En el mundo del cómic los casos de autores maltratados por las compañías para las que trabajaron y por la historia por desgracia no son algo poco común. Incontables son las historias sobre autores que vieron como otros se enriquecían con el fruto de su trabajo mientras ellos vivían en la miseria y como en muchos casos y durante demasiado tiempo ni siquiera se les daba el pequeño consuelo de al menos reconocer sus méritos. Este fue el caso de Bill Finger, quien a pesar de haber co-creado a Batman y a buena parte de lo que ha hecho de ese personaje lo que es, hasta hace muy poco el mas que merecido reconocimiento que se le debía solo le llegaba por parte de los lectores y de otros creadores. Pero esta situación cambió (tremendamente tarde) hace unos pocos años y este documental nos cuenta como se llego a esa resolución.

Mas que revelada es reconocida oficialmente, pero les aceptamos el subtitulo

Antes de continuar conviene dejar claro que este documental no trata exactamente sobre la figura de Bill Finger, sino sobre la lucha a lo largo de numerosas décadas por parte de diferentes personas para que se reconociese el papel fundamental que este jugo en la creación de Batman. A estas alturas todos sabemos mas o menos como sucedió todo. En 1939, Bob Kane tras ver el tremendo éxito que estaba teniendo Superman, y el dinero que estaban ganando Siegel y Shuster, Bob Kane quiso subirse al carro creando su propio superhéroe, The Batman. Pero Kane no era un gran dibujante y desde luego no era un escritor, por lo que le pidió a Bill Finger que le ayudase a pulir un personaje que en aquel momento se parecía al Batman que conocemos solo en el nombre.

De no ser por Finger de Batman hoy se acordarían cuatro enciclopedistas locos que escriben libros sobre la Golden Age

Bill Finger cambio al personaje de arriba abajo dándole el aspecto iconico que con mas o menos cambios ha perdurado hasta nuestros días, y fue el responsable también de crear elementos tan importantes para la historia del personaje como su doble identidad, su trágico origen, la Batcueva, el Batmovil, Robin, Alfred, el Comisario Gordon y buena parte de su galería de villanos. Pero desde el primer momento Bob Kane hizo todo lo posible para quedarse con todo el merito de la creación del personaje, negociando en solitario el contrato de venta a lo que acabaría siendo DC Comics figurando como único creador y teniendo “contratado” a Bill Finger como “negro literario”. Esto provoco no solo que Finger no tuviese derecho alguno sobre el personaje que había ayudado a crear, sino que durante demasiado tiempo la mayoría de los lectores ni siquiera sabían quien era ya que ni tan siquiera se le acreditaba como guionista del cómic (Aunque curiosamente en aquella misma época si que se le acreditaba en sus historias de Wildcat y Green Lantern).

Ni Hansen ni “Dellon” (era el nombre artístico que utilizaba Martin Nodell) tenían el ego de Kane

A lo largo de las siguientes décadas la verdad fue saliendo tímidamente a la luz, provocando que Bob Kane se agarrase aun con mas fuerza a “su verdad” y sin ser capaz de reconocer el papel tan importante que había jugado Finger hasta muchos años después de la muerte de este, cuando demasiado tarde pareció sentirse culpable por lo que había hecho pero sin que su culpabilidad le hiciese dar el paso de pedir el reconocimiento oficial para Finger.

Quince años después de la muerte de Finger fue cuando Kane empezó a reconocer en publico parte de la verdad…

Así que aunque el publico sabia lo que había sucedido, oficialmente Batman seguía siendo una creación exclusiva de Bob Kane. Una situación que comenzó a cambiar en serio cuando el escritor Marc Tyler Nobleman, el co-autor de “Boys of Steel: The Creators of Superman” comenzó la invinvestigación de lo que seria su siguiente libro, “Bill the Boy Wonder: The Secret Co-Creator of Batman”, el libro que ha servido de base para este documental que dirigieron Don Argott y Sheena M. Joyce.

“Yo aquí he venido a hablar de mis libros”

Durante su investigación Nobleman fue capaz de recomponer el puzle de la creación de Batman a base de rescatar viejas entrevistas y obteniendo declaraciones de algunos de los implicados y de quienes conocieron a Bill Finger. Una investigación que puso en marcha la serie de acontecimientos que desembocó en Warner Bros haciendo justicia por fin y acreditando a Bill Finger. Pero pese a que el papel de Nobleman ha sido importantisimo en todo esto, y hay que agradecerle todo lo que ha hecho por reivindicar el nombre de Finger, lo que no es muy normal es que en ocasiones el documental parezca olvidarse de Finger para ponerse a contarnos como es la vida familiar de Nobleman o que se llegue a comparar a este con el mismísimo Batman por su labor “detectivesca” en este asunto. Llegando al extremo de que en ocasiones su figura parece eclipsar al propio Bill Finger y parece que estemos viendo un gran anuncio de su libro.

Si este tipo es Batman yo soy Pantera Negra…

Una falta de rumbo que se aprecia también cuando el documental comienza a divagar sobre la también trágica historia del hijo de Bill Finger o se entrevista a autores como Todd McFarlane que no se sabe muy bien que pintan aquí. Unos pequeños puntos negativos que sumados a que en ocasiones se toca de forma superficial, o directamente se omite, el trabajo de Finger no relacionado con Batman, hacen que el documental no sea todo lo redondo que podría haber sido. Pero pese a ello el documental sigue siendo un visionado bastante interesante que arroja algo de luz en las practicas poco éticas que han existido (y existen, sigh) en el mundo del cómic y que sobre todo sirve para reivindicar la figura de un escritor que tristemente murió sin poder ver reconocido su trabajo como era debido y que merecería haber disfrutado de todo esto en vida.

También es mala suerte que su primer crédito publico fuese en “Batman v Superman”

Pero pese a no ser perfecto, documentales como este siguen siendo mas que necesarios no solo para ayudar a poner en el lugar que se merecen a personajes como Bill Finger, sino para recordarnos que detrás de las coloridas paginas de los cómics que tanto nos han hecho disfrutar se esconden demasiadas historias como la suya, de autores que ayudaron a grandes compañías a ser un poco mas ricas y que a cambio solo recibieron el olvido y la miseria. Así que aunque a veces den ganas de saltarse alguna escena, hay que ver este documental y recordar que hace casi ochenta años un chaval de Colorado con un talento enorme nos dio a uno de los mejores superhéroes de la historia del genero.

Nunca le agradeceremos lo suficiente todo lo que hizo por el cómic ni dejaremos de lamentar todo lo que no le dejaron hacer

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