En esa época gloriosa y maravillosa conocida como la década de los ochenta, y mucho antes de saber que existía una revista llamada 2000 A.D.D. o que en ella habían trabajado autores como Alan Moore o Dave Gibbons (a quienes en aquellos tiempos desconocía) yo ya había leído y disfrutado sin saberlo de un cómic que reunía esos tres elementos. Se trataba de una historia que me fascinó durante años y que tarde muchos años en descubrir de donde había salido y quienes la habían realizado. Así que como punto final a esta mini-semana de 2000 A.D. que me he montado por mi cuenta (por falta de colaboración) nada mejor que recordar aquella vez que leyendo un especial de Mortadelo Moore y Gibbons me dejaron loco con una historia de paradojas temporales que solo podía haber salido de la famosa cabecera británica.

Menudo trío de ases

Joe Saturday es un tipo corriente, tranquilo y para quien su trabajo es una formalidad. Solo que su trabajo no es nada corriente ya que se trata de un Cronopolicia, encargado de velar por la seguridad de la linea temporal, asegurarse de que nadie trate de alterarla en su propio beneficio y de viajar adelante y atrás en el tiempo capturando a toda clase de malhechores. Un trabajo en el que mas de una vez el su compañero han coincido consigo mismos y se han echado una mano, pero que ahora le va a enfrentar a una situación terriblemente enrevesada y peligrosa…

Ya empezaba de forma retorcida y lo que se iba a liar

Como decía al comienzo, esta historia me dejo fascinado, ya que aunque no se trataba de la primera historia de viajes en el tiempo que leía (en el cómic de superhéroes y el cine ya habían caído unas cuantas) no esperaba encontrarme algo así en una revista como Mortadelo. Y es que aunque no era la primera vez que incluían historias algo mas adultas de lo que solía ser la producción habitual de Bruguera (y que entonces no tenia ni idea de que se trataba de material comprado al extranjero) una historia en la que alguien trataba de casarse con su abuela y convertirse en su propio abuelo era algo inaudito para mi (y eso que por aquel entonces ya me había leído ese infame Nº 200 de los Vengadores en el que Carol Danvers abandonaba al grupo para marcharse con Marcus, que no es exactamente lo mismo pero es igualmente retorcido)

Para cuando vi algo así en Futurama ya estaba curado de espantos

Fue una historia que leí y releí en numerosas ocasiones, y aunque aun conservo el recuerdo de que al principio me costo entender lo que sucedía en esa paradoja temporal rodeada de otras paradojas, también recuerdo claramente que me encantaba. Pero un día perdí aquellos cómics (o mas bien me deshice de ellos porque me veía mayor para seguir leyendo cosas de Bruguera, sigh) y transcurrieron décadas en las que siempre recordé con cariño, aunque de forma algo vaga, esa historia pese a no tener ni idea de donde había surgido o quienes la habían realizado. Hasta que hace relativamente poco (no mas de cinco o seis años) me reencontré con esa historia, sabiendo ahora perfectamente quienes la habían realizado y para que cabecera, llevándome una grata sorpresa.

Que dos revistas tan diferentes para acabar compartiendo contenido

Y es que en aquella época en la que de 2000 A.D. solo conocía al Juez Dredd y nada mas que por los anuncios de los cómics de Zinco, en los que Dave Gibbons era “solo” uno de los dibujantes de Green Lantern y Alan Moore era un nombre que debía conocer nada mas que por verlo mencionado en los correos de los lectores, me había leído sin saberlo uno de los “Tharg’s Time Twisters” de 2000 A.D. (publicado en el Prog 310). Uno que Bruguera fiel a su tradición publicó recoloreado, con las viñetas retocadas para alargar verticalmente la pagina, con una horrible rotulación mecánica que era un insulto a la caligrafía original de Gibbons y con el borrado de esos créditos que a Kevin O’Neill casi le habían costado el puesto de trabajo. Pero el trabajo de sus autores era demasiado bueno como para que esa mediocre edición (de la que sin duda no vieron un duro en calidad de derechos de autor) estropease del todo el disfrute de esta pequeña gran historia.

Ampliando la imagen se pueden apreciar mejor los despropósitos de la edición de Bruguera

Y esta fue mi primera toma de contacto con una revista y una forma de hacer cómics que con el paso del tiempo me ha ido gustando cada vez mas y de la que estoy descubriendo cada día lo poco que realmente conozco (en serio, la cantidad de grandes cómics que se publicaron en Gran Bretaña de forma paralela, posterior y anterior a 2000 A.D. es increíble, aunque eso si, se suelen ver siempre los mismos nombres detrás de ellas). Pero el recordar de nuevo esta historia me ha hecho plantearme de cuantas otras grandes historias disfrute en esa revista y en muchas otras y de las que es posible que nunca descubra su origen o sus autores…

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