Loki y el príncipe de las historias

Sí, ya sé que prometí que le dejaría Loki a M’Rabo, ¿pero no es la mar de adecuado hablar del Dios del Engaño y la Mentira y engañar a los lectores antes de empezar? Que no os preocupeis, porque no habrá más engaños, voy a hablar de la serie de Marvel Studios -esos que se están desmoronando, según tantos y tantos voceras a los que les conviene lo sensacionalista- y de paso compartir algunas ideas que me han surgido despues de verla que igual a M’Rabo no se le ocurrieron. O sí, la verdad es que mientras escribo esto M’Rabo ni siquiera ha empezado a escribir su post, con lo que esto se convierte también en un ejercicio espaciotemporal la mar de apropiado para el tema del que estamos hablando. Y mejor me callo, que me estoy alargando tontamente…

Menudo galimatías de letras, ésto era como Matrix low cost.

Loki empezó su segunda temporada con casi todo en contra, y éso era completamente comprensible. Las últimas series del MCU no habían dejado un buen sabor de boca -sobre todo Secret Invasion, menudo desastre- y en el apartado cinematográfico absolutamente todo parecía fallido para la crítica, con los más extremos queriendo pegarle fuego a todo cuando antes muchos de ellos eran los primeros en enarbolar la bandera del MCU cuando en su día ni siquiera fueron capaces de intuir los excesos de Endgame. Taika Waititi había pasado de héroe a villano, y Wandavision de obra maestra a serie corrientita con un final lamentable. Mientras tanto Loki, que en su día había sido considerada como «no tan buena como Wandavision» (ugh) empezaba a ser también blanco de críticas del personal porque era «aburrida» y la crítica más estúpida de todas, «superflua». Crítica esta última realizada con todo el a posteriori del mundo, porque en su día se había introducido el concepto de multiverso en la serie y fue después cuando películas como Doctor Extraño en el Multiverso de la Locura o Spiderman No Way Home (perdonadme si no recuerdo la traducción) las que dieron versiones que parecían contradictorias a lo dicho en Loki, hablando de «incursiones». La primera aparición del Kang de Jonathan Majors, el personaje presentado «de aquella manera» al final de la primera temporada de Loki, había sido en Quantumania, una película del Hombre Hormiga que había sufrido un adelanto en su estreno criminal que la habían hecho prescindir del pulido necesario a nivel de edición y efectos especiales que le hubiera hecho mejorar sustancialmente. En serio, esa última pasada con ojos limpios muchas veces es la que diferencia un producto mediocre de uno bueno, aunque nunca sabremos si Antman se hubiera salvado con ese arreglo. Así que Loki volvía con todo en contra, y así es como recibió todos los palos.

Lo mejor de escribir un post después de quince posts de M’Rabo es que las fotos ya están puestas.

La crítica principal que recibió esta segunda temporada, dejando de lado que Sylvie tiene un papel mucho más discreto -cosa lógica, por otro lado- estriba en que la serie no es tan imaginativa, es mucho más «sencilla» que la original. Ya no es gente corriendo por universos alternativos, es gente corriendo por pasillos. Pasillos de funcionarios, pasillos de un edificio de hacienda de 1961. Que lo más loco que se hace es viajar al barrio en el que vivía el protoKang a finales del XIX, convertirse en spaghetti temporal y aprender ingenieria espaciotemporal a lo largo de cientos de años como si esto fuera el final de la primera película del Doctor Extraño. Marvel ya no hace «cosas nuevas» en cada pelicula, porque quieras que no ya ha hecho buena parte de sus deberes versionando algunas de las historias más imaginativas de la editorial durante los últimos quince años (y las que le quedan) pero lo que no se le entiende, lo que no se le permite es que «no pase nada». Que dedique una temporada de una serie a sus personajes, a su crecimiento, a su desarrollo. Parece que el público está diciendo que desarrollen lo que quieran, pero con ninjas, dragones y muñecos gigantes destrozándolo todo… Y éso tampoco es.

M’Rabo y yo un domingo por la tarde. Yo tengo pelo, él no tanto.

 

Porque Loki ha sido ante todo una serie sobre Loki, sobre su viaje de villano infantil y mezquino -por éso era tan importante que este Loki fuera el de la primera película de Vengadores y no el que moría en Infinity War- hasta el hombre que se sacrifica por sus amigos hasta el punto de hacer por ellos lo último que haría y que precisamente es lo que ambicionaba cuando era un niñato: sentarse en un trono. Por eso no entiendo la impaciencia de pensar que Loki «era un funcionario» en esta segunda temporada, porque en cada episodio se palpaba su desesperación y su agonía, y si algo ha hecho esta segunda temporada de Aaron Moorhead y Justin Benson es darle a Loki la opción de huir en todo momento y que el personaje ni se lo planteara. Pensadolo por un momento, Loki se pasó siglos tomando la salida fácil y durante buena parte de la primera temporada estuvo atrapado e intentando huir, pero a partir de finales de la primera y en la segunda Loki ni se ha planteado huir, porque tenía gente que le importaba a la que quería salvar.

Servidor un lunes por la mañana.

Y todo ello sin caer en el recurso fácil de que el personaje se enamore y éso provoque su cammbio de conducta. No puede matar a Sylvie, quiere salvar a Mobius y admira y siente afecto por Ouroboros, al que casi acaba de conocer. Loki ha cambiado como persona, escucha más a la gente, es menos impulsivo y está más calmado, hasta el punto de que el clímax de la serie es él subiendo unas escaleras y aceptando su castigo mitológico de estar atado en una piedra en el corazón de Yggdrassil, no en una cueva con una serpiente echándole veneno no, pero prisionero por toda la eternidad para que se mantenga el multiverso y que la AVT de caza al resto de los Kangs, por imposible que sea. De ser un caudillo que sometía el libre albedrío a sacrificar su libertad por los demás, un requiebro de 180º que se antoja bastante difícil para un personaje tan establecido en la audiencia y que aun así consiguen realizar en dos temporadas de seis episodios.

Yo un martes, pensando que me quedan cuatro días…

Sin embargo, todo este viaje ha sido en detrimento de algunos secundarios, cosa que es completamente cierta. Las consecuencias de la primera temporada se sienten en personajes como Mobius, del cual se cuenta su pasado y cómo se enfrenta a ello, cómo los trabajadores de la AVT afrontan su «nueva vida» y demás, pero tampoco se detienen mucho en ello. Otros como Sylvie ya estaban terminados en la temporada anterior, con lo que ahora nos encontramos con un personaje que ha encontrado la iluminación y no le cuesta demasiado soltar el cuchillo y sus ansias asesinas… Porque ya no es su historia. Y no, éso no es malo, porque el mayor pecado del género de superhéroes, de toda la vida, siempre ha sido el no saber cuando parar de contar una historia.

Viernes por la noche, si señor (aunque en realidad sé que el finde dura un suspiro y estoy preso de un ciclo sin fin).

Loki ha terminado, y hasta donde yo sé no hay una segunda temporada. El creador original de la serie, Michael Waldron, desapareció durante esta segunda entrega, seguramente porque su historia terminaba donde terminó. Esta segunda temporada, a cargo de otros autores, ha sido todo un milagro por lo bien que se ha integrado con la primera, a pesar del cambio de ritmo y hasta temático. ¿Que si me gustaría una tercera temporada? Sí, claro. Pero a la vez soy consciente de que éste era el final ideal del personaje, poético e irónico, con una variante de Loki convertida en el mayor héroe del multiverso, a pesar de que sea en esa escena la primera vez en la que Tom Hiddleston me ha parecido ser clavado a la imagen que tengo del Loki del cómic; mintiéndose hasta a si mismo, desafiante, con unos cuernos enormes y gloriosos sentados en un trono. Un Loki sentado en el trono que mantiene a duras penas todo el arbol del multiverso que se constituye como una preciosa metáfora de un MCU que durante estos tres años ha dado la imagen de estar desmoronándose, a pesar de que lo que le ha pasado es que simplemente ya no gana tanto dinero como antes.

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Zatannasay
Zatannasay
7 meses han pasado desde que se escribió esto

Pues aquí está lo maravilloso del Universo Marvel.

Como los personajes tienen trasfondo y toman decisiones según las circunstancias.

Como los heroes pueden no ser perfectos, por no decir unos autenticos desgraciados. Mientras los villanos pueden demostrar que están hechos de la materia de la grandeza.

Huida del maniqueismo y desarrollo de personalidad; lo llamo yo a eso.

El proceso de dignificación que le hizo a Loki el señor Simonson es para enmarcar.

La época de los grandes eventos cinematográficos parece haber pasado ya, y quedará la Marvel como sus últimos y máximos exponentes.
Espero que el Universo cinematico continúe, aunque sea a bajo nivel. Y con cierto sentido común de entender que no puedes pretender hacer un record de taquilla diario.

Jesús Manuel Martínez Otero
Jesús Manuel Martínez Otero
7 meses han pasado desde que se escribió esto

No hay nada que odie más un ejecutivo que el que se recorten los márgenes de beneficios (no importa la cantidad escandalosa que pueda estar ganando). Y siempre que pasa toca a continuación despedir gente.