El parón invernal de serie de televisión no supone ni mucho menos que nos quedemos sin nada que ver (aunque se convierten en unas semanas bastante mas relajadas) y así es como hace un par de semanas se ha estrenado una serie que casi por sorpresa tiene todas las papeletas para convertirse en una de mis favoritas del año, Happy!. Basada en un cómic de Grant Morrison y Darick Robertson (que aun no he podido leer) , en esta serie nos encontramos con una de las “buddy movies” (¿como se llaman estas cosas cuando son series de tv?) mas extrañas y divertidas que me he encontrado en mucho tiempo con un a pareja de compañeros para quienes la palabra peculiar se queda mas que corta.

Obviamente el titulo encaja mejor con uno que con otro…

Hace tiempo Nick Sax (Christopher Meloni) fue un condecorado oficial de policía… Pero a día de hoy es una sombra de lo que fue, un alcohólico y drogadicto que se gana la vida como asesino a sueldo y cada día se despierta sorprendido de seguir con vida. Un despojo humano que al mismo tiempo es el objetivo de todos los criminales de la ciudad, que quieren o bien matarle o bien sonsacarle una información que solo el posee y ademas la ultima esperanza de Hailey una niña que ha caído en las garras de un secuestrador responsable de la desaparición de numerosos niños. Pero Nick no estará solo en este momento tan complicado de su vida, ya que contara con la inesperada (e inexplicable) ayuda del mas insólito compañero que uno podría esperar… Happy (Patton Oswalt), un pequeño y parlante unicornio azul con alas que solo el puede ver. Juntos tendrán que sortear toda clase de peligros si quieren seguir con vida y salvar a Hailey, aunque primero tendrán que aprender a trabajar juntos.

Están condenados a entenderse

Con el estreno de esta serie me he dado cuenta, si no me falla la memoria, de que estamos ante la primera adaptación de un cómic de Grant Morrison a otro medio (si, existe la película de All-Star Superman, pero no son personajes suyos) algo que por otro lado no me sorprende ya que buena parte de su trabajo seria bastante complicado de adaptar. Pero en este caso poco puedo decir del material original ya que es de los escasos trabajos suyos (con Darick Robertson, no le olvidemos) que aun no he tenido oportunidad de leer, así que solo puedo añadir que con lo bien que me lo estoy pasando con esta serie de televisión, en cuanto pueda me leeré el cómic. Y de paso espero que si esta serie tenga éxito, otras cadenas se animen a adaptar otras obras suyas, que tras ver cosas como Legión o Mr.Robot, creo que una adaptación de los Invisibles no seria tan descabellada.

Si la serie comienza así no quiero imaginar como acabará

Y volviendo a Happy!, lo que tenemos aquí es una de las series mas divertidas y originales con la que me he encontrado en una buena temporada. Por un lado nos encontramos que las adicciones de Sax permiten a los creadores de la serie el incluir unas escenas surrealistas que son puro Morrison, pero en donde realmente destaca Happy! es en su peculiar mezcla de géneros. Por un lado la frenética acción y la violencia extrema me recuerdan enseguida al moderno cine de acción y mas concretamente a películas como Crank (curiosamente tras acabar de escribir el articulo me he encontrado con que el director de la secuela de esta película, Brian Taylor, es uno de los creadores de la serie) Pero no hay que escarbar mucho en la serie para encontrarnos otro referente mucho mas antiguo y que en principio casi choca con lo anterior, hasta que nos damos cuenta de lo bien que encajan… los Looney Tunes.

Un humor es mas vulgar que el otro pero las diferencias no son tantas

Pero esta influencia en concreto (aparte de la mucho mas obvia y aparente a simple vista de “Quien engaño a Roger Rabbitt”) no la encontramos en el pequeño unicornio alado, sino en su protagonista humano, Nick Sax. La resistencia al dolor y las heridas de este personaje, sumado a la expresividad de Meloni y el abundante uso de la comedia fisica y los gags visuales (no hay mas que verle correr o caerse), hacen que Sax a ratos parezca una versión de carne y hueso del Pato Lucas mezclado con Yosemite Sam. Y cualquiera que haya visto los cortometrajes clásicos sabrá de sobras lo muy relacionados que estaban estos personajes con la violencia extrema y lo bien que combinan estas dos influencias.

Lo dicho, corre como un dibujo animado

Y esta historia tan simple en su superficie, se sostiene básicamente por el gran trabajo de sus dos protagonistas. Yo, como muchos, solo conocía a Christopher Meloni por su trabajo en Ley y Orden (bueno, y por poner la voz a Hal Jordan en GL: First Flight), donde interpretaba (si no me falla la imagen que tengo a partir de incontables episodios sueltos pillados de madrugada en noches de insomnio) de un policía serio, responsable y aburrido. Un papel que sin duda ha contribuido a terminar aquí, por el contraste que ofrece esa imagen que el publico tiene del actor con el personaje que aquí interpreta y que parece que en el pasado era muy parecido al de Ley y Orden. Pero imagen publica a un lado, la habilidad de Meloni para la comedia física, que casi parece una mezcla extraña (y blasfema) entre Buster Keaton y Jason Statham, es lo que hacen no que empaticemos con el, sino que disfrutemos sadicamente viéndole sobrevivir a un castigo extremo que acabaría con cualquier persona.

Que poco se parece a la imagen que tenia de el 

Un personaje que es radicalmente opuesto a su nuevo “compañero”, Happy!, alguien inocente, bondadoso y con un corazón enorme que hace que los Osos Amorosos parezcan unos cabrones a su lado y que tiene el complicado trabajo de ser la voz de la conciencia de alguien como Nick Sax. Y aunque un personaje así corría el peligro de resultar insoportablemente empalagoso, el gran trabajo del no menos grande Patton Oswalt consigue solo con su voz humanizar de tal forma a Happy que hace de este un personaje entrañable del que es difícil no sentir lastima ante la difícil papeleta que le ha caído encima.

El jodido se hace querer

Y estando como estamos en la época de parón invernal de la gran mayoría de series, y siendo Happy! Una serie de tan solo 8 episodios, ahora es el momento perfecto para subirse al carro y darle una oportunidad a esta divertida serie. Mientras que yo por mi parte, si consigo sacar algo de tiempo libre de la enorme carga de trabajo a la que me somete Diógenes todos los años (ir al bosque a recogerle castañas para asarlas porque así le salen mas baratas) tratare de leer el cómic en el que se basa la serie, que si es solo la mitad de divertido que la serie, ya valdrá la pena.

Anuncios