David Quinn, un nombre de esos que te suena, pero no acabas de acordarte. Sabes que hizo un cómic, y la sensación es rara. Lo ves con una columna sobre escritura en Wizard, y te preguntas de qué te suena, quién es. Su columna no parece muy interesante y la última tontería de Rob Liefeld te atrae más, con lo que número tras número pasu sas del tema. Hasta hoy. Porque en el número 21 de Wizard su columna, «Writing at the Edge» habla de personajes sobrenaturales, de que acaba de entregar el primer borrador para la película Faust. Espera un momento, ¿Faust? ¿Aquel horror de Brian Yuzna de allá por el 2000? Una película de superhéroes española, y no estoy hablando de Supersonic Man, con casquería y gente en pelotas, que parecía un intento de volver a los tiempos del destape? Pues sí.

Faust, para entendernos, empezó como un cómic del propio Quinn y Tim Vigil que en realidad era… Spawn antes de Spawn. Creado allá por 1988 para Northstar Publishing, la serie contaba la historia de un tal Johnny Faust que hacía un trato con un tal M para vengar la muerte de su novia, a la cual conseguía hacer justicia a su manera pero a cambió quedaba esclavizado por el tal M de por vida. Y así teníamos la historia de un tipo torturado por el demonio a lo largo de varios números, con unas garras al más puro estilo Lobezno y una capa roja a lo… Pues eso, Spawn, pero como decía antes de Spawn. Tim Vigil tenía un estilo muy influenciado por Michael Golden y puede que en manos de otro guionista pudiera haber hecho algo más interesante, pero Quinn parecía interesado solo en casquería, violaciones y demás barbaridades, con lo que no recomiendo el cómic a absolutamente nadie con más de 18 años, sobre todo si tenemos en cuenta que es un cómic no recomendado para menores de 18 años. Lo importante de todo esto es que, además de Faust, Quinn también trabajó para Piranha Press de DC en una colaboración para la revista Flash Forward, en una suerte de slice of life un tanto soso. DC le disputó la propiedad de la historia y eso a Quinn no le hizo ninguna gracia, por lo que acabó peleado con ellos… Y en 1993 aquí lo vemos, el guionista indie que seguía con su Faust y su columna de Wizard, presumiendo de que acababa de terminar su guión para una película que no fue precisamente el mejor momento del cine español.

Y la columna de Quinn… No me extraña nada que no durara mucho, porque al final no hacía otra cosa que hablar de sus propias historias y del género de terror, uno que al público en general de Wizard no le importaba gran cosa. Su columna no duraría más de un año, empezando por el número 15 con una amarga queja por el sistema de la DC de aquel momento del creator-owned, en la cual afirma que los autores se quedan el copyright del personaje pero DC la marca registrada. Con lo cual ellos no podían llevarse la cabecera a otra editorial, porque pertenecía a DC; la reclamación de Quinn es legítima y comprensible -porque quieras que no la gente corriente no suele conocer la diferencia entre el TM y el copyright- pero entiendo que tuviera una pelea muy cuesta arriba en sus reclamaciones, porque Quinn no era precisamente un autor que moviera multitudes. Su intento de crear cómics independientes fue durante el boom que llevó al estallido de la burbuja en ese mismo 1993, y precisamente fue al acabar de publicar su columna en Wizard, Writing at the Edge, cuando empezó a escribir la obra que provocó que el nombre de David Quinn quedara grabado en mis pesadillas: el número 60 de Doctor Strange, una de las peores historias del Doctor Extraño y el absoluto inicio de la decadencia total y completa del personaje.

No creo que Rito Final (que en realidad sólo es el final de su etapa inicial en el personaje, pero así nos entendemos) fuera completamente culpa de Quinn, parte del desastre habría que echárselo a Evan Skolnick, editor de todo aquello. O a Howard Mackie, uno de los directores de orquesta del maxicrossover Siege of Darkness en el que empieza el horror, y, sobre todo, a Bobbie Chase, la editora de toda la línea de los hijos de la medianoche en la que por alguna razón que se me escapa estaba metido el Doctor Extraño sin ser un adefesio de estos. Más de una vez hemos dicho por aquí que el concepto del Hechicero Supremo teniendo problemas con demoniejos y vampiros corrientuchos debería estar fuera de la mesa, es como enfrentar a Galactus a un asesino en serie. Cuando Quinn empieza a escribir Doctor Strange justo después de Geoff Isherwood, el personaje todavía mantiene su magia a lo Steve Ditko, su traje clásico y demás, aunque tiene un discípulo celta llamado Kyllian que de una manera chapucera se habían quitado de en medio en el último número de Isherwood. El nuevo equipo editorial venía para poner a Extraño patas arriba, y lo primero que hicieron fue reventar la Sancta Sanctorum, matar a Extraño y hacerle un reinado de los superhombres menos de un año después de la historia de Superman, con un Doctor Stevens con la cara de Extraño viviendo una vida de lujo, un tal Extraño con los poderes del Doctor Extraño pero con un rollo muy Spawn y, finalmente, el Doctor Extraño con el pelo rapado exiliado en una dimensión de bolsillo o algo parecido. Y de por medio la asesina de Extraño, Salomé, que no tenía nada que ver con Lilith o los malos del crossover Siege of Darkness pero que reclamaba el título de hechicera suprema con su magia de leer el futuro en la piel de gente asesinada y demás cosas asquerosas.

Quinn escribía Doctor Extraño como escribía Faust, las reglas no eran para él, lo importante eran las tortas y el personaje había que modernizarlo, había que enfrentarlo a un tipo de demonio a lo Spawn o Faust y el Doctor Extraño tenía que perder su magia «divina» en favor de un nuevo tipo de magia creada por el propio Doctor gracias a una tal «sister Nil» que parecía más salida de las historias de Clive Barker que de la mente de Steve Ditko. Skolnick acabaría coguionizando la serie con Quinn para 1995, mostrando a un Doctor Extraño con el pelo largo -como Superman- pero con gafitas de sol redondas a lo John Lennon y la capa convertida en una suerte de bata de andar por casa. Por lo que sea la editora Marie Javins no acababa de ver esto y, aprovechando las circunstancias de la Marvelution, la tontería se terminó con la llegada de Warren Ellis y Mark Buckingham, que rediseñaron al personaje devolviéndolo a su corte de pelo tradicional pero con una especie de gabardina decimonónica que también era bastante fea, pero mucho más digna que lo de Quinn. El creador de Faust escribiría algunas cosas en Malibú y una historia de Matanza, para poco después volver a Faust y su obra «independiente» y no volver jamás al Doctor Extraño. Skolnick, por su parte, acabaría metido en un montón de proyectos de videojuegos cuyo guión no me gustó absolutamente nada, pero de eso mejor hablamos otro día…

¿»La muerte de su novia muerta»?
¿Ves? ¡Funciona, funciona!
😂😂😂😅😓
30 años leyendo Marvel y es la primera vez que veo esa armadura
Mejor para tí, yo la padecí en su día. Cosas de ser fan de un personaje…
La Marvel de antes de Heroes Reborn (es para situarnos no significa que fuese una buena etapa esa) era dificil de «ver» con todos los personajes clasicos cambiando de look radicalmente, casos de Thor(con el estilo Heavy Metal), Daredevil (con el traje azul), Avispa(mutada en un insecto)…El Doctor Extraño fue uno mas en la lista.
Por cierto hablando de Kyllian, este personaje junto a sus «hermanos» (todos aquellos personajes que aparecieron en los annuals de 1993 y que se suponian iban a ser tiunfadores) darian para una serie de posts porque aparte de Legacy(Genis-Vell, despues Captain Marvel) del resto ya nadie se acuerda.
No, si lo sé… Pero Thor pasó por dos trajes horribles -nos olvidamos del que tuvo en la etapa de Thomas, justo antes del descamisao- mientras que el Doctor pasó por cuatro o cinco y al final le cancelaron la serie. Terrible.
De esa era creo que rescato el Thor de Messner(aunque quizas patine y es anterior), el Capi de Waid , el Daredevil de Kessel ,y el deadpool de Kelly.
Y muchos de esos han envejecido mal.
El Thor de Messner es posterior al de Ellis y se quedó truncado precisamente por Encrucijada. Lo gracioso es que Deodato casi nunca le dibujó las cadenas y esa mierda, siemrpe tenía a Thor a pecho descubierto. Y otro truncado fue el de Waid y Garney -que sí volvió con Return- pero el Deadpool de Kelly ya es de los tiempos de Heroes Reborn.
El de Kesel tendría que mirarlo, pero me pega que es posterior y se lo cargó lo de Marvel Knights.
Me quedo con el Capi de Waid (que no era la obra maestra que parte de la crítica intentaba vendernos, pero, coño, entre la estulticia de aquellos días una puta gema que hasta Thanos codiciaría). No le veía la gracia ni en su día al Thor sin poderes (o casi casi) de Ellis (y después de Messner). Y al contrario que a otros Deodato me parecía más un contra que un pro también.
«No pongo la casquería y el porno porque me censuran, pero aquí se ven los gloriosos diáloghos de la serie.»
Vaya. No voy a ver por aqui una reseña de «Korsar» de Esteban Maroto. Comic que me regalaron con menos de 10 años.
Empezando pronto y «bien».😈 (Ah, los «monos» molaban …salvo que seas de los que el estilo de Maroto no te dice nada).
Bueno, ése por lo menos estaba bien dibujado…
A Maroto creo recordar que lo descubrí de casualidad de niño al hacerme con un lote completo (a un precio tiradisimo cuando redistribuyeron lo que encontraron en unas cajas en un almacén) de la revista Trinca (allí incluyeron su Alma de Dragón, una obra casi que olvidada de entre su producción …como también lo están los cómics de piratas que hizo para Alemania …o los de aventuras exóticos de críos y animales en La India que hacía junto a sus colegas del grupo de La Floresta también para el mercado alemán, serie que tuvo también otros dibujantes españoles aparte de ellos …la serie de los críos y los animales también llegó a nuestro mercado pero no completa, incluso creo que hubo un álbum, pero no recuerdo ahora de si de la etapa que dibujaban Maroto y amigos o de otra dibujada por españoles, la del pirata no recuerdo haberla visto en español, creo que en Alemania la publicaban en la revista Primo, pero tampoco me lo hagáis jurar).
El buen Doctor Maestro de las Artes Místicas (en su momento incluso lo publicitaron como maestro de la «Black Magic») tuvo su puñado de etapas malas (y otras que cuesta más etiquetarlas de malas pero no tanto como de fallidas o al menos desafortunadas para el personaje y su trayectoria). Del regreso al personaje de Roy Thomas cuesta hacer elogios. Lo de Warren Ellis (y demás, porque había otros escribas rondando por la serie en ese periodo), que intentan vender como innovador era incluso mucho peor que lo peor de Thomas (solo que te lo intentaba disimular mejor como algo modernete y de horror corporal…que pega poquísimo con Strange, igual sí hubiese funcionado mejor con el Hijo de Satán o Gabriel el Exorcista/Cazador de Demonios) y lo de Aaron (que a algunos se la pone dura) no me hagáis decir lo que me parece (bueno, de peor humor me ponen sus Vengadores). Aún lo de Waid (que supongo que tuvo que preguntarse como lidiar con lo que le habían dejado siendo medio original y no recurriendo a lo de siempre en estos casos: un «back to the basics» …el problema es que el regreso al canon o a algo muy parecido siempre se le ha dado mucho mejor que el intentar ser original) es algo que prefiero intentar olvidar. Vamos, que una vez nos salimos del Doctor Extraño previo a mediados de los ochenta hay más Strange que prefiero olvidar del que prefiero recordar (pero es algo que me pasa con demasiados personajes marvelitas, un poco menos con los DCitas, pese a sus también evidentes y lógicos altibajos producto del intento de explotación comercial continuada mensual …A veces funcionan mejor las series «Guadiana», esas que aparece desaparecen cada pocos años, otras ni por esas, porque el que el personaje subsista a base de minis o tenga casi solo series que duran de un año a tres tampoco te garantiza que esas vayan a tener gente competente, o aún siéndolo, que tengan buenas ideas para el personaje y su elenco).
Pero en los 90 no se salva nada, la etapa de DeMatteis (que la cortaron) y gracias.
Y el one-shot aquel que hacía P.C. Russell (Qué te molesta, Stephen?), que era de finales e los noventa pero parecía de finales de los setenta (alguno incluso dirá que de finales de los sesenta).
De DeMatteis molaba la novela gráfica con Dan Green (Dentro de Shamballa), pero aquella era ya de mediados de los ochenta. Pero hablamos de nuevo de DeMatteis (del que se reedita su estupendo Doctor Fate). Green nos dejó hace ya dos o tres años.
Su etapa post Ellis dibujada por Buckingham era bastante interesante, con la resurrección de Cthon y todo eso. Quedó inédita en España, a pesar de que en forum se esforzaron en publicar toda la morralla anterior.
En fin, que están locos estos romanos…
Porque era un remake de un annual de los 70!
No sabía nada de ese «Reino de los Superhombres» de Extraño. Qué horror, por Dios. De hecho, es que ni me voy a infirmar más de la repulsa que me ha creado. (El hecho de que no me sonase de nada, ayuda, que se me ha hecho raro).
Por otro lado, no siendo NADA fan de la estrategia por turnos con casillas ni de las cartas, el Midnight Suns me pareció un muy buen juego. Me lo terminé y con los DLC, no digo más. Atrévete, ya verás.
Yo es que soy fan del rollo táctico por turnos, pero no me acabó de enganchar y ahi lleva el juego esperándome desde hace dos o tres años. Así que nada, tendré que ponerme un día cuando acabe con… Buf..
Putos videojuegos, ¿cuando se volvieron tan largos?