, una resolución bastante más baja comparativamente con los 70mm; ésto quiere decir que en la versión de 70mm veremos cosas desagradables como artefactos y pixelaciones que no vemos en la versión de 35mm, a menos que Tarantino se haya gastado los cuartos en redigitalizar todo en su remontaje… Cosa que no ha hecho, porque este montaje se estrenó en Cannes en 2006, y no precisamente en 70mm.

Aun así, el que se estrenara en 2006 quiere decir que la editora del montaje sigue siendo la original, Sally Menke, que lamentablemente falleció en 2010. Kill Bill Volumen 2 puede que sea la obra maestra de Quentin Tarantino, y una versión completa tal vez sea mejor todavía… O no. Vete a saber, no podría juzgar hasta verla. Los añadidos que tiene como extender la secuencia de animación de Mamoru Oshii (que ya se ha filtrado en youtube y no, no añade gran cosa) o distintos planos y secuencias añadidos no sé hasta que punto son importantes o solo lastran el montaje final, con estas cosas uno nunca esta seguro porque son el tipo de cosas que editores, directores y productores discuten hasta el día del estreno de la película. La historia, el retrato de los personajes y la verdadera riqueza de la película creo que está ya contada, y el ponerme más tripas no creo que nos vaya a ayudar. Aun así, Tarantino ha aprovechado que los derechos de la cinta han vuelto a su propiedad y está intentando explotarlos con esta versión, dándonos una oportunidad de ver algo que sólo ha proyectado en su propio cine o en Cannes, a una selecta minoría. Así que yo que sé, habrá que probar a ver para luego quejarse de que ya no somos especiales cuando la saque en bluray y streaming a finales de año (que él dice que no lo va a hacer porque es una experiencia cinematográfica y blablabla, pero lo suyo es que le dejara ver la peli a todo el mundo y se deje de elitismos).
En la escena eliminada nos cuenta como O-Ren se cargó al asesino de los pelitos largos, otra escabechina.
Sin embargo, en todo este asunto hay algo curioso. En los viejos tiempos, allá por los 90, cada vez que salía una película le hacían videojuego adaptándola o con un ligero «tie-in», pero de un tiempo a esta parte -más o menos desde las películas de Vengadores- les ha dado por no hacer juego pero si hacer crossover con Fortnite. Éso provoca barbaridades como ver a Yoda con una gatling ametrallando a Son Goku, a Batman con una uzi y cualquier tipo de barbaridad, pero también ha hecho que el prólogo que The Rise of Skywalker se estranara en un videojuego o que se vean escenas inéditas de algunas películas dentro del juego. Y también ha pasado, como en el caso del estreno de The Whole Bloody Affair en EEUU, que se ha creado un corto completo con un «capítulo perdido» de la película. En este caso la cosa ha llegado a más, porque dicen que Tarantino en persona ha dirigido el corto realizado en el motor del juego, poniéndole él mismo la voz a Bill -el personaje de David Carradine, que falleció en un accidente doméstico hará unos quince años- y recuperando a Uma Thurman en su personaje de La Novia en su enfrentamiento contra la hermana de Gogo Yubari, Yuki. Todo ello siendo supuestamente un capítulo perdido, pero en realidad no dejaba de ser nada más que un capítulo descartado del guión original, auténtica paja que no añadía nada; Yuki supuestamente iba a aparecer intentando vengar a su hermana tras la escena en la que La Novia se encarga de Vernita Green, pero finalmente Tarantino decidió eliminar el personaje y fusionarlo con su hermana, Gogo Yubari, que de por sí ya era bastante corto.
Me dan ganas de editar el plano de la novia azotando al yakuza y sustituirlo por Tarantino con ella diciendo «¡deja de marear con tanto podcast y haz tu película ya!».
Porque Gogo Yubari solo tiene una escena de presentación -cuando habla sobre penetrar cosas con un pretendiente desafortunado- y luego ya tiene su enfrentamiento con el personaje de Uma Thurman, con lo que me pregunto qué es lo que supuestamente iba a hacer Yuki originalmente; imagino que la escena de presentación de Gogo era suya, y que a raíz de ese encuentro descubriría que la Novia había matado a su hermana. Tanto da, lo importante es que el capítulo perdido se estrenó en Fornite y como escena postcréditos de The Whole Bloody Affair, así que todos pudimos verlo y… En fin, que estoy de acuerdo con Brian Michael Bendis (glup) cuando dice que es un absoluto desastre, una escena de acción completamente atropellada que no añade nada a la película original, que sobra. Sí, un extra, algo completamente prescindible, pero el problema es que está plagado de cameos de personajes de Fortnite como la banana gigante y esas porquerías, con lo que -me da miedo lo que voy a decir- estoy deseando que alguien use la IA para sustituir todos esos adefesios por personajes normales. No arreglaría el corto, que es una secuencia de acción atropellada que no añade nada, pero por lo menos el afán recaudador no sería tan flagrante.
Fuera de coñas, Tarantino ya nos ha dado tanto que puede dedicarse a la cría de boniatos si le da la gana, pero tengo que reconocer que me gustaría ver su última película en vez de esta patochada.

David Carradine fallecio producto de un accidente domestico.
Supongo que es una forma educada y respetuosa de describir su muerte.
Es lo que nos diferencia de los hijos de puta!
Para ser «uno de los muestros», yo no coincido con su visión sobre Superman que se da en Kill Bill 2.
Chapeau por el accidente doméstico.
No es la opinión de Tarantino, es la de Bill. Bill es un sociópata narcisista que proyecta su visión del mundo en Superman… Cuando en realidad es Lex Luthor. De que me sonará.
Teniendo en cuenta las cosas que ha ido demostrando de sí mismo Tarantino, a mí no me extrañaría nada que sí fuera también su opinión de Superman y no entendiera nada. Entre lo de casi matar a Uma Thurman, lo de callarse ante los crímenes de Weinstein (aun cuando dos de sus parejas fueron víctimas), ser un sionista de mielda y las tonterías que está soltando últimamente por la boca… Viendo ‘Pulp Fiction’, pensaba que era un tipo listo que sabía caricaturizar la violencia para crear humor, pero hace tiempo que pienso que es así como él ve el mundo realmente. Me encantan sus películas, pero hay pocas personas que me caigan peor.
Bueno, hay muchos tipos de inteligencia, y creo que Tarantino si fue capaz de entender eso de Superman; hace poco que volví a ver la pelicula y por lo menos ésa es la impresión que me dio; Bill se pasa las dos peliculas siendo un egocéntrico, creyéndose que sus sentimientos de mierda importaban más que la vida de los demás, y lo que trata de explicarle a Beatrix es que todos, hasta Superman, son unos hijos de puta como él; si Tarantino está de acuerdo con él, entonces Tarantino es un jodido cabrón.
Que puede ser, pero en sus películas no suelen ganar «los malos», si no los antiheroes.
Tarantino dijo en alguna ocasión que lo quería contar con Wonder Woman, pero que le encajaba mejor (aparte de que lo conoce más gente) con Superman.
Es que Wonder Woman no tiene una identidad secreta «debilucha», Diana Prince era una persona normal.
Después de que Tarantino apoyara la masacre de Gaza y su «preciosa» frase: Si pasa algo moriré como sionista
Como que me va a costar digerir sus películas con los mismos ojos que antes, pero bueno es algo con lo que llevo viviendo toda mi vida, como le dije a un tio «no te creas que porque tengamos aficiones comunes significa que me caes bien o que deje de pensar que eres gili..»
Una cosa si es verdad, ha sido volverse sionista y dejar de hacer peliculas. Será que con toda la mierda que se ha tragado ya no le cabe más en el disco duro…
Mejor, porque después de lo visto y oido igual hacía un remake del «triunfo de una nación»… que se quede en casita viendo viejos films donde los judios aún eran las víctimas.
También tengo que decir que probé a escuchar su podcast y es insoportable!
Yo estuve sentada a su lado en un restaurante en el festival de Cine fantástico de Sitges. Él, estaba de pie mientras verborreaba a todos los comensales de su mesa, cual cristo en la última cena. Puse el oido, pero me aburrí muy pronto, así que puedo entenderte.
😉
Alex de la Iglesia decía algo parecido, que el tío se ponía a dar la turra sobre películas mierderas de videoclub ochentero y no paraba. Estaba el tío emperrado en que Alex le consiguiera películas españolas rarísimas de serie z, pero él ni las conocía.
Alex de la Iglesia es muy majo y cercano en persona, en el mismo festival me lo encontré por la calle, le pregunté si podía darle dos besos y me dijo -Y 5 si quieres-. Estuve charlando un buen rato con él como si fuera un amigo y rápidamente te olvidabas que estabas hablando con alguien famoso.