Una de las cosas que mas me ha gustado siempre de la ciencia ficción es que dentro cabe prácticamente todo. Aventuras intrascendentes, la mas espectacular space opera, agudas criticas sobre la sociedad presente y futura, fabulas que nos advierten de los peligros que nos acechan en el horizonte, optimistas vistazos hacia un futuro brillante… y obras que me declaro absolutamente incapaz de clasificar. Eso es lo que me ha sucedido con Compañía de Sueños Ilimitada, un libro que leí sin saber absolutamente nada de el y conociendo muy superficialmente la obra de su autor, J.G. Ballard, encontrándome con una obra que varias semanas después aun trato de digerir, pero que pese a las sensaciones muy encontradas que me provocó me engancho de la primera a la ultima pagina, y a fin de cuentas eso es de lo mejor que se puede decir de un libro.

No se yo si promocionarlo recordando que es también el autor del Imperio del Sol es la mejor estrategia de marketing…

Un buen día un hombre llamado Blake decidió robar un pequeño avión y tras un errático vuelo se estrelló en el Támesis, en una pequeña ciudad a las afueras de Londres llamada Shepperton. Pero tras ¿sobrevivir? a su accidente Blake descubre que ya no es el mismo que era, que todas sus inhibiciones y tabúes están desapareciendo y que están siendo reemplazados por unas ansias extrañas que cada vez le cuesta mas contener. A partir de ese momento Blake entablara una peculiar relación con esa ciudad y sus habitantes tras la cual nada sera lo mismo…

Esta pequeña ciudad y sus habitantes no saben lo que les espera

Estuve muy tentado de terminar la sinopsis tras “se estrello en el Támesis” para permitir que quienes se animen a leer el libro tras leer este articulo puedan hacerlo de la misma forma que lo hice yo, sabiendo lo menos posible del libro, pero creo que desvelando un poco, lo justo (y aun temo haber dicho demasiado) pueda animar mejor a darle una oportunidad a esta obra que tanto me cuesta clasificar. Quizás fabula surrealista sea lo que mas se acerca a describir este libro, o al menos es lo mas cerca que soy capaz de expresar con palabras. Lo que si soy capaz de expresar es que pocos libros me han hecho sentir mas incomodo, a provocarme tantas sensaciones desagradables y aun si me ha hecho sentirme prácticamente “obligado” a no dejarlo hasta devorarlo de principio a fin.

Un comienzo de lo mas mundano que acaba convirtiéndose en una explosión de irrealidad

Sorprenderme no me ha sorprendido demasiado esto porque ya conocía algo la obra de J.G. Ballard gracias a un par de recopilaciones de relatos cortos, “Vermillion Sands” y “Lo mejor de J.G. Ballard” y ya había podido apreciar su habilidad para salirse de la norma y contar historias que poco tienen que ver con la idea que se suele tener de la ciencia ficción y estar mas cercanas a la obra de David Lynch. Y pese a que no soy muy aficionado al surrealismo, no puedo negar que hay obras puntuales que han conseguido atraparme incluso cuando por momentos me he sentido incapaz de tener claro lo que estoy leyendo/viendo, y eso es lo que me ha sucedido con Compañía de Sueños Ilimitada.

Que raro y que bueno era J.G. Ballard

Pero ante todo debería dejar claro que este es un libro que definitivamente no es para todo el mundo, y no por eso de apreciar en mayor o menor medida el surrealismo, sino porque a lo largo de esta perturbadora obra se narran momentos que llegan a resultar realmente incómodos para el lector cuando no directamente desagradables. Aprovechándose de la peculiar naturaleza del protagonista (el único narrador de la historia) y dejándonos con la duda de si estamos ante los desvarios de un loco, los delirios de un moribundo o sencillamente ante la cruda realidad de alguien que es diferente a quienes le rodean, Ballard nos narra una historia en la que todo parece posible y en la que alterna escenas de lo mas grotescas y desagradable, momentos de una belleza siniestra casi poética y pequeñas pausas de una aterradoramente irónica cotidianidad que nos hace temer por lo que nos espera a continuación.

Este es un libro de los que no dejan indiferente a nadie

Pero como decía al comienzo, pese a lo incomodo que me ha hecho sentir este libro por momentos, no solo me enganchó de tal manera que me lo leí del tirón, sino que me ha dejado con mas ganas que nunca de seguir descubriendo la obra de J.G. Ballard, y si eso no es lo que hace un buen libro no se lo que es. En cuanto a los que tras leer este articulo aun duden de si darle una oportunidad o no a Compañía de Sueños ilimitada, reitero mi aviso de que es una obra incomoda (de esas que de publicarse hoy en día harían “arder” twitter, sigh) pero en la que si uno consigue entrar es toda una experiencia como lector de las que no se olvidan.

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