Se nos ha ido un gran Bond, un actor que supo sacarle al personaje todo su lado irónico y levantar una serie que parecía condenada a no sobrevivir al legado de Sean Connery. Roger Moore es y será por siempre uno de los grandes y uno de los últimos testigos de otra forma de hacer cine y televisión.

No hacía falta que te fueras al cielo, tú ya eras El Santo.

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