No sé muy bien por qué, pero en estos tiempos de poliamor y amor libre la gente todavía se casa. Y se casa porque supongo que la hipoteca no les parece suficiente atadura, con lo que parece que por mucho que los tiempos hayan cambiado, algunos cantamañanas se casan. Así que para evitar que más gente se case, en Brainstomping hemos decidido ejercer como servicio público y repasar unas cuantas bodas de la historia de esto de los tebeos, empezando por la única boda que igual si se puede decir que salió bien: La de Reed Richards y Susan Storm, aka Señor Fantástico y la por aquel entonces Chica Invisible. Así que ya sabéis, poneos chaqueta y los zapatos limpios y haced cola para la máquina del tiempo, porque nos vamos a los locos años sesenta…

Que no os engañe la rotulación del gran Artie Simek y las mentiras del perverso Stan Lee, este cómic son 24 páginas de bodorrio y el resto reediciones.

En Octubre de 1965 los 4 Fantásticos acababan de derrotar a los 4 Temibles del Mago Sin Alas y se preparaban para dar su merecido recibimiento a los Inhumanos, que por aquel entonces todavía tenían algo de misterioso y hasta molaban. En el lado creativo un Jack Kirby que ya no estaba obligado a dibujar casi todas las series estaba a punto de hacer al Mejor Cómic del Mundo digno de semejante título, sobre todo cuando tenía ya a Joe Sinott como entintador regular de la serie a la vuelta de la esquina; y es que estamos hablando de la consolidación de la “Marvel Age of Comics”, con una Marvel que por fin podía permitirse el salario de embellecedores como el propio Sinott a la altura del talento de Kirby. Sin embargo en el cómic del que vamos a hablar hoy no contamos con las tintas de Sinott, porque para la boda de Susan y Reed en el Fantastic Four Annual número 3 contaríamos con el tremendamente polémico Vince Coletta. Si compañeros, el tan denostado y reconocido borrador de fondos sería el responsable de dar su aspecto final al primer especial de bodorrios de superhéroes de la era Marvel, a la primera vez en la que se le prestaba tanta atención a unas nupcias en esto de los superhéroes; hasta entonces las bodas eran cosas que los cómics pijameros solucionaban en un par par de viñetas, cosas mundanas a las que no se les debía dar mucha importancia. Y que sabios éramos…

A ver, ¿quién no ha tenido una mala borrachera durante un fin de semana y ha hecho alguna tontería mientras pateaba los muebles?

El cómic empieza con un señor de porte gallardo e intelecto descomunal destrozando periódicos y pateando puertas porque lo más parecido a un amigo que tiene en la vida se casa y el no. Se casa el muy bellaco con una moza con un tipo estupendo y el tiene que quedarse puteado en su castillo de Latveria, lloriqueando como un merluzo porque ni siquiera le han invitado a la boda porque de aquí a unos años se ha comportado como un imbécil con el y claro, la gente tiende a tomarse a mal eso de que intentes matarlo. Asi que, lejos de querer solucionar la cosa como personas civilizadas, el Doctor Muerte decide usar una máquina de manipulación emocional digna del Psicomán para forzar a todos los malvados de la zona a atacar a la feliz pareja, que en esos momentos está a punto de casarse en el Baxter Bulding y entre tanto invitado cualquiera puede colarse y joderles el plan.

Tomad nota de que aquí Reed lleva puesto el esmoquin, ya veréis, ya…

Pero la cosa no va a ser tan sencilla, porque la seguridad del evento la lleva un tal Nick Furia -nada que ver con Samuel L Jackson, éste es el clásico- y sus antiguos colegas de los Aulladores, que ahora son agentes de SHIELD y protegen el edificio de las maquinaciones de gente como el Amo de Marionetas mejor que el propio Ben Grimm. Y mientras vemos cameos de La Patrulla X, Iron Man, Capitán América y demás aporreando los morros de villanos de los 4 Fantásticos como el Hombre Topo, otros como el Fantasma Rojo tienen más suerte y consiguen colarse en el edificio, obligando al mismísimo Maestro de Artes Místicas -que todavía no era Hechicero Supremo- a intervenir y de paso mostrarnos como Kirby dibuja la obra de Ditko. Y en realidad, de este cómic poco más hay que decir.

En honor a la verdad, hay que decir que la primera macropelea entre héroes y villanos de Marvel está en este cómic, y a los lectores de aquellos tiempos les debió de flipar lo más grande. Y lo que estaba por venir…

Porque la cosa acaba convirtiéndose en una pelea gigantesca entre héroes y villanos en la que asoma gente como Kang, el Mandarin, Attuma o los Skrulls, y que sólo llega a su final cuando el Vigilante en persona lleva a Reed a su casa en la luna y le entrega una máquina capaz de contrarrestrar la que está usando Muerte para controlar las emociones de todos los villanos. Sin embargo, la máquina acaba siendo tan potente que acaba borrando la memoria de todos los pillos, provocando que se despierten en sus respectivas guaridas sin saber a ciencia cierta que es lo que habían estado haciendo durante el último par de horas, a pesar de que la televisión había estado retransmitiendo en directo la bronca. Pero tanto da, porque llegados a este punto ya solo resta el bodorrio.

Reed Richards es un puto genio, ha montado todo esto para no tener que casarse vestido de pingüino; ¡Llega a ser un poco más espabilado y ya ni se casa!

Ah, el bodorrio. Dos viñetas de Reed Richards en el mono de trabajo -aprended, ni puta falta que hace poneros traje para vuestra propia boda- y Sue Storm vestida de condón blanco con velo en una clara muestra de que Jack Kirby puede que sea el puto amo, pero ni el mismo era capaz de arreglar la moda de los trajes de novia de 1965. Y con un cameo de los mismísimos Stan y Jack terminamos, conscientes de que por mucho que los bodorrios sean “clásicos instantaneos”, lo mejor de la vida es lo que viene antes y después de los mismos, que los millenial bien que lo saben a golpe de inventarse cosas como el poliamor ese, que seguro que es divertidisimo a la hora de hacer un testamento. Que anda que no iba a pasarlo bien la Susan si en vez de casarse la moza hubiera decidido hacer un poliamor de esos con el Namor, el Victor y hasta Scott Lang -que cojones, un día es un día-, porque estaba claro que Reed Richards nunca le ha prestado toda la atención que a ella le gustaría. Porque en el fondo Reed Richards tiene más de Al Bundy de lo que a muchos les gustaría reconocer, y la Primera Familia de Marvel nunca debío ser la patraña idílica que muchos de los sucesores de Lee y Kirby han querido vendernos…

Y sí, el Vigilante va desnudo. Yo que sé macho, será que a Vinnie Coletta no le apetecía entintar su ropa…

Mañana seguiremos contándoos lo malo que es el matrimonio con un ejemplo de manual: Una boda que nunca debió de existir, que nunca existió, que nunca debió deshacerse y que a estas alturas de la película ya no sé ni que pensar de ella: La de Peter Parker y Mary Jane Watson en el Amazing Spider-Man Annual 21. Y sí,yo también creo que nunca debieron casarse, ¿¿PERO NO PODÍAN HABERSE DIVORCIADO COMO LA GENTE NORMAL??

Ah, ¿os he dicho que el entintado de este cómic vuelve a estar a cargo de VINCE COLLETTA? ¡Y dibujo de Paul Ryan, oiga!
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