Sam Kieth era un rebelde, un tipo raro. A principios de los 90 era el cocreador de Sandman, pero en su órdago a Neil Gaiman había perdido y ahora Sandman era la creación de Neil Gaiman, a pesar de que buena parte de la caracterización del personaje y su mundo había sido gracias a Kieth. Por la serie pasarían dibujantes como Mike Dringenberg, Michael Zulli o P Craig Russell, pero había sido Kieth el que había asentado las bases, el tono y la imagen a imitar de la serie, pese a que en parte el Sueño estuviera basado en House of Secrets. Y es que el Sueño era cambiante, pero el referente era el de Kieth.

Años después y cuando Marvel todavía creía que podía hacer de Marvel Comics Presents una serie de prestigio, con historias serializadas que luego podía vender en álbumes al estilo europeo, Kieth había dibujado una historia de Lobezno con guión de Peter David. Su Lobezno era feo, simiesco, y en parte adelantaba el «lobezno perro» de la etapa de Hama y Kubert. El estilo que tan bien había funcionado en Sandman o en Epicuro el Sabio no acababa de cuadrar con Logan, era muy distinto a lo que se había visto hasta entonces. Pero visualmente era poderoso, con identidad propìa, y supongo que éso es lo que le garantizó un billete para Image. Porque los fundadores de Image eran conscientes de que caminaban sobre hielo muy fino, y que la superficialidad de su trabajo necesitaba consolidarse con autores que supieran dibujar de verdad, de gente que fuera capaz de escribir. Echaron la caña a varios guionistas y autores completos como Alan Moore o Frank Miller, pero aquello era una labor más cosmética que otra cosa. Había que ofrecerles la gloria a todos los autores posibles, y Kieth fue uno de los primeros en llegar a Image con una historia corta de su nuevo personaje, The Maxx. Era una criatura rara, musculosa pero a la vez parecía fofa, como cansada de existir. Era un superhéroe dibujado por un niño pequeño, con todos esos personajes alrededor que parecían muertos de sueño, envueltos de un surrealismo a ratos perturbador. En resumen, que no pegaba nada con Image, y aun así en Wizard lo valoraban bastante.

En la entrevista que le hacen en el número 20 de Wizard, Kieth no puede hablar mucho sobre el guión de su serie porque claro, no quiere reventar la historia. Habla de un mundo onírico relativo a los aborígenes australianos, a un indigente que vive a caballo entre ese mundo y el real, aunque él dice que el real es el otro, a pesar de lo que le dice una trabajadora social que trata de ayudarle. En Wizard no acaban de entender como esta historia puede interesar al lector medio de Image: «Creo que mientras dos personajes se hagan daño hay una enorme posibilidad de aceptación entre los niños. MAxx va a ser un antihéroe extraño. Lobezno es un antihéroe de libro, y Lobo está pasado de vueltas. Maxx está entre los dos». Más adelante detalla que tendrá un crossover con Savage Dragon, un villano con capa y demás, y queda claro que está intentando vender la serie… Pero a toro pasado sabemos que Maxx era más un slice of life surrealista que una serie de superhéroes al uso, a pesar de que su autor no deja de prometer montones de acción «Mi objetivo es hacer de The Maxx la OTRA serie de Image que sale a tiempo además de Spawn. No quiero ni retrasarme una semana, odio ir tarde». Finalmente, habla de su verdadero as bajo la manga, el hecho de que la serie estuviera escrita por su colaborador en Epicuro, William Messner Loebs, que permanecería en ella durante sus dos primeros años. Maxx a ratos era una historia de aventuras, pero la acción muchas veces tenía más tintes de comedia, a pesar de que se trataran temas realmente duros como el maltrato. Era el perro raro de Image, la serie «buena», pero a la vez no habría sido tan buena de haber salido en Vertigo, por poner un ejemplo. No habría llamado la atención respecto a (sigh) Sandman o Predicador.

Tras un repaso al Tribe de Larry Stroman, el artículo pasa a hablar del Wildstar de Jerry Ordway y Al Gordon, en un momento en el que Ordway está muy identificado con DC por considerarse un autor de corte «clásico», uno que no pega con Image… Pero siendo como era su serie sobre un soldado del futuro atrapado en un bucle espaciotemporal y envuelto en una guerra tremendísima con simbiontes, supongo que sí que conseguía amoldarse a la Image de aquellos tiempos perfectamente… Aunque lo que en realidad hizo fue convertirse en un accesorio del universo Savage Dragon, con Ordway dejando la serie tras la miniserie inicial y pasando a estar dibujada por Chris Marrinan. Para 1995 Wildstar ya sería un proyecto completamente abandonado y Ordway volvería a DC para que su nombre quedara ya ligado a la editorial durante el resto de su carrera… O hasta que lo echaron en tiempos de DiDio. Sigh.

El resto del artículo ya es promoción para Liefeld, que habla sobre cómo el cambio de Bush a Clinton provoca una reorganización en Youngblood porque ahora son demócratas y blablabla, cuando en realidad todos sabemos que aquello se debía a que Liefeld había ido improvisando sobre la marcha y tenía que hacer de aquel desbarajuste algo legible. No lo acabaría de conseguir, por supuesto, y la serie y sus spinoffs serían el ejemplo claro de todo lo que estaba mal en Image hasta su expulsión de la editorial, a pesar de que por el camino reclutara al mismísimo Alan Moore, al que le gustaba echar una mano a los muchachos de la editorial con tal de tocarle las narices a las dos grandes.

Lo único que he leído de the Maxx es precisamente el crossover cn Savage Dragon. Creo que Larsen es el que puso más crossovers en su colección (salieron varias veces las Tortugas Ninja, los Youngblood, Spawn también 2-3 veces, Shadowhawk, etc.) Savage Dragon daba cierta impresión de estar integrada en un universo mayor. Algo que el resto de Image olvidó pronto.
Eso se dió sobre todo porque Larsen mantuvo la periodicidad mes a mes mientras el resto (excepto Spawn) pues como que no. Y cada uno de ellos se dio cuenta que eso de la continuidad es un trabajo extra que da pereza, así que fueron pasando del resto.
A veces creo que Larsen era el más formal y comprometido de todos en ese proyecto. Desde luego lleva como 30 años sacando cada mes Savage Dragon. Va a ganar el premio Hal Foster al autor más comprometido y longevo con la misma colección, vamos.
Lo es. Él siempre fue honesto en sus razones para irse a Image, él quería contar lo que le apetecía y por eso volvió a Marvel y estuvo haciendo Lobezno y todas esas historias. Que carajo, como andaba picado con Peter David pilló Aquaman justo después de él para destrozar toda su etapa!
Jerry Ordway intentando ser «molón» para la chavalada del momento …y dándole «cosica» a los que sí se compraban sus cosas (All-Star Squadron e Infinity Inc. con Roy Thomas, Adventures of Superman con Wolfman, algunos guiones para Superman y Adventures, El poder de Shazam,…).
¿Son cosas mías o en la viñeta en la que está la niña sentada con Maxx, ella tiene dos pies izquierdos?
No te equivocas, no! Es lo que tiene ir por la vida sin editor!
Maxx era la serie incomprensible de la época.
Porque realmente el guión era muy tenue. No dejaba de ser un hilo de trama que estaba ahí a lo largo de la serie, pero que los personajes realmente estaban a sus cosas.
En ese sentido me recuerda a Concrete.
¿El momento cumbre? Ver llegar a Julie Winters embarazadísima.
Queda la duda de hasta que punto todo lo que ves son ensoñaciones de gente con traumas y problemas mentales inventándose realidades heroicas para aliviar su realidad.
Aparte que en el fondo, Kieth aprovecha para explotar su punto fuerte de dibujar mujeres con cierto sobrepeso pero bellísimas, tirando del fetichismo por Frazetta.
Y el descalabro hacia el género superheroico, dando a entender que no es más que una fantasía de poder, que aquí se cae por su propio peso.
Messner se merecía un futuro mejor del que tuvo. Y Epicuro sigue siendo un comicazo que debe ser reivindicado mil veces.
Ojalá hubiese 20 tomos.
Lo último que se cuenta de Messner-Loebs es que es editor de una editorial llamada «Resurgence Comics»… De la que no conozco un solo cómic. Tendría que investigarlo en profundidad, pero yo diría que la cosa sigue mal y el hombre tiene ya más de 75 años.
Puta vida.
Epicuro el sabio molaba mucho.