Alien Covenant se va a estrenar esta semana y alguno me ha preguntado que opino de la película. Y yo en esos momentos me quedo mirando al horizonte con la melena al viento, sintiendo como el aire acaricia mi fornido torso esculpido en mil batallas y entonces me encojo de hombros porque no tengo ni la menor idea.

Eso sí, una película agradable no parece que vaya a ser.

Porque por mucha simbología y significados extraños que tuviera Prometheus, era una mala película. Los personajes se comportaban de forma incoherente, al espectador se le requería demasiado esfuerzo para creerse la trama y todo el juego de “es una película de Alien pero no lo es” terminó por aburrirnos a todos. Alien Covenant llega con un Ridley Scott extendiendo la rama de olivo, agitándola en ese horizonte y queriendo hacer creer que ahora sabe lo que se hace, pero es que ya no podemos creerle. Porque Ridley llega atribuyendose la propiedad de Alien y viniendo a decir que sólo el la entiende, cuando resulta que Alien es una de las películas más “colaborativas” de la historia del cine. Porque Dan O’Bannon estuvo peleando por sacar adelante el guión, porque Walter Hill lo reescribió convirtiéndolo en oro puro y se limitó a producirlo a pesar de haber estado a punto de dirigirla. Al final, tenemos que los dos grandes clásicos de Ridley Scott son gracias a el y gracias a todos los que trabajaron con él, con lo que este Ridley “auteur” no acaba de cuadrarnos con lo anterior.

La saga Alien pasó de ir sobre el misterio de la criatura a contarnos la historia de Ripley.

Y es que si Walter Hill produjo una secuela de Alien con James Cameron, fue porque sabía que una continuación en la que la clave de todo es el misterio en torno a una criatura desconocida ya no tenía sentido cuando ya la has visto asomarse. Mucho menos cuando ya han pasado treinta y pico años y hemos visto al bicho cartografiado en todo su ciclo vital, con lo que las películas de Alien pasaron del terror casi psicológico al slasher o, directamente, al cine de acción. Alien Covenant parece ser el Aliens de Prometheus, pero aun así me da la sensación de que Cameron siempre fue mejor director de acción -y guionista- de lo que Ridley nunca fue, porque al final al hombre lo que mejor se le daba es crear atmósferas, reproducir lugares y, en definitiva, cuidar mucho la puesta en escena. Puede ser que Alien fuera una película tan grande que ninguno de sus autores acabara de entenderla por completo, y por eso es difícil de darle una secuela digna porque cada uno de ellos se ha quedado con una extremidad del elefante. Vamos, que no tengo ni idea de que va a ser Alien Covenant…

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