Phantom Road – Terror en la carretera de la mano de Jeff Lemire, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire

A través de Image nos llega un nuevo cómic a cargo de algunos de mis autores favoritos del momento, Jeff Lemire, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire. Solo con esos nombres no debería hacer falta nada mas para recomendar Phantom Road, su nueva serie juntos. Pero Como Diógenes se empeña en que los artículos del blog deben tener un mínimo de palabras no me queda mas remedio que explayarme para resaltar lo evidente, que cualquier serie con esos nombres en la portada debería ser una lectura obligada.

El espacio no es el único lugar donde nadie puede oír tus gritos…

Una larga carretera solitaria y una aun mas larga noche por delante. Eso es lo que tiene Dom ante si, quien se refugia en su trabajo para no pensar en los problemas que ha dejado atrás cuando se encuentra con un accidente de trafico y se detiene para ayudar a la única superviviente. Un acto de decencia que provocará que ambos se vean envueltos en un viaje muy diferente al que tenían previsto y del que será difícil salir bien parados…

Y esto no será lo peor que le suceda en esa carretera eterna

Tantos juntos como por separado Jeff Lemire, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire nos han dado grandísimos cómics de los que hemos hablado por aquí a menudo, Sentient, Black Hammer, Barbalien: Red Planet, etc. Por eso le tenia muchísimas ganas a este Phantom Road para disfrutar del talento de todos ellos juntos (que en Barbalien el peso de la historia la llevo Tate Brombal sobre ideas de Lemire) y ni me moleste en averiguar demasiado sobre lo que trataba esta nueva serie, me bastaba y me sobraba con saber quienes estaban detrás de este titulo.

Y ya que estamos aprovecho para recomendar de nuevo Sentient

Lo que me he encontrado es con una serie de terror urbano que pone a sus protagonistas en un escenario que al menos a mi siempre me ha provocado mucha inquietud, esas interminables autopistas estadounidenses que no parecen tener ni principio ni fin y que se encuentran en medio de la nada mas absoluta. Hay algo en ese pequeño trozo de civilización en medio de esos parajes desolados, sin nada ni nadie a kilómetros a la redonda, ningún sitio en el que encontrar refugio ni donde pedir ayuda, que casi provoca mas desasosiego que un simple desierto, como si se tratase de algo ajeno que no debería estar ahí. Algo que desde que lo encontrar en películas como El Diablo sobre Ruedas me ha provocado bastante ansiedad, y no debo ser el único ya que esto ha sido un escenario corriente en multitud de historias de terror a lo largo de los años.

A mi es que esto me provoca angustia solo de verlo

Y esas son una serie de sensaciones que este cómic maneja a la perfección, especialmente lo de “algo que no debería estar ahí.”, que no en vano Jeff Lemire ha demostrado con creces en el pasado que eso de manejar la tensión es como una segunda naturaleza para el. Sin entrar demasiado en detalles, este cómic se desarrolla dentro de convenciones del genero de terror que resultaran muy familiares a la mayoría de los lectores, con un prologo que se va desarrollando muy poco a poco mientras crea una sensación de inquietud porque sabemos que va a suceder algo inesperado y sin duda poco agradable. Y no por esperado resulta menos aterrador cuando llega ese momento, cuando junto con los protagonistas descubrimos que ahí. esta sucediendo algo que se sale mucho de lo normal y es difícil no compartir la angustia de estos al comprobar que no hay donde escapar excepto quizás siempre hacia delante…

Definitivamente tienen que salir de ahí como sea

Algo que le encaja como anillo al dedo a Gabriel Hernández Walta. Ya en Visión comprobamos lo bien que se desenvolvía a la hora de convertir lo cotidiano y familiar en algo inquietante y desazonador. Y aunque aquí de momento se tiene que enfrentar a un escenario minimalista casi hasta el extremo, su habilidad para hacer que sus mundos se sientan auténticos (pese a no ser precisamente un dibujante fotorrealista), de que elementos en la lejanía resulten mas aterradores que un horror hiper detallado en primer plano y su manejo de la expresividad de sus personajes, consiguen que nos quedemos atrapados por esta historia casi tanto como sus protagonistas.

Walta no necesita mucho para dejarnos claro como se siente Dom

Un minimalismo del que hace gala también Jordie Bellaire, una colorista de la que hemos hablado mas de una vez por aquí por ser una de las mejores del momento, y colaboradora habitual de Walta, que a través de una paleta de colores reducidísima y pequeños cambios sutiles en la forma de utilizarlos, consigue realzar esa combinación de autenticidad y terror a lo desconocido en la que han caído estos personajes.

Bellaire es uno de los mejores ejemplos de esa frase de “menos es mas”

El mundo del cómic nos sigue dando bastantes satisfacciones aunque para ello haya que alejarse un poco de los gustos habituales de cada uno (que yo no soy muy fan del terror, pero cuando algo es bueno me cuesta resistirme) Y con este comienzo tan prometedor y este equipo creativo detrás no me cabe duda de que estamos ante una de esas series que va a valer mucho la pena seguir aunque nos vaya a dejar con los nervios en vilo numero a numero. Una serie de la que espero que sea simplemente una mas de las muchas en las que este equipo colaborara en el futuro porque es todo un placer disfrutar del trabajo de estos profesionales que no decepcionan.

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