Captain Marvel (SPOILERS): Carol Danvers jugando a Street Fighter II

Perdonadme si buscáis un post más basado en la crítica de la adaptación del material original que de la película en sí, porque no voy a hacerlo. Llevo años hablando sobre Carol Danvers, su identidad, su pasado y su presente, y no creo que sea buena idea criticar esta película desde la perspectiva de alguien que está constantemente pensando en “ése no es Marvel”, “ésa no es Carol” o “ésa no es Kelly Sue DeConnick” -que lo es, sí, lo es-. Voy a limitarme a hablar de la película, dando por hecho que M’Rabo, que no ha hablado del tema tanto como yo, va a explorar esa perspectiva en un post posterior.

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Capitana Marvel es una película sobre un viaje interior de la Vers, una guerrera Kree del planeta Hala que no encuentra una forma de controlar su ira y adaptarse a la sociedad, a su cultura. Sin embargo, a medida que avanza la película irá descubriendo su identidad no es la que cree, su mundo no es como pensaba y ni siquiera sus enemigos son los monstruos terroristas que tanto detestaba. El camino de Vers la lleva a descubrir que en realidad se llama Carol Danvers, que es de un planeta atrasadísimo llamado la Tierra y que todas las limitaciones que ella encontraba justas y lógicas no eran más que limitaciones de una sociedad que quería controlar su poder, su potencial. Que le tenían más miedo que respeto, y que la figura maternal de la Inteligencia Suprema en absoluto irradiaba amor, si no un tufo paternalista insufrible. Carol Danvers se descubre a si misma como una persona que se ha pasado la vida luchando contra obstáculos, contra limitaciones, contra barreras artificiales que hasta que fue capturada por los Kree había ido superando, en una avance constante hasta que su mente, su memoria, fue violada por los que luego se dijeron sus amigos, su gente, su familia. Y así es como su regreso a la Tierra, un planeta que los Kree asumen de facto como propio a pesar de que sus propios habitantes ni siquiera saben de su existencia, pone en marcha la cadena de acontecimientos que provocará su renacimiento.

Otro día hablamos de la teoría de Kelly Sue DeConnick respecto a las violaciones que sufrió el personaje y como aquí padece una de las más gordas.

Temáticamente no hay mucho más que decir, la historia que cuenta la película gira ante todo sobre las expectativas de unos y otros personajes y de como la condición humana se basa en lo mismo que el Batman de Nolan, caer para volver a levantarse, con la gran diferencia de que el Batman de Nolan no estaba con una voz maligna en el oido constantemente diciéndole que no vale lo suficiente, que no puede, que no es y que es estúpido intentarlo, y de ahi el gran subtexto a todas luces obvio que comparten tanto Wonder Woman como Capitana Marvel: a pesar de lo que te digan los demás, lo que te diga la sociedad, podemos cambiar las cosas; podemos cruzar un campo de batalla de una trinchera a otra y podemos enfrentarnos al Imperio Kree digan lo que digan los demás. Personajes secundarios como Nick Furia se enfrentan también a situaciones parecidas, a despertar a un universo mucho más grande y peligroso, a que Goose -ese minino adorable- resulte ser el flerken que tanto temía Rocket en ciertos cómics. Nada es lo que parece, ni siquiera los skrulls, y por eso la película se basa es subvertir expectativas, en superar límites de unos y de otros y al final los que pierden son todos los que se ciñen al patrón establecido y no salen de su zona de confort, ejemplificado claramente en Yon Rogg, un guerrero Kree según mandan los cánones que llega a exigirle a Carol un combate honorable sin que use los mismos poderes que él mismo estuvo reprimiendo durante años. Las reglas han cambiado, pero él se niega a cambiar. Y sin embargo, justamente en ese momento nos damos cuenta de algo ha salido horriblemente mal en la película.

¡Toda la culpa es de Yon-Rogg! ¡Tiene celos! ¡No me deja avanzar!

Porque si toda la película gira en torno a la identidad individual, a los deseos y anhelos de libertad de Carol Danvers y otros, no entiendo a santo de que Carol Danvers asume el nombre de Capitana Marvel. El nombre no es suyo, es de Mar-Vell, la única kree decente que ha conocido, y puedes decir que vale, que de acuerdo, que eso es un bonito homenaje, pero a la vez vemos que sigue llevando la estrella de Hala en el pecho, que es lo más parecido a que te hayan lavado el cerebro los nazis, te liberes y sigas llevando una esvástica en el pecho. Lo que es peor, durante el clímax de la historia Yon-Rogg pierde ese mismo emblema de su pecho sin mayores consecuencias -dejando claro que se puede arrancar del traje- con lo que se te hace más chocante el que Carol se limite a cambiar los colores de su traje y dejar ese símbolo de opresión skrull en su pecho; para entendernos, es como si la lista de Schindler estuviera protagonizada por un señor vestido con un traje de las SS rosa y una esvástica bien gorda en el pecho. Es absurdo, no funciona, y si conocemos la historia del personaje es hasta peor todavía, porque sabemos que en el original no se encontraban estos problemas, los propios guionistas se han metido ellos solos en un callejón sin salida y al final han decidido morir allí.

Carol Danvers se ha pasado toda su vida superando los obstáculos que le ponían los demás en su camino.

Pero al final es una película de Marvel, y con ello garantiza unos mínimos que te hacen disfrutar bastante del viaje. Brie Larson y Samuel L Jackson tienen química y funcionan bien dentro de la road movie que compone la parte central de la película, pero ni por asomo se explota todo el potencial de ambos actores y por eso acaba comiéndoles la tostada el Capitán Talos de Ben Mendelshon, un personaje que espero que Marvel recupere en el futuro porque su sentido del humor tiene un potencial tremendo; que narices, hay muy pocos skrull que te puedan caer bien y Talos es uno de ellos. No me quiero olvidar de Lashana Lynch, que sin deslumbrar también consigue hacer suyo su personaje, pero Jude Law o Gemma Chan dejan claro que tenían poco con lo que trabajar y el resultado es el que es. Y eso por no hablar de algunas licencias artísticas que se han tomado con ciertos anacronismos que son perfectamente comprensibles, pero que a gente que ha vivido la época con cierta intensidad les saltará al ojo de forma tremenda, pero eso al final son tonterías y que narices, adoro Street Fighter II y la perspectiva de que Carol Danvers se pase las tardes en el bar jugándolo me ha dado en lo más profundo de mi -según M’Rabo- inexistente corazón.

Street Fighter II Champion Edition es una recreativa de 1992, y Carol fue abducida en 1989. Ya, bueno, pero yo lo prefiero así a que estuviera jugando a Final Fight.

Y ya sé que dije que le dejaría a M’Rabo la parte de “adaptación”, pero no puedo dejar de recordar como muchos “psicoanalistos” criticaron en su día los personajes femeninos de Chris Claremont porque todos estaban basados en su madre, que pilotaba aviones. Si Claremont sentía supuestamente tal impulso y se resistió a él durante todos los años que escribió a Carol, tiene narices que gracias a Busiek y DeConnick la película acabe siendo un cruce entre Capitán Marvel y Green Lantern, con cabinas y pilotos alienígenas estrellándose en el desierto incluidos. Ah, y ya que estamos, un saludo a Margaret Stohl, Sarah Brunstad, Sana Amanat, Tom Brevoort y demás responsables de que en Life of Captain Marvel se retconeara el origen de Carol Danvers para que fuera más Kree que nunca, porque al final lo que hicieron en la película es reivindicar su humanidad -eso sí, no me cansaré de repetir que el trabajo de Pacheco y Fonteriz es estupendo-.

¡Pero el gato se llamaba Chewie!

Así que la película me ha dejado una sensación rara, y te hace especular con la posibilidad de que una producción accidentada y una inversión insuficiente tengan buena parte de culpa en todo esto; de entrada ese Hala no parece muy distinto de Xandar ni de su barrera planetaria, ni siquiera las naves son muy distintas, por no hablar de esa Inteligencia Suprema “abstracta” que nos corta un poco el rollo a todos los que teníamos ganas de ver nuestra patata verde totalitaria favorita; Capitana Marvel no destaca por ser el torrente artístico de Black Panther o Infinity War, por eso a ratos parece una oportunidad perdida. Pero bueno, supongo que muchos de estos problemas se podrán arreglar en una segunda parte en mayor o menor medida. Hasta entonces, que os quede claro que ni la película es tan buena ni es tan mala como dicen, y que probablemente lo más controvertido del final de la película esté en esa manía de las precuelas por explicarlo todo de forma innecesaria. Quién sabe, igual nos vuelven a dar otra precuela más en la que Mar-Vell roba el cubo cósmico a Howard Stark. Yo que sé, hasta entonces me quedo con la imagen de Carol Danvers jugando a Street Fighter II…

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