Terminamos hoy este apresurado y superficial repaso de todo lo que me ha gustado y lo que no de este 2017 que acabamos de abandonar, un año en el que de nuevo el mundo del cómic me ha dejado grandes satisfacciones y no solo en forma de adaptaciones, pero también ha sido un año triste en el que hemos tenido que despedirnos de muchos admirados creadores. Pero con todo lo bueno y lo malo que ha tenido, vamos a tratar de ser optimistas (aunque le pese a Diógenes) y a quedarnos con lo positivo y tratar de olvidar todo lo demás.

Pues ya podemos decirle adiós definitivamente, ea

Eso si, hay cosas que no cambian por mas años que pasen, como que Saga ha sido de nuevo de lo mejor del año o que todo lo que sale de la cabeza de Rick Remender es mas que recomendable sobre todo cuando se junta con gente como Matteo Scalera, Wes Craig, Greg Tocchini, Sean Gordon Murphy, Jerome Opeña y tantos otros. Pero también han habido novedades y sorpresas como el descubrir que Gerard Way tiene un gran futuro como editor y como guionista, gracias a que su trabajo en Doom Patrol (junto con el dibujante Nick Derington) y en la linea Young Animals en general ha sido mas que notable (técnicamente comenzó en 2016, pero ha sido en 2017 cuando lo hemos visto en todo su esplendor.

Y como se agradece el respeto a quienes vinieron antes

Y es que de nuevo todo lo que se aleja de las dos grandes, aunque sea bajo su paraguas, ha mantenido un nivel altísimo. Así es como tenido sorpresas muy agradables como el Extremity de Daniel Warren Johnson, el Paklis de Dustin Weaver, el Ether de Matt Kindt y David Rubín o una de mis sorpresas favoritas del año, el Sword of Ages de Gabriel Rodríguez, un espectacular relato de aventuras, fantasía y ciencia ficción del que tengo que hablar mas detenidamente en otro momento. Y eso solo por citar unos pocos títulos, aunque un año mas, y por falta de tiempo y acumulación de material tampoco he podido leer algo de Valiant, quizás 2018 sea su año.

Me ha faltado tiempo para reseñarlos pero son dos grandisimos cómics

Pero para mi el 2017 ha tenido dos nombres propios por muy diferentes razones. Por un lado tenemos el agridulce centenario del nacimiento de Jack Kirby. Un aniversario con el que DC se ha volcado a lo grande lanzando multitud de miniseries, especiales y reediciones con las que recordarnos que durante unas cuantas décadas varias generaciones de lectores pudimos disfrutar de su inmenso talento e imaginación. Y del “King of Comics” pasamos a otro rey, Tom King (no he podido resistir el juego de palabras). El que para mi ha sido el otro gran nombre del 2017 y que esta unido a Kirby gracias a su impresionante trabajo en una de las creaciones mas recordadas del Rey, Mr Miracle. Y es que King, pese a haberse puesto el listón altísimo. con su trabajo en Visión en 2016 (un día de estos tengo que leerme sus Omega Men) esta consiguiendo de nuevo que la lectura de cada cómic sea todo un recital de tensión y emoción que nos deja con el alma en vilo por saber que sucederá después. Un trabajo que ha alternado haciendo que disfrute de los cómics de Batman como hacia mucho que no disfrutaba básicamente retomando una de las historias de amor mas bonitas y semi olvidadas de la historia de DC.

Dos visiones muy diferentes pero iguales en el sentido de querer forzar los limites 

Pero 2017 también ha sido un año trágico y hemos tenido que decirle adiós a muchos grandes autores que han dejado huecos imposibles de llenar. En enero nos dejo John Watkiss, un dibujante al que pese a que seguramente ya conocía por su trabajo en Vertigo, no descubrí realmente hasta leerme Surgeon X. En Febrero nos dejo todo un maestro del cómic, Jiro Taniguchi, un genio del medio que consiguió hacer de lo cotidiano todo un arte y que podía convertir en interesante incluso lo mas mundano. En marzo perdimos a otro maestro, pero del horror. Con la perdida de Bernie Wrightson nos hemos quedado sin uno de los mas grandes dibujantes que ha dado el medio y que era capaz con su trazo de provocar en el lector el horror mas autentico y al que siempre le deberemos su papel en la creación de la Cosa del Pantano. Un personaje que este año se quedo doblemente huérfano con la muerte de su otro co-creador, Len Wein en Septiembre. Con el se nos fue un gran escritor pero sobre todo un grandísimo editor al que los lectores le debemos seguramente muchísimo mas de lo que pensamos.

Cuanto les debemos a estos dos

También fue el año en el que perdimos a todo un clásico como Sam Glazman, un veteranisimo autor que se paso casi ochenta años dedicado al mundo del cómic y que prácticamente hasta el final de su vida siguió dedicándose al medio que tanto amaba, un medio que le debe unos cuantos grandes cómics bélicos. Un poco mas cerca nos dejo otro veterano del medio, el gran Alfonso Azpiri. Un genial dibujante maestro a la hora de representar la fantasía y la ciencia ficción y que para muchos siempre sera el que nos hizo comprar muchos juegos del Spectrum que luego poco o nada tenían que ver con sus impresionantes ilustraciones. Un año que termino sin dar tregua con la muerte en diciembre de Ji Baikie, un veterano artista británico al que la mayoría recordamos por su colaboración con Alan Moore en Skizz, aquella suerte de E.T. que vio la luz en las paginas de 200 A.D.

Y con Glanzman se nos fue un gran pedazo de la historia del cómic estadounidense

Como siempre el año que dejamos atrás nos ha dado un poco de todo aunque por el camino hayamos olvidado buena parte de ello (aunque para eso están los comentarios, para que los lectores nos recuerden que nos hemos dejado en el tintero) y solo nos queda esperar que este 2018 sea el año en el que Diógenes por fin escriba su reseña de los 4 Fantásticos de Tom DeFalco y que en doce meses y pico podamos despedirnos diciendo que hemos podido disfrutar de mas cosas buenas que malas, aunque con Diógenes al mando amargando al personal dudo que eso sea una tarea fácil…

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