Amargarse

Perdonad que interrumpamos la programación habitual para hablar de un mal endémico de hoy en día, el amargamiento. Y no, no estoy hablando de las redes sociales porque esas ya son caso perdido, estoy hablando de aburrirse, de estancarse en la rutina, de que lo que antes te sabía bien ahora te sepa mal, que no sepas cogerle el gusto. Que solo el almibar de la nostalgia haga un tebeo o una película soportable, disfrutable, y aun así, llegará un momento en el que te darás cuenta que aquello que te parecía perfecto no lo es. Te has amargado.

¡Yo no me amargo, lo que pasa es que hoy en día todo es una mierda!

Amargarse es un proceso la mar de sencillo, y en muchas ocasiones viene de haber leído o visto tanto que ya empezamos a ver patrones, a desentrañar el código matrix detrás de todo. Probablemente el primer patrón que somos capaces de ver es el de que los buenos ganan y los malos pierden, porque nos identificamos con los primeros y nos llevaríamos una berrinche tremendo al perder. A medida que vamos viendo más y más patrones sobre como funciona la ficción y empezamos a entender conceptos como «merisú» o «saltar el tiburón», podemos amargarnos aun a pesar de que solamente conozcamos cuatro patrones que nos ha enseñado el youtuber listillo de turno; somos como los niños pequeños que acaban de aprender un taco y lo repiten en todos los contextos de su vida en plan traviesillo, buscando ver la reacción que provoca el pronunciar las palabras malditas. Los hemos visto por todo internet, son gente que tiene weblogs y que desdeñan una obra entera porque les parece haber reconocido un patrón. En realidad no tienen ni idea y siguen metidos en la caverna, incapaces de darse cuenta de que a veces los patrones son necesarios para poder jugar con ellos, subvertirlos u ocultar algo más interesante en la obra, una especie de señuelo que sorprenda al espectador/lector. Porque esa es otra…
Que ojo, hay gente que ha hecho de ello un modo de vida.

Las historias nos parecen repetitivas, el «esto ya lo he visto». Esto ya es el remate, nos damos cuenta de que una película es idéntica a otra que ya hemos visto, El Despertar de la Fuerza es una copia de La Guerra de las Galaxias, y salimos del cine cabreados, ¡que me han dado lo mismo! ¡Que ya sé que a George Lucas le pedí lo mismo y me cabreé cuando me dio otra cosa, pero yo lo que quería era que me diera otra cosa que fuera lo mismo pero que no me diera yo cuenta de que era lo mismo! Pero si nos ponemos a pensar un poco, entre ese «lo mismo» podemos encontrarnos un mensaje mucho más interesante; por un lado tenemos a los fans del imperio, que van reclamando un pasado glorioso que existió solo en su cabeza -porque se creen las mentiras del imperio- y por el otro tenemos a Han Solo -verdadero protagonista de la película, mucho ojo- que sabe que los finales felices no existen y que al día siguiente de reventar la Estrella de la Muerte hay que ir a trabajar para pagar facturas. Sin ser Abrams un genio, consiguió darle a los niños -que no ven tanto como los adultos- la misma película que vieron sus padres a su edad, mientras que a sus padres -que deberían ser más agudos, pero así nos va- una historia sobre ellos mismos, metarreferencial hasta la náusea y que termina con algo que los niños no entienden pero sus padres sí: el sacrificio de un padre por un hijo. Claro, esto no quiere decir que esa película en concreto sea perfecta, simplemente que tiene más que ofrecer de lo que parece pero muchos de los espectadores están amargados y según vieron el primer patrón ya perdieron los papeles.
-¡Que tontería de conversaciones!

Y luego están los cambios, cambios en el lenguaje, en la forma de narrar, en los medios técnicos… Evoluciones lógicas como el coloreado informático de los cómics o el paso en los videojuegos de los sprites al 3d fueron acogidos con verdadero rechazo por un sector del público, que aunque en muchos casos dejó de amargarse cuando empezó a ver como los artistas le cogían el tranquillo a la nueva herramienta -hoy en día nadie en su sano juicio te diría que tenemos que volver a la separación de color de antaño- algunos se fueron para no volver y viven encerrados en su cabaña de píxeles amenazando con la escopeta recortada de Doom a todo aquel que se atreva a pisar su césped con su pie hecho a golpe de polígonos y texturas. Que no todos los cambios son buenos -putas minúsculas- pero a veces hay que tener un margen, hay que entender que el cinematic storytelling no era el mal en si mismo, si no el abuso que se hizo del mismo y el punto de inflexión que supuso su aplicación a absolutamente todos los cómics de cierta editorial maravillosa prohíbiendo recursos que consideraban «del pasado» como los bocadillos de pensamiento.
Que para algo se inventaron las excepciones a la norma, ¡cuando un autor es bueno sabe cuando puede saltarse las normas!

Hay también un tipo de amargamiento nacido del prejuicio que es casi maravilloso, yo lo llamo el Morrisonismo: dos personas pueden leer un cómic suyo y no entender nada, pero la una decir que aun así le ha encantado y la otra decir que le ha parecido una mierda. El que dice que lo ha disfrutado lo ha leído como si fuera un niño de 3 años que solo diferencia formas y colores, con lo que no ha entendido nada más pero ha disfrutado de ellas, probablemente su prejuicio con Morrison sea «es que este señor es bueno, me dicen que es bueno, así que lo que hace será bueno», mientras que el amargado puede que simplemente no sea tal, que simplemente sea un tipo honesto que diga «no he entendido nada, no me gusta», siendo el amargado el que sin haber entendido nada no solo te dice que no le gusta, si no que te va a decir que esto está mal. Y sí, luego están los que lo han entendido perfectamente y saben que el cómic es bueno o malo, pero esos entrarían en categorías anteriores.
«Es de Spielberg, ése es bueno, así que esto tiene que ser bueno.»

En definitiva, al final lo que nos pasa es que cuanto más conocemos un medio artístico más riesgo tenemos de amargarnos, porque hemos perdido esa capacidad de sorprendernos con cualquier cosa y nos agarramos a lo que conocemos y anhelamos/rechazamos las novedades que rechazaremos por sistema. Amargarse es llegar a ese estado en el que, aunque sepas mucho o nada, te da la sensación de que ya está todo visto y te niegas a intentar ver más allá, a disfrutar de una historia simplemente porque está bien hecha. En el mejor de los casos, puede que el amargado haga como el crítico de cine que pone todo a caer de un burro menos el cine iraní, porque el cine iraní maneja unos códigos casi extraterrestres que para el crítico le resultan novedosos, distintos, y aunque la película sea un mojón se le hace tan rara que le parece más interesante, más disfrutable que una secuela de Los Vengadores.
«-¿Qué tengo que decir que veo? ¿Cual es la respuesta correcta?»

He querido dejar para el final el que para mí un grupo que se suele meter en el apartado de amargados pero en realidad no es tal, un falso amargado que se hace el amargado para parecer más inteligente, más guay. Rechaza por sistema todo menos un par de vacas sagradas -ya sea Ciudadano Kane, 2001, Rashomon o Watchmen lo que queráis- pero en realidad no las entiende y cualquier crítica que haga la hace desde lo estético, desde las tripas, de forma completamente visceral. Realmente ese no es amargado, porque en ocasiones dirá que es malo un cómic que le ha gustado para parecer guay, sigue pudiendo disfrutar de lo que ve pero lo disimula para parecer más sabio, más inteligente, para sentirse alguien. Para mi no es un amargado porque es un pobre diablo (y seguramente hasta esté calvo el pobre), lo que se llama un pringado o, que narices, un perfecto gilipollas.
¡No Elon, eso no iba por tí! ¡Que los Simpsons ya me enseñaron a tenerle miedo a la gente con lanzallamas y demasiados millones!.

12
Deja una respuesta:

avatar
2 Hilos
10 Respuestas
0 Seguidores
 
Comentario más polémico
Hilo más polémico
3 Autores de comentarios
Diógenes PantarújezM'Rabo MhulargoSave Autores de comentarios recientes

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

  Suscribirse  
más recientes más antiguos más votados
Notifícame de
Save
Invitado
Save
M'Rabo Mhulargo
Admin

Amargado, que es sinónimo de Diógenes…