El mundo del Juez Dredd se caracteriza, entre otras muchas cosas, por ser uno en el que todo parece tener cabida, la ciencia ficción, la fantasía, el western, el terror, el humor, etc. Y a todo esto tenemos que añadirle ahora los “what ifs?”, ya que, aunque ya hemos visto en esta longeva serie un buen puñado de universos paralelos y líneas temporales alternativas, esta es la primera vez que uno de esos mundos ocupa el primer plano para ofrecernos una visión radicalmente diferente en muchos aspectos e idéntica en otros. Así que vamos a acompañar a Kenneth Niemand y a Dave Taylor en esta visita a Megatropolis, una ciudad que necesita con urgencia que se haga cumplir la ley…

Megatropolis, la mega ciudad diseñada y construida por Eustace Fargo y sus socios y que debía ser un faro de esperanza para sus habitantes. En lugar de ello se ha convertido en un lugar en el que las diferencias entre ricos y pobres son tan grandes o más que siempre y donde el crimen y la corrupción campan a sus anchas pese a los esfuerzos de policías incorruptibles como el detective Joe Rico. Pero algo está cambiando en la ciudad, alguien está matando a aquellos criminales a quienes la ley no podía tocar, un vigilante que se ha autoproclamado juez, jurado y verdugo y a quien la prensa y el pueblo han comenzado a apodar… Juez Dredd.

El origen de esta serie parte de algo de lo más casual, ya que, como cuenta Kenneth Niemand, todo surgió cuando vio en internet comentarios sobre la foto de una moto de los años 30, la Henderson Streamliner, en los que decían que parecía una Lawmaster. Algo que le llevó a pensar en que efectivamente parecía la clase de moto que Dredd conduciría, y a elucubrar en qué clase de futuro se podría acabar diseñando algo así. Una idea que creció hasta convertirse en Megatropolis, una visión del futuro de Dredd fuertemente influida por el Dieselpunk, ese subgénero hermanado con el Steampunk que combina la serie negra con una estética retrofuturista derivada del diseño de comienzos del siglo XX, especialmente del Art-Deco, y que sorprendentemente encaja muy bien con estos personajes.

Algo que se lo debemos al increíble trabajo que hizo aquí el co-creador de la serie, Dave Taylor, quien tristemente falleció en agosto del año pasado. Este citaba entre sus eclécticas influencias a artistas tan diferentes entre sí como Carlos Ezquerra, Brian Bolland, Moebius, el arte victoriano y el de principios del siglo XX. Una combinación que le convertía en alguien de lo más apropiado para dar vida a este peculiar futuro, con un estilo elegante y detallista y un sentido del diseño y la estética increíbles que consiguen que esta Megatropolis sea tan impresionante o más que Mega City-1. Pero además Taylor era un gran narrador en todos los aspectos posibles, y tanto en las escenas de acción como en los momentos de calma o en la ambientación, consiguió que esta ciudad pareciese un lugar real y vivo en el que da gusto perderse.

Una ciudad en la que encontramos a multitud de personajes muy familiares para quienes conocemos bien la historia de Dredd. El protagonismo recae en Joe Rico, un policía que es todo lo que tendría que haber sido su homónimo, y cuya nueva compañera es la detective Jara, hija de una activista política llamada America. Cal es un policía corrupto a las órdenes del alcalde Bob Booth (que tiene la cara de Nixon y el nombre del presidente que provocó la Tercera Guerra Mundial en los cómics de Dredd), McGruder y Griffin son fiscales que tratan de imponer la ley en la ciudad, Fargo es el padre espiritual de la ciudad, y Miss Cassandra es una médium dotada de grandes poderes psíquicos… Todos ellos y muchos más se dejan caer por esta serie, en muchos casos ocupando papeles similares a los de la serie principal, pero el gran acierto de Niemand y Taylor aquí es que no es en absoluto necesario conocerlos para disfrutar de la serie, ya que lo que se nos cuenta de ellos es más que suficiente para entender lo que sucede y quiénes son, pero que si se conoce a los personajes, se añade una nueva capa de disfrute muy de agradecer.

Con este fascinante escenario y este reparto de viejos/nuevos conocidos, lo que nos cuentan Niemand y Taylor es una historia de género negro de lo más clásica envuelta en ciencia ficción. El poder real se encuentra en manos de quienes pueden comprarlo, la corrupción se extiende por todos los estratos de la sociedad y un pequeño grupo de idealistas, entre los que hay empresarios, policías, fiscales y periodistas, tratan de hacer lo correcto pese a las inmensas y constantes presiones que sufren para venderse y a las amenazas contra sus vidas. Una fórmula muy clásica que no desentonaría para nada en cualquier clásico del género del siglo pasado y que encaja a la perfección con estos personajes que tanto conocemos, más o menos.

Y como no, en medio de todo esto se encuentra ese misterioso vigilante a quien Miss Cassandra bautiza inadvertidamente al decir en televisión que sintió en una de sus víctimas que esta había sentido un miedo intenso (Dread en inglés) al ver quién había aparecido para juzgarle, unas declaraciones de las que surgió el apodo de Juez Dredd. Un vigilante que viste una armadura de cuerpo entero con un diseño muy familiar, que porta una pistola igualmente familiar capaz de disparar diferentes tipos de munición y que se desplaza por la ciudad en esa moto que inspiró a Niemand a crear este mundo. Y aunque en este primer arco argumental, ya recopilado en tomo, y cuyo vol. 2 se está publicando actualmente en el Judge Dredd Megazine, se explora un poco por encima quién es realmente este misterioso justiciero y qué motiva sus acciones, aún queda mucho por descubrir sobre este y sobre su evolución.

De todos los spin-offs que han surgido a lo largo de las décadas sobre el mundo del Juez Dredd, esta Megatropolis es sin duda uno de los más atrayentes, ya que Niemand y Taylor fueron capaces de reinventar por completo ese mundo de ficción tan longevo y crear algo que no se siente como una mera copia, sino que posee una identidad propia pese a ser tan familiar en tantísimos aspectos. Y tanto por ello como por el enorme trabajo de sus autores, que aún se están publicando capítulos que Taylor dibujó antes de fallecer, merece la pena echarle un ojo a esta serie, que espero que tenga una larga vida por delante.
