Hay muchas definiciones de videojuego, algunas de las más prevalentes indican la necesidad de que haya una señal de video enviada desde un artefacto electrónico a un televisor, pero… A estas alturas ya me conoceis, ésto no es ningún papelote académico que necesite una definición precisa; yo cuando pienso en un videojuego, en las sensaciones que provocó en mi el primer videojuego que vi de crío, os puedo asegurar que a mi yo infantil le daba igual que aquello saliera de una consola de videojuegos o de un señor bajito dando pedales, un videojuego era para mi algo que salía por una pantalla y que yo podía controlar con unos botones. Yo controlo lo horizontal o lo vertical, así de simple.

Que sí, que alguno me podrá decir que con VHS de la época también podía hacer eso mismo, pero no, no era lo mismo, porque solo podías hacer avanzar, parar o retroceder la película, igual que un proyector de cine. Por eso considero que un videojuego te tiene que dejar cambiar la historia, no solo acelerarla o decelerarla, y por eso tengo tantos problemas para aceptar esos juegos «full motion video» que se pusieron de moda en los inicios del CD ROM. Para mí un videojuego te tiene que dejar controlar uno o varios objetos de la pantalla con mayores o menores posibilidades, con lo que creo que los videojuegos más o menos se inventaron la primera vez que alguien tuvo una pantalla en la que podía mover un objeto, y éso sería anterior a la televisión, nos retrotraería a la invención del osciloscopio por parte de un ingeniero francés, André Brondel, en 1893. Dos años antes que el cine, pero aquello no tenía pantalla, si no una serie de láminas y un papelote largo con una aguja que escribía en plan polígrafo. Sin embargo, dos años después del cine, un físico alemán llamado Karl Ferdinand Braun, aplicó los experimentos con tubos y electrones de Julius Plücker y Johann Wilhelm Hittorf en lo que se llamaría el Tubo Braun, el primer tubo de rayos catódicos tal y como lo conocemos hoy en día. De hecho, Braun iría más allá y sería el primero en descubrir las posibilidades de los rayos catódicos para representar imágenes, lo que sería la base de la televisión del siglo XX (y parte del XXI, pero poca). Además de todo esto, Braun hizo el primer osciloscopio basado en el CRT, con lo que de repente teníamos una pantalla cuyos contenidos se controlaban con una serie de diales. Desconozco si a Braun le dió por juguetear con el cacharro, hacer bailar un punto por la pantalla y demás tonterías, pero lo cierto es que él fue el primero que sintió la maravillosa sensación que da el tener una pantalla cuyo contenido puedes controlar.

Eso sí, oficialmente el oscilógrafo u osciloscopio solo se usó estrictamente como herramienta de medida para el laboratorio, y todos sabemos que los científicos en los laboratorios nunca juguetean, se aplican estrictamente a su trabajo y punto. Palabra. Además Braun era un tipo serio y respetable, solo escribía poemas satíricos quejándose de sus problemas durante sus investigaciones para pasar el rato y su primer mensaje por la radio alemana sin cables fue una canción de borrachera que había aprendido por las tabernas, vale, pero él nunca se pondría a toquetear diales con afán recreativo. Aquel cacharro debía ser y era utilizado para aplicaciones estrictamente científicas y militares, y durante los cincuenta años posteriores oficialmente ningún soldado aburrido se inventó un hundir la flota con el radar o algo parecido (aunque me consta que lo jugaban en papel desde antes de la primera guerra mundial, que los de MB o los que sea que lo registraron no inventaron nada). Y sí, digo que oficialmente no hubo marineros matando el tiempo con un osciloscopio igual que digo que no hay registro de ello, pero estoy convencido de que algo tuvo que haber, porque jugar es uno de esos comportamientos que nos hace humanos a los humanos. Cierto es que aquellos radares usaban un barrido bastante largo para cambiar la imagen, con lo que aquello iba a un frame cada dos segundos o peor, algo que los hacía bastante injugables. En cualquier caso, es precisamente tras la Segunda Guerra Mundial cuando nos encontraríamos la primera patente de entretenimiento basada en un osciloscopio, el Dispositivo de Entretenimiento de Rayos Catódicos de Thomas Goldsmith y Estle Ray Mann, en 1947.
Recostrucción creativa del cacharro. A mí esto de ponerle pegatinas a la pantalla me suena de algo.
Pero aquello no saldría de patente y nunca llegaría a comercializarse, por lo que hasta donde yo sé no nos ha llegado ni un prototipo vivo hasta nuestros días, pero por lo que describe la patente la cosa funcionaba de la siguiente forma: tú ponías una serie de objetivos de papel sobre la pantalla y, mediante los diales del osciloscopio, tratabas de hacer que un misil representado por un punto de luz impactara con ellos y le especificabas el momento exacto de la deflagración. Era un videojuego con todas las de la ley, pero en la empresa estadounidense en la que estaban trabajando, DuMont Laboratories, no debieron de verle mucha viabilidad económica al proyecto y prefirieron poner el grueso de sus inversiones en los televisores, que eran lo que realmente lo iba a petar durante la década posterior. Una decisión triste pero comprensible, pero así es como los videojuegos siguieron siendo el oscuro secreto de cuatro físicos e ingenieros en sus ratos libres unos cuantos añitos más. Sin embargo, sólo sería un año después, en 1948, cuando se programó el primer videojuego, y lo hizo nada más y nada menos que uno de los mayores héroes de la computación, el mismísimo Alan Turing. ¡Ya os dije que esta gente en el laboratorio hace mucho el gamberro, que los conozco yo!
Y para el próximo día de deberes os veis la película, que aunque Cumberbatch no se parezca mucho a Turing, el hombre lo hace bastante bien.
