De Warcraft III a Refunded: La caída de Blizzard Entertainment (II)

Decíamos ayer que con el lanzamiento de WoW la cosa empezó a decaer porque su éxito fue tan grande y les pilló con el pie tan cambiado, que Blizzard dejó de tener tiempo para experimentar, para jugar, para hacer otra cosa distinta a World of Warcraft. Y aunque la propietaria de Blizzard, Vivendi, no acababa de hacer funcionar absolutamente nada de su división de videojuegos que no fuera Blizzard y precisamente por eso les dejaba estar a su aire porque con WoW imprimían dinero, y hasta aplaudía las decisiones de la compañía de abrir delegaciones en otros continentes o crear su primera convención anual (Blizzcon) en 2005, en Blizzard se veían sobrepasados por lo que demandaba el mantenimiento de World of Warcraft y solo podían dedicarle tiempo a ése título.

O WoW o nada.

Un éxito tan rotundo no pasó desapercibido en absoluto para algunas de las grandes editoras del sector, con lo que en 2007 la Activision de Bobby Kotick entró en escena hambrienta por una porción del pastel MMO y le hizo a Vivendi una oferta por Blizzard, a lo que el CEO de Vivendi, Jean Bernard Levy, respondió con una contraoferta de fusión de la sección de videojuegos de Vivendi con Activisión en la que Vivendi fuera la máxima accionista. Y así es como en 2008 nació Activision Blizzard…

Sí, si esto ya se veía venir hace diez años.

Supuestamente la nueva compañía estaba controlada por Vivendi y con Blizzard funcionando de manera autónoma, pero la sombra de Bobby Kotick se notó desde un primer momento; todos los juegos y estudios de desarrollo de la sección de videojuegos de Vivendi fueron cancelados, cerrados o vendidos, quedándose solo con marcas como Crash o Spyro, que quedarían bajo la cabecera de Activision a secas. Y así seguiría la cosa durante años, con Blizzard y Activision juntos pero no revueltos, hasta que en 2013 Activision le compró a Vivendi la mayor parte de las acciones de la compañía y Bobby Kotick, uno de los editores de videojuegos más odiados por los fans, se hizo control total de Activision Blizzard. Para entonces Blizzard ya había tenido que sacar el Starcraft II por fascículos a 60 dólares y Diablo III había salido al mercado con un lanzamiento deficiente y una casa de subastas con dinero real que no acababa de convencer a nadie más que al departamento financiero de Activision Blizzard.

Starcraft II, un juego con el DRM del always online bien metido. Y se salieron con la suya, porque Starcraft era mucho Starcraft.

No es de extrañar que los «movimientos extraños» en Blizzard empezaran a notarse a partir de aquel año. De entrada Titan, el MMO que llevaba estando desarrollado por la compañía desde 2007, fue cancelado y reciclado como el FPS Overwatch, mientras se daba luz verde a Hearthstone, el que acabaría siendo el primer juego para móviles de la compañía y «solo online». Tanto el uno como el otro eran grandes juegos, pero aun así no estuvieron exentos de cierta polémica al ser juegos exclusivamente online y sin -en principio- ningún contenido para un solo jugador. Sin embargo, ya en 2010 Starcraft II había hecho pasar por el aro a muchos con la idea del juego para un jugador para el que había que loguearse online para jugar, con lo que poco a poco los jugadores empezaron a no tener esto tan en cuenta porque, a fin de cuentas, eran Blizzard, y Blizzard mola, ¿no?

No, la verdad es que la película de Warcraft no era muy allá.

Sin embargo, algo se estaba removiendo en Blizzard. En 2016 Chris Metzen, el que hasta entonces había sido el director creativo y principal escritor de todos los juegos de la compañía, decide retirarse al poco de fracasar en taquilla la película de Warcraft. El propio World of Warcraft pasó en aquel momento por uno de sus peores momentos, cuando la expansión Warlords of Draenor canceló los contenidos previstos para su último año de vigencia y mantuvo a los jugadores con sin ningún contenido nuevo durante unos catorce meses hasta el lanzamiento de la siguiente exapnsión en septiembre de 2016 (con la excepción de Starcraft Remastered, que era el mismo Starcraft de siempre pero con gráficos redibujados a alta definición). Y a partir de ahi y hasta el lanzamiento de Warcraft III: Reforged la semana pasada la compañía no lanza un juego nuevo en todo ese tiempo, presentando solo expansiones de World of Warcraft y otros juegos de la compañía. Y es que tanto WoW como Hearthstone u Overwatch dan bastante dinero a la compañía, pero no se ve un crecimiento de la misma, si no más bien un estancamiento y la forma en la que Activision maquilla esas cifras es empezando a hacer recortes de personal, algo que la compañía jamás había hecho en toda su historia.

Y eso por no hablar de que no puedes ir de tener valores progresistas y luego censurar a gente por pedir democracia.

Y claro, en 2018 el presidente y fundador de Blizzard, Mike Morhaime, anuncia que deja la compañía. Es el mismo año en el que se presenta Warcraft III Reforged y una versión para móviles de Diablo que enfada tremendamente al respetable -después de todo, ellos no pagan 200 euros para que no les enseñen Diablo 4-. La relación de la empresa con los jugadores se va calentando cada vez más, porque las vacas sagradas de la compañía han ido desapareciendo y los productos son cada vez más deficientes. Un caso claro es Warcraft III Reforged, un juego que se presentó como algo más que un simple remake con nuevos gráficos, al que se le añadiría en su campaña mayor trasfondo con lineas de diálogo nuevas, cinemáticas nuevas y demás, por no hablar de una modernización del interfaz del juego adaptándola a los nuevos tiempos y cuando el juego ha salido a la venta la semana pasada… Ay.

La cosa ha cambiado un pelín, ¿no?

De entrada, todo lo que se vió en los trailers en la presentación de hace dos años ha desaparecido. El interfaz nuevo ya no está, las escenas realizadas con el motor del juego vuelven a estar en perspectiva isométrica y vistas desde hasta más lejos que el juego original, nada de comerse la cabeza con complicadas animaciones y movimientos de cámara peliculeros porque exigirían reconstruir los escenarios y el motor de iluminación para estar al nivel de los modelos y animaciones de los personajes. Las escenas cinemáticas vuelven a ser las mismas de 2002, a pesar de que la intro del juego si que ha sido rehecha y no veas lo mal que queda que justo después de que termine se vea el jeto de Thrall en su versión de 2002. Pero por si el personal no se sentía ya estafado con todo esto, lo peor estaba por llegar: el nuevo juego se carga el online del original, suplantándolo por completo y eliminando los modos ladder, torneos y clanes, que ya ni aparecen en el juego original. Es imposible volver al Warcraft III original sin pagar ese peaje, y para ponerle la guinda al pastel de todo esto también se han cargado el editor de niveles con un contrato de usuario que te deja claro que todo lo que hagas con el editor de niveles pertenece única y exclusivamente a Activision Blizzard, y que ellos no tienen ni que mencionarte como el autor de tu mapa si no les da la gana. Da la impresión de que a alguien no le ha hecho ni pizca de gracia no tener parte del pastel de DOTA…

Que DOTA 2 pues bueno, pero lo que más duele es lo de League of Legends, que ahora mismo tiene más jugadores que cualquier producto de Blizzard.

La reacción de los jugadores no ha tardado, y redes sociales como reddit son un hervidero de fans del juego original descubriendo horrorizados hasta que punto llegan las chapuzas de Reforged, las cuales no parecen tener límite y los han forzado a tomar las típicas medidas que se dan en estos casos: en el momento en el que estoy escribiendo esto Warcraft III Reforged es el juego peor valorado por los usuarios de Metracritic con un 0’5. La pataleta no es ninguna tontería, son los usuarios mandándole un mensaje claro a Blizzard de que no han cumplido lo que prometían y no piensan tolerarlo, menos aún teniendo en cuenta que la propia Blizzard ahora mismo está baneando de sus foros a todos los usuarios que cuentan como conseguir que les devuelvan el dinero por sus prerreservas del juego. Tremendo.

El juego peor valorado por los usuarios de la historia de Metacritic, oiga. Que tampoco os creáis que en las valoraciones de los críticos está muy arriba, que tiene un 63.

Si algo ha dejado en evidencia Warcraft III Reforged para todos los que no se habían dado cuenta o simplemente no querían hacerlo, es que Blizzard ya no es la que era. Anuncios como el de Overwatch 2 -que no solo ha provocado que el juego original se quede sin contenido nuevo desde hace más de seis meses, si no que esta secuela en el fondo no deja de ser el mismo juego con muy pocas novedades- parecen dejar claro que los tiempos han cambiado y que aquello de vivir lo suficiente para verte convertido en un villano se cumple para todo el mundo, y que son precisamente aquellos que te juraron amor eterno los que vendrán con el cuchillo entre los dientes cuando tropieces y traiciones su confianza. Quién sabe cuanto tardarán las CDProjekt de hoy en día en caer en desgracia y verse rodeadas de monstruos que harían temblar al mismísimo Geralt de Rivia…

ACTUALIZACIÓN: En Blizzard han debido recapacitar y ahora ofrecen devoluciones del juego sin hacer una sola pregunta, te devuelven el dinero automáticamente. Es un principio, aunque supongo que lo que los jugadores querían es que ante todo arreglen el Warcraft III original, que les den el Reforged que anunciaron en un principio, que les dejen mantener la propiedad o la autoría de todo lo que creen con el editor de niveles, que se acabe el lag y las desconexiones en el multijugador, que…

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Ziggy
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Yo no entiendo mucho de juegos ni de esas cosas, lo mio es mas la lectura. Pero es triste ver como se termina por deteriorar estas compañias. Espero que no hayan recurrido a estrategias como «culpar al patriarcado» del rechazo que los jugadores tienen por estas acciones.