Mas de una vez he comentado por aquí como hay cómics (y libros, películas, series, etc) que pese a que se que me van a encantar, por una razón o por otra siempre voy posponiendo su lectura, y el de hoy es uno de esos casos. Porque pese a que Rocketeer es una de mis películas favoritas de la infancia, y sabia lo gran artista que había sido el tristemente fallecido Dave Stevens, hasta ahora no me había leído su cómic. Pero ese es un error que he corregido esta semana (mas vale tarde que nunca) y el resultado no podría haberme dejado mas satisfecho.

Un gran cómic que por suerte se puede conseguir en una bonita reedición por parte de IDW

Cliff Secord es un gran piloto con mala suerte que malvive haciendo acrobacias aéreas y sufre para poder tener el nivel de vida que cree que su novia Betty quiere. Pero su suerte cambia el día en el que unos criminales huyendo de la policía esconden en su avión un misterioso paquete, un extraño cohete que permite a una persona surcar los cielos. Con el Cliff se convertirá en el misterioso Rocketeer, un aventurero a su pesar que sin quererlo se vera envuelto en una carrera contra reloj entre las diversas facciones que buscan con ansia tan codiciado artefacto.

Y aun me resulta sorprendente lo increíblemente fieles que fueron al cómic en su adaptación al cine

Yo sabia que Rocketeer iba a gustarme, la gente adecuada lo alababa, conocía (superficialmente) el enorme talento de Dave Stevens y sabia que había sido un dibujante extraordinario, y ademas los temas que tocaba en este cómic como la aventura clásica o el amor por el Pulp son de mis favoritos. Pero pese a esas expectativas tan altas el cómic ha conseguido superarlas ampliamente y dejarme con un sabor agridulce, ya que pese a que lo he disfrutado enormemente, el saber que esto que he leído es todo lo que hay (aparte de lo que posteriormente hicieron otros autores con el personaje)

Que gran cómic y que corto se hace

Y es que desde el primer momento se aprecia ese cariño por la aventura clásica que tanto me gusta, esa aventura imperecedera que como las películas de Errol Flynn, Burt Lancaster o Indiana Jones, no parece pasar de moda. Y es que resulta admirable como Stevens consiguió que una historia que emulaba a esos clásicos y repleta de tópicos y lugares comunes del genero, se mantenga treinta y seis años tras su publicación tan fresca y vibrante como el primer día, algo que que tiene un merito enorme.

Y tan espectacular como el primer día

Un cariño que se extiende ademas a los clásicos Pulps de aventuras a los que Stevens hizo un par de guiños nada disimulados. Encontrándonos en su primera aventura con dos de los ayudantes de cierto famoso aventurero de piel bronceada. Un cameo al que siguió otro en su segunda aventura en la que, en su visita a Nueva York, se encuentra con un misterioso caballero de mirada penetrante y nariz aguileña que frecuenta el Cobalt Club y que contrata los servicios de Cliff como uno de sus “agentes” en su misión de mantener la ciudad limpia de crimen… Dos bonitos homenajes a los clásicos por parte de un personaje y autor que con el tiempo se han convertido pro derecho propio en clásicos en si mismos.

Es casi como si supiese la maldad que acecha en el corazón de los hombres…

Y si la historia es apasionante y divertida, cuando hablamos del dibujo ya pasamos a otro nivel. No creo que nadie ponga en duda que Dave Stevens fue no solo uno de los mejores dibujantes de su generación, sino uno de los mejores dibujantes de cómic a secas. Una carrera que comenzó entintando a todo un clásico como Russ Manning en las tiras de prensa de Tarzan y que le llevo, antes de dedicarse del todo al cómic, a dibujar storyboards para series de animación como los Superfriends o películas como en Busca del Arca Perdida. Unos inicios que ya indicaban por que derroteros seguiría su carrera.

Ya les gustaría a muchos dibujantes ser capaces de crear personajes tan “vivos” como estos

Una carrera marcada por la influencia clásicos del cómic como Will Eisner o Wally Wood entre otros y que le llevo a desarrollar un estilo propio, aunque muy marcado por esas influencias y cuyo resultado final era de los de quitarse el sombrero. Sus tremendamente expresivos personajes casi parecian vivos, y se desenvolvían con una soltura y elegancia digna de los grandes maestros por unas paginas en las que cada elemento de la historia estaba minuciosamente estudiado, desde vehículos a escenarios o vestuario, con una meticulosa atención al detalle admirable. Y no menos importante fue su habilidad para dibujar hermosisimas mujeres como esa novia de Cliff, Betty, claramente inspirada en la famosa modelo de pin-ups Betty Page, de quien Stevens era un gran admirador y mas tarde amigo.

Con razón Adam Hugues cita a Dave Stevens como una de sus principales influencias

Y aunque el Rocketeer de Dave Stevens es una obra, como su propia carrera, dolorosamente breve, también es uno de esos cómics que hay que leer (aunque como en mi caso sea muy tarde). Es divertido, es emocionante, un bonito homenaje a los clásicos del genero de aventuras y un recordatorio de la suerte que el mundo del cómic tuvo de poder disfrutar, aunque fuese brevemente, de su enorme talento. Y aunque ya hace una década desde que Stevens falleció, no me cabe duda de que el legado que dejo detrás perdurara durante muchísimo tiempo.

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