Decíamos ayer que en 2011 y tras el crossover Schism, Marvel relanzó las series principales de mutantes con un nuevo volumen de Uncanny X-Men y la nueva Wolverine & The X-Men, que a cargo de Kieron Gillen la primera y Jason Aaron la segunda recuperarían la franquicia tanto en ventas -aunque ni mucho menos llegarían a las de los 90, por supuesto- como en calidad. Lamentablemente pronto ambos guionistas tendrían que dejar sus series para encargarse de la nueva línea de Star Wars que Marvel debía relanzar bajo las órdenes de sus nuevos amos de la Disney, con lo que los mutantes volvían a sufrir de inestabilidad creativa.

La salida de Gillen y Aaron fue demasiado precipitada y aún más desafortunada, porque ambos se dejaron demasiadas cosas en el tintero.

Para entonces el editor de X-Men ya era Nick Lowe, que había heredado el trono mutante en tiempos de Brubaker tras haberse pasado años como asistente de Mike Marts. Lowe había trabajado en la etapa de Gillen y Aaron con dos ayudantes, Jordan D White y Daniel Ketchum, siendo Jordan D. White el que sería ascendido a editor de la nueva línea de Star Wars -todo un caramelo- y Nick Lowe el que se encargaría de gestionar la transición al nuevo guionista de X-Men -un tal Brian Michael Bendis, no sé si os sonará- y abandonaría el cargo un año y pico después para ponerse a trabajar en el Spiderman de Dan Slott. Su sustituto volvería a ser Mike Marts, mientras que el resto de series de mutantes -las que no guionizaba Bendis y que por tanto estaban condenadas a la irrelevancia, a pesar de que en algunos casos eran hasta mejores- en su mayoría las editaría Daniel Ketchum.

Daniel Ketchum no tiene nada que ver con Ash Ketchum y que yo sepa tampoco caza Pokémons.

Cuando Bendis termina su etapa con los mutantes y empiezan los Extraordinary X-Men de Lemire, Ketchum ya es editor de la serie a las órdenes de Mark Paniccia -exjefazo de la recién finiquitada línea Ultimate- que ahora ejerce como editor general de la línea mutante (así entre nosotros, no sé yo como le sentaría al equipo mutante este nombramiento por dedazo). El relanzamiento, que no acaba de cundir y que incluye series de Rondador Nocturno o Tormenta o el Superior Wolverine de Paul Cornell, sigue manteniendo la franquicia en una nota discreta y tampoco consigue recuperar la buena imagen que tuvieron Gillen/Aaron o la presencia mediática de Bendis. Lo cierto es que de un tiempo a esta parte los fans andan cabreados porque la nueva niña mimada de Marvel son los Inhumanos -el propio Nick Lowe es editor de la línea Inhumana- y si la propia editorial tiene abandonadas las series, ¿para qué vas a seguir leyéndolas? Sumado a todo esto, Marvel ya ha diluído por completo la marca “Uncanny X-Men”, con lo que los lectores ya no tienen el referente de una serie principal que seguir religiosamente. Los relanzamientos cada dos por tres con nuevos números uno ya desorientan de por sí, pero el que las series cambien de nombre, de autores o de alineación y hasta te metan un salto en el tiempo de ocho meses en el que ocurrió algo horrible entre mutantes y los odiadísimos Inhumanos pero del que de momento no te contaban nada para marearte más, pues como que no te da la menor gana de seguir leyendo nada.

Abajo a la izquierda está Johnny Storm, por si lo echabais de menos (CORRECCIÓN: En realidad es Inferno, pero Yu los dibuja igual).

Para finales de 2016 y con Extraordinary todavía tratando de sobrevivir, Marvel anuncia dos crossovers entre Inhumanos y mutantes más un relanzamiento de ambas líneas con el nombre de “Resurrxion” o algo parecido. Se vuelven a cerrar todas las series y empezamos otra vez con X-Men Gold y X-Men Blue, siendo Gold editada por Ketchum y Blue editada directamente por Paniccia. Ambas series salen vendiendo más de cien mil ejemplares -duplicando a sus antecesoras- y todo parece maravilloso, pero ocurre la polémica de Syaf y de repende Daniel Ketchum está fuera de la empresa. Sería apresurado decir que esto se debe a que las series no han vendido lo suficiente -aunque el número 2 de Gold ya descendía a los sesenta mil ejemplares, por lo que esos cuarenta mil extra pueden deberse a la nunca suficientemente denostada especulación- porque todavía carecemos de datos, pero teniendo en cuenta que Secret Empire ha vendido 180.000 ejemplares el mismo mes, tal vez Marvel esperaba mucho más de este relanzamiento. O tal vez no, porque a fin de cuentas es capaz de arrebatarle su dibujante a Old Man Logan -una de las series mutantes que estaba funcionando mejor- para ponérselo a Secret Empire aunque no pegue nada.

Vamos, que la marcha de Ketchum no quiere decir que se vaya a tirar este relanzamiento a la papelera.

Llegados a este punto ya sólo podemos hacer suposiciones, y tener claro que si el hipotético despido de Ketchum no ha debido de venir desde arriba, porque a fin de cuentas Paniccia sigue estando en su cargo. También se habla de que Marvel, lejos de espabilar y darse cuenta de que tiene muy pocas series para tan poco editor, está recortando en número de editores, haciendo que estos lleven más series cada uno; esto querría decir que Paniccia sería directamente el nuevo editor de X-Men Gold además del resto de series mutantes, sumado a otras series como Nick Fury o Moon Girl.

Mark Paniccia, el verdadero amo de los mutantes.

Pero vaya, como decía, es muy complicado para un lector de a pie saber qué es lo que hacen o dejan de hacer los editores de Marvel hoy en día. Supuestamente deberían controlar las fechas de entrega, que no bailen los dibujantes o que los personajes esten bien caracterizados y no le baile de ojo el parche a Nick Furia. Pero la realidad es que la mayor parte de los lectores achacarán estos fallos a que el dibujante es un vago o a que Bendis come niños, con lo que nunca se le echará la culpa o las flores adecuadas a cada editor. En cualquier caso, y ya que hablamos de Bendis, justo el dia antes de que se conociera la noticia de la marcha de Ketchum, Bendis empezó una serie de tweets de “apreciación” a los editores, con lo que me da la sensación de que esto es sólo el principio…

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