Con Rebirth el tercer Blue Beetle (Jaime Reyes) ha contado con la tercera oportunidad editorial de su existencia. Una existencia en la que pese a contar incluso con apariciones en televisión tanto en imagen real como en animación nunca había terminado de funcionar del todo. Pero ahora en Rebirth con el equipo creativo formado por Keith Giffen, uno de los co-creadores del personaje, y el dibujante Scott Kollins, Jaime reyes esta consiguiendo funcionar un poco mejor que en anteriores ocasiones gracias en parte a que han arreglado uno de los principales errores de la creación del personaje. Y cuidado porque a partir de aquí hay SPOILERS.

Al final conseguirán que me guste el personaje

Desde que Jaime Reyes fue creado tuvo que arrastrar un lastre compartido con muchísimos otros personajes de “legado”, el de haber nacido a las expensas de la versión anterior. Jaime Reyes no fue el primer personaje en ser creado así y no sera el ultimo, Wally West se convirtió en Flash tras el sacrificio de Barry Allen en las Crisis, kyle rayner en Green Lantern después de que alguien decidiese que era buena idea convertir a Hal Jordan en un villano homicida… etc. Y como suele pasar en estos casos hubo mucha gente que no reacciono bien ante la idea de un personaje querido como Ted Kord siendo asesinado por otro personaje querido como Maxwell Lord (al que habían convertido en villano homicida porque si) solo para despejar el camino a una nueva versión de Blue Beetle. Pero polémicas aparte con su origen, yo diría que en el caso de Blue Beetle lo que no le ha dejado funcionar no ha sido precisamente el fantasma de Ted Kord.

La de años que han pasado y lo mal que sigue sentando ver esto

En su primer volumen nos encontramos con lo que parecía el enésimo intento de repetir la formula del éxito de Peter Parker , pero pese a unos correctos primeros números co-escritos a medias entre Keith Giffen y John Rogers, tras la salida de Giffen en el numero diez, la calidad de la serie fue bajando hasta llegar a su cancelación un par de años mas tarde. El personaje sobrevivió apareciendo como secundario en series como Threshold o Booster Gold hasta que tuvo su segunda oportunidad con el lanzamiento del New52. De nuevo aquí nos encontramos con decisiones editoriales un tanto cuestionables, ya que pese a que el personaje había sido creado tan solo hacia apenas cinco años, en DC decidieron que lo que tocaba era volver a contar su origen desde el principio, evitando esta vez toda referencia a Ted Kord y a los anteriores portadores del amuleto. Pero esta nueva etapa escrita por Tony Bedard en la que vimos demasiados elementos repetidos de la anterior tuvo aun menos éxito que la anterior y fue cancelada tras solo quince números pese a que el personaje contaba con cierta popularidad (tampoco demasiada) tras sus apariciones en Smallville y Young Justice (que acabo siendo la única versión del personaje que había conseguido interesarme).

No se puede decir que no lo han intentado todo con el personaje

Y así es como llegamos al presente, cuando Jaime Reyes obtiene su tercera oportunidad esta vez con guiones de Keith Giffen en solitario y uno de sus colaboradores habituales, Scott Kollins. Una etapa que tiene dos diferencias con las anteriores, la primera es que como ya se contó su origen en el volumen anterior (demos gracias de que no aprovecharon Rebirth para recontarlo) Giffen pudo centrarse en contar una historia, y lo mas importante es que ahora no estábamos ante un Jaime Reyes que obtenía sus poderes tras la muerte de Ted Kord, ni un Jaime Reyes que obtenía sus poderes en un mundo que no parecía haber oído hablar jamas de Ted Kord… ¡Era un Jaime Reyes que tenia a Ted Kord como mentor!

Y lo fácil que resulta el crear un personaje nuevo sin necesidad de dejar inservible a la encarnación interior…

Si, con Rebirth siguen intentando (no siempre de la mejor de las maneras) recuperar todos aquellos elementos que se habían perdido tras Flashpoint e incluso antes. Así es como ahora tenemos de vuelta a un Ted Kord vivito y coleando que aunque al principio de esta serie no estaba claro cual había sido su pasado no tardaron en revelarnos que efectivamente había sido el anterior Blue Beetle y que se había retirado tras sufrir un ataque al corazón, dedicándose desde entonces a dirigir su empresa y a convertirse en el mentor de su sucesor (que sorpresa, esto se puede hacer sin matar, convertir en villano o en indigno a la versión anterior…) Vamos, que a falta de decirnos que su mejor amigo es Booster Gold y que se conocieron en la JLI esto no podría haber sido mas perfecto. Y para que no quedasen dudas sobre que clase de Blue Beetle había sido Ted, en el ultimo numero Jaime se ha visto obligado a vestir el viejo uniforme de su mentor revelando que por suerte para el no llego a sufrir ningún rediseño horrible por parte de Jim Lee.

Ahora solo falta que Ted se vea obligado a volver a vestir su viejo traje, y se junte con Booster, y monten un casino…snifs

Pero no se trata solo de la nostalgia, o no solo eso, ya que la introducción de Ted en la vida de Jaime, y el poder prescindir de contar de nuevo el origen del personaje, le han dado una dinámica algo diferente a la serie con la que Giffen parece sentirse mas a gusto. Este nuevo cómic es mucho mas divertido que los volúmenes anteriores, Giffen esta sabiendo sacarle bastante jugo a la química entre Ted y Jaime (que le debe muchísimo a Batman Beyond), y la vieja/nueva amenaza que se ha sacado de la manga esta resultando ser bastante interesante.

Si es que parecen las versiones menos serias de Terry y Old Man Bruce

Una vieja/nueva amenaza mística que ha servido ademas para dos cosas. La primera es olvidar el origen alienigena del escarabajo y devolverle a este su origen místico. Lo segundo ha sido que con una amenaza de este calibre ha propiciado el regreso de un héroe clasiquisimo experto en estos temas, el Doctor Fate. Pero como estamos en Rebirth parece que ya podemos olvidarnos de Khalid Nassour, porque este Doctor Fate no es otro que Nabu poseyendo a Kent Nelson. Y pese al susto inicial de ver el rediseño del personaje, no tenemos que esperar demasiados números para darnos cuenta de que eso era solo una falsa alarma y que ese horror de diseño era Nabu en solitario, pero que una vez reunido con Ken Nelson el personaje no podría alejarse mas de la estética “moderna” que DC quiso abrazar.

Me da igual si la intención original era esta o si el regreso al aspecto clásico ha sido un arreglo de ultima hora, que gusto da ver a un Doctor Fate así.

Yo la verdad es que estoy bastante contento con esta serie, sin ser un cómic excepcional cumple con el objetivo de contar una historia entretenida y se puede leer de forma independiente sin tener que preocuparnos por crossovers de ningún tipo. Y por si esto fuese poco, a partir del mes que viene Keith Giffen ya no escribirá esta serie en solitario, ya que pasara a compartir esas tareas con otro viejo conocido suyo y nuestro, J. M. DeMatteis. Y yo lo siento por Scott Kollins porque me gusta su trabajo desde que le descubrí en Flash, pero en un cómic que esta recuperando tantos elementos del pasado de DC y que va a contar con dos tercios del viejo equipo creativo de la JLI yo necesito (y se que no soy el único) a Kevin Maguire dibujando este cómic. Eso si, a quienes vayan a darle una oportunidad a este cómic les recomendaría que le echasen un ojo primero a la Justice League 3000, que Giffen y DeMatteis no se están dedicando solo a recuperar elementos de sus viejos trabajos de la década de los ochenta.

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