Como hace tiempo que no reseñamos juegos, igual toca hablar un poco de Pyre, ya que en su día ni reseñamos Bastion ni Transistor, los otros dos juegos de Supergiant Games. Supergiant es una compañía indie que se caracteriza por hacer juegos tremendamente originales y por cambiar de género con cada proyecto, sin hacer secuelas de ningún tipo al margen del éxito que hayan tenido. La única vinculación entre los juegos de Supergiant suele estar en el diseño artístico y en cierta voz en off que suele aparecer en todos sus títulos, pero más allá de eso son mundos e historias completamente distintos. Pero vamos con Pyre:

Estos (y unos cuantos más que se nos irán uniendo) son los Nightwings, nuestro equipo para los ritos de Pyre.

Pyre es en realidad una mezcla entre juego deportivo y visual novel ambientada en una especie de “zona fantasma” a la que se exilia a criminales a perpetuidad, los cuales la única forma que tienen de escapar es a través de los ritos, los cuales no dejan de ser una variante del baloncesto en la que equipos de tres personas compiten para ver quién es capaz de apagar la pira del otro a base de echarle un orbe -la pelota- encima. Cada personaje tendrá sus habilidades particulares como ser más rápido, poder saltar mayor distancia o disparar más lejos o hasta teleportarse, con lo que el juego permite crear sinergias interesantes entre personajes con los que el juego gana en riqueza táctica, consiguiendo así una profundidad que le permite rendir bastante bien como juego multijugador, modo de juego que es toda una novedad para Supergiant, que hasta ahora sólo se había centrado en modos de un jugador.

En Pyre hay texto para aburrir, que para algo se han currado un mundo entero lleno de mitos y leyendas propias.

Pyre recuerda mucho -salvando las distancias- a The Banner Saga, otro juego que mezclaba elementos de visual novel con otro género, en aquel caso la estrategia por turnos. En Pyre también tendremos que ir tomando decisiones morales e ir conociendo a los pintorescos personajes que forman nuestro equipo y a nuestros rivales, los cuales en un principio sólo son capaces de chulearse y vacilar pero que poco a poco y a medida que la desesperación por no conseguir la libertad soñada hace presa en ellos, empiezan a descubrirnos elementos de su pasado con los que llegas a empatizar.

Cada jugador tiene un aura que incapacita al contrario, pero esta desaparece cuando portamos el orbe.

Cada uno de nuestros jugadores tendrá su propio árbol de talentos y experiencia, además de una reliquia que potenciará sus poderes. Lamentablemente y a medida que avanza el juego, tendremos que ir dejándolos ganar su libertad y desprendernos de ellos, con lo que muy probablemente acabaremos condenando a nuestros mejores jugadores a permanecer en el purgatorio la mayor parte de la partida como buenos canallas que somos. Tanto da, el juego no hace mucho hincapié en ello, lo cual personalmente me parece un tanto molesto porque en toda mi partida nadie se cabreó conmigo por tenerlo amarrado cual club de fútbol aferrándose a la cláusula de rescisión de un jugador. Por lo demás, tenemos personajes peculiares e interesantes, pero ni mucho menos estamos ante un prodigio de la jugabilidad que nos vaya a tener enganchados con su historia memorable, y es que aunque el diseño artístico es excelente, Pyre no es precisamente el nuevo Overwatch. Ni falta que le hace.

Falcon Ron es un vendedor ambulante que nos permitirá adquirir nuevos amuletos, mejoras de estos y potenciadores.

No nos engañemos, Pyre es un gran juego por méritos propios, y no necesita de ninguna forma que se le añadan más por la excitación de cierta parte de la prensa. Unos gráficos y un sonido exquisito con buena jugabilidad dan como resultado un juego estupendo, pero no llega a la excelencia que muchos parecen querer otorgarle. Pyre habría necesitado más componente RPG y menos visual novel, que las decisiones del jugador y la personalización de los personajes fuera un poquito más allá. Tampoco habría venido mal enriquecer más el mundo de juego -una auténtica pena- dejándonos vagar más por él y no haciendo que nos limitemos a seguir tal o cual estrella para llegar al próximo rito; tal cual está Pyre no deja de recordarnos todo el potencial que tiene de llegar a ser mucho más y que no alcanza en ningún momento. Que entiendo que las ambiciones de Supergiant siempre han sido modestas y que con Pyre ya han dado otro paso adelante, pero como jugador empieza a molestarme que esa falta de ambición no les deje ir un poco más allá. Muchos otros se han pasado de ambiciosos y han fracasado en el intento, pero creo que Supergiant tiene ya la suficiente destreza como para plantearse el dar el salto a un proyecto más grande.

Y no, no me refiero a hacer un juego de mundo abierto ni un MMO, sólo a que cuando acabe uno de sus juegos no me de la sensación de quedarme con hambre.

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