Lo se, quizás estoy algo mono-tematico últimamente, pero es que con esto de ponerme al día con tantas cosas que he ido dejando pasar a lo largo del los años no puedo evitar sentirme sorprendido y fascinado a cada rato con lo que voy descubriendo o redescubriendo. Algo así es lo que me ha sucedido al encontrarme de nuevo con una vieja historia del Juez Dredd que había leído hace muchísimo tiempo, tan vieja como que es la primera que se publicó. Una historia que pese a su sencillez se las arreglo para mostrarnos en apenas seis paginas un primer vistazo a ese apasionante mundo que tanto iba a dar de si, pero también una historia que tuvo una concepción bastante complicada. Pero lo mejor sera ir al grano, viajar a 1977 y encontrarnos por primera vez con el Juez mas famoso del cómic.

Dredd si que sabe hacer una buena entrada

Nueva York, año 2099. Gigantescos y monstruosos rascacielos empequeñecen los que antaño fueron algunos de los edificios del mundo, ahora convertidos en reliquias que sirven de refugio a algunos de los mas peligrosos criminales de la ciudad. Y uno de estos criminales, al que sus compañeros apodan Whitey, acaba de cometer un terrible crimen que le ha encumbrado como uno de los mas duros de entre lo suyos, asesinar a un Juez. Pero este es un crimen que el departamento de justicia no piensa permitir que quede impune, y por ello su mejor agente va a ocuparse de ejecutar la sentencia que corresponda, un agente llamado Juez Dredd…

¡EL ES LA LEY!

Esta primera historia es terriblemente simple, aunque dadas las circunstancias que envolvieron su publicación es comprensible, pero no se puede negar que cumple a la perfección con su cometido, servir de carta de presentación para el que por aquel entonces era un personaje completamente nuevo que hacia su debut en el segundo numero de la recién nacida 2000 A.D. Pero como decía la realización de esta primera historia fue todo menos sencilla. El personaje había sido concebido, como muchos otros en la revista, por Pat Mills, quien le había pasado luego el trabajo al guionista John Wagner para que lo desarrollase y al añorado dibujante Carlos Ezquerra para que se encargase del diseño del personaje y su entorno. Por el camino cambiaron algunas cosas, la acción se trasladó a un futuro mas lejano de lo que se había pensado originalmente debido a los geniales, pero irreales diseños de Ezquerra para esa futurista Nueva York, y el propio Dredd acabó convertido en algo que Mills definió como “un pirata español”. Pero pese a ese prometedor comienzo enseguida llegaron los problemas.

Pagaría por ver la cara que puso Mills cuando vio por primera vez estos diseños

La historia original de Wagner y Ezquerra, Bank Raid, fue vetada por los directivos de IPC por considerarla demasiado violenta (que a esas alturas deberían estar curados de espantos) y no fue rescatada hasta el Annual de 1981 de 2000 A.D. (Y si, pienso reseñarla también). El rechazo de esta historia no sentó demasiado bien al equipo creativo, y Wagner, quien ya se sentía dolido porque la idea original de vender el personaje a otra compañía y conservar los derechos del mismo había fracasado, abandono la serie. Un abandono al que siguió el de Ezquerra, según alguna versiones molesto porque la primera historia publicada del personaje que había ayudado a crear no estaba dibujada por el, y según otras fuentes simplemente porque le habían ofrecido un trato mejor para trabajar en la revista Battle donde creo, junto con Alan Hebden, a otro peculiar personaje, el mercenario conocido como El Mestizo. Aunque como es de sobras conocido ambos no tardaron en regresar al personaje y hacer historia.

Ezquerra no era de los que se quedaban de brazos cruzados

Pero pese a los problemas surgidos Mills no quería desperdiciar a un personaje al que le veía tanto potencial, así que propuso a distintos escritores freelance presentar sus propuestas. El escogido fue el guion del novato Peter Harris, quien pese a ocupar un lugar destacado en la historia de uno de los personajes del cómic británico mas populares (si no el que mas) apenas escribió media docena de historias antes de abandonar el mundo del cómic. Un guion que estaba algo verde y que Mills tuvo que reescribir, alterando incluso el final a propuesta del editor Kevin Gossnel. Y una vez pulido se le paso al también novato Mike McMahon, quien este si iba a convertirse en todo un profesional del medio y en uno de los artistas mas populares del personaje. Aunque tristemente todos esos problemas impidieron que el Juez Dredd debutase en el primer numero de 2000 A.D. y tuvo que esperar hasta el siguiente numero para darse a conocer al mundo.

En aquellos años era un novato y hoy sus ilustraciones adornan camisetas

El resultado fue como decía antes, una historia muy simple pero que no se puede negar que cumple con lo que se le pide a una historia de este tipo. En apenas seis paginas se nos presenta ese grotesco mundo en el que en medio de una arquitectura imposible conviven los mas despiadados criminales con un cuerpo de agentes de la ley muy peculiares que hacen las veces de policía, juez, jurado y verdugo y cuyas sentencias son cualquier cosa menos ortodoxas. McMahon por su parte, probablemente debido a ser un novato con poca experiencia no quiso complicarse demasiado y siguió fielmente el estilo marcado por esa primera historia sin publicar de Ezquerra (Que ademas Mills le encargo esta tarea porque era un imitador bastante pasable de Ezquerra), tanto que hay viñetas y poses que sin duda están calcadas de esa historia del artista maño. Trampas de dibujante novato que creo que le podemos perdonar teniendo en cuenta su carrera posterior.

Arriba Judge Whitey de Mike McMahon y debajo Bank Raid de Carlos Ezquerra. Esta claro que aquí hubo mas que inspiración

El resto, como se suele decir, es historia. Wagner y Ezquerra regresaron al personaje, Pat Mills escribió alguna historia que otra, se les unieron autores como Alan Grant, Ron Smith o Brian Bolland entre muchísimos otros y entre todos consiguieron que ese fascista Juez del futuro que tan difícil había tenido ver la luz se convirtiese en un personaje mítico del cómic mundial. Yo por mi parte repito una vez mas mi recomendación de adentrarse en las aventuras de este peculiar personaje, aunque no es algo fácil si uno se atiene a las ediciones españolas, y a conocer un poco mas ese panorama comiquero que geográficamente tenemos tan cerca y que al mismo tiempo nos resulta tan desconocido.

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