De Blizzard a Warcraft III: La caída de Blizzard Entertainment (I)

O más bien, de cómo Blizzard transformó uno de los mejores videojuegos de la historia en uno de los peores, pero quedaba demasiado largo. Para los que no estéis enterados, Blizzard Entertainment desarrolló en el año 2002 Wacraft III, un juego de tremenda influencia que acabaría desencadenando la creación de World of Warcraft y el género DOTA que tanto hemos visto triunfar en juegos como League of Legends. Todavía a día de hoy había gente jugando online a Warcraft III, así que cuando hace un par de años Blizzard anunció que estaba desarrollando una puesta al día de Warcraft III, el público recibió la noticia con cierta alegría; a falta de un Warcraft IV, Warcraft III Reforged era lo más parecido. Dos años después, Warcraft III Reforged es el juego peor valorado de la historia por los usuarios de Metacritic, ¿qué cuernos ha podido salir tan mal?

Comparado con esto, lo de Stratholme va a parecer una rave de Pocoyó y Espinete.

Sabemos que el público en esto de los videojuegos es tremendamente amplio y proporcionalmente volátil, con sus fanatismos y sus cosas, y del amor al odio siempre hay un paso. Hasta mediados de la década pasada Blizzard más o menos no contaba con el odio de mucha gente, y mantenían una imagen impoluta de empresa totalmente volcada con el cliente. O más bien, habían conseguido que la mayor parte de sus seguidores se creyera eso, sin echarles en cara marranaditas como el separar Starcraft II en tres campañas a sesenta euros cada episodio, el fiasco del lanzamiento de Diablo III y su casa de subastas con dinero real, los micropagos cosméticos de World of Warcraft, las cajas de botín de Overwatch y Heroes of the Storm, el que sus juegos fueran cada vez menos sobresalientes… A Blizzard se le perdonaba todo, sí, pero quedaba cierto resquemor a pesar de que seguían siendo la única desarrolladora de videojuegos capaz de montar una convención mundial anual con entrada a peso de oro -y entrada virtual a 40 euros, nada menos-. Hay que tener en cuenta que el fan de Blizzard en muchos casos era jugador exclusivamente de los juegos de Blizzard, y no era nada raro encontrarse a alguien que se comprara el Diablo III a pesar de que no le gustara Diablo II «porque es un juego de Blizzard y hay que probarlo». Pero igual empezamos por el principio…

The Lost Vikings, uno de los primeros juegos de Blizzard.

Blizzard empezó como todas las tecnológicas, con el sueño de tres chavales recién salidos de la universidad (Michael Morhaime, Allen Adham y Frank Pearce) que se montan su propio negocio en 1991, realizando principalmente encargos de ports para consolas hasta que en 1993 por fin consiguen sacar sus propios juegos: Rock & Roll Racing y The Lost Vikings. Otros encargos de la época serían The Death & Return of Superman para Supernintendo o Justice League Task Force, un juego de lucha para Supernintendo y Megadrive con los personajes de DC Comics, presentados ya con la cabecera definitiva de la compañía, Blizzard Entertainment. Para entonces la empresa ya ha sido comprada por Davidson & Associates, la cual sería poco tiempo después comprada por CUC Internacional, que la vendería al grupo Havas que a su vez sería comprado por el grupo multimedia Vivendi en 1998. Por el camino, y ya con Mike Morhaime como único fundador en activo y al frente de la compañía, Blizzard ha conseguido funcionar de forma más o menos autónoma y ha sacado adelante títulos como Blackthorne, Warcraft I y II, Diablo y, en el mismo año en el que la compañía era comprada por Vivendi, Starcraft.

Que si hay que decir que Starcraft es uno de los mejores juegos de la historia y el mejor de 1998 se dice claro y bien fuerte, ¡faltaría más!

Para entonces Blizzard ya se había convertido en una de las principales desarrolladoras de PC, conocida por retrasar la salida de sus juegos hasta tenerlos en un estado impoluto a pesar de todas las dificultades que se plantearan en su desarrollo. Un ejemplo claro de todo esto lo tenemos en el propio Starcraft, considerado como uno de los mejores juegos de la historia y el gran promotor de los eSports, que durante su desarrollo sufrió tantos vaivenes que tuvo que ser reconstruido desde cero y cuyos constantes bugs provocaron un abuso de horas extras inhumano hasta que, milagrosamente, se llegó a una versión estable meses antes del lanzamiento. El lanzamiento de Starcraft consolidaría a Blizzard como una de las tres grandes del género de los ETR -juegos de Estrategia en Tiempo Real- junto a Age of Empires 2 de Ensemble Studios o la serie Command & Conquer de Westwood Studios. En una época en la que los cibercafés estaban en su momento de mayor ebullición, títulos como Diablo, Starcraft y Warcraft adquirieron entre los jugadores un halo de excelencia que continuó durante el nuevo siglo con Diablo II (2000) y Warcraft III (2002), el que está considerado por muchos como el canto del cisne del género de la estrategia en tiempo real.

El mod DOTA para Warcraft III se convirtió en una auténtica religión para muchos que desencadenaría años después el fenómeno League of Legends.

Y es que lo más potente de Warcraft III no sería tanto el juego en sí como su editor de niveles, refinado desde el primitivismo simplón de Warcraft II y la funcionalidad de Starcraft hasta dejarnos un editor bastante fácil de aprender pero muy profundo en sus posibilidades, consiguiendo que montones de jugadores se pusieran a desarrollar no ya simples niveles del juego, si no auténticos videojuegos y creando géneros en si mismos como los Tower Defense o el DOTA, que rápidamente se convertiría en una bestia en si misma que por medio de juegos como DOTA 2 o League of Legends acabarían ganando más dinero que Blizzard en toda su historia. Y si no, andarán cerca.

World of Warcraft hizo que la popularidad de Blizzard se disparara por las nubes, convirtiéndose poco menos que en la Pixar de los videojuegos.

Para entonces Blizzard ya empezaba a promocionar el futuro lanzamiento de World of Warcraft, su primera incursión en el por entonces tremendamente pujante mercado de los juegos de rol online con cuota mensual, y habían mantenido su imagen de desarrolladora ligada a la excelencia al cancelar dos juegos que consideraban que no llegaban a su estándar de calidad: la aventura gráfica Warcraft: Lord of the Clans y, dentro de muy poco después, Starcraft Ghost, en lo que sería su regreso a desarrollar directamente para consolas de videojuegos. Era el año 2005 y World of Warcraft ya se había convertido en el lanzamiento de MMO más exitoso de la historia, llegando a superar los diez millones de usuarios en todo el mundo, con lo que todos los esfuerzos de la compañía se volcaron en mantener y hacer crecer el juego. Empezaba el principio del fin…

Y una expansión del WoW, y otra, y otra, y cada vez aquello tenía menos que ver con la estrategia en tiempo real…

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Me encantaron los juegos de Superman y Liga de la justicia de super Nintendo. Aún los tengo.

Sigue así Diógenes. Los artículos de videojuegos siempre son interesantes.