Estamos en 1988, se acerca el fin de la era Reagan, la caída del Muro de Berlín está a la vuelta de la esquina y hay olimpiadas en Corea del Sur. Un día cae en nuestras manos un cómic del que jamás hemos oido hablar, Uncanny X-Men 231, y resoplamos con fastidio porque tenemos entendido que esa serie es muy dificil de seguir. Pero en la portada vemos a un tipo hecho de acero pegándose con una especie de demonio violeta, y puede que la imagen nos atraiga a pesar de no contarnos mucho. O no, porque la verdad es que es una imagen bastante genérica. Empezamos a leer.

Que por cierto, el dibujante del cómic es Rick Leonardi, uno de los mejores.

La primera página es rara nos habla de una tal Illyana Nikolovna Rasputin que se está poniendo guapa para la cena, pero entonces su abuela le mete una manzana en la boca y la tira al horno. Claro que alguno podría pensar que eso no es un horno, porque el fuego ese rosa/violeta confunde un poco la situación más de la cuenta:

En blanco y negro se habría entendido mejor.

Pero tanto da, porque la acción cambia directamente al tipo de acero machacando piedras. Se llama Coloso, y una chica llamada Pícara le ve un tanto encabronado. Por lo visto el muchacho en realidad es humano e incapaz de revertir a su forma de carne y hueso, por lo que esto de estar horas bajo el sol australiano provoca que se recaliente y sea incapaz de tocar a otra gente o usar su bloc de dibujo sin quemarlo. Ah, y se llama Piotr Nikolievitch Rasputin y echa de menos a su hermana Illyana que debe de ser la de la manzana en la boca. Bien.

Uno podría pensar que Coloso duda si eso es una simple lluvia o una tormenta, y no que se asuste de ver lluvia y luego llame a Tormenta. Sí, otra vez soy puntilloso.

Una tal Tormenta -con poderes a juego- convoca una lluvia sobre él para que se enfríe, y se lleva a Coloso volando para que le cuente que es lo que realmente le tiene encabronado y rompiendo piedras. Él le cuenta que, dejando de lado que ahora por lo visto es más fuerte y más grande, se preocupa por su hermana Illyana, a lo que Tormenta le dice que ajo y agua, que en lo que al resto del mundo concierne la Patrulla X está muerta y eso es lo mejor, porque eso les permite poder atacar a los malos sin miedo de que ataquen a sus seres queridos; voy a salir del personaje para decir que una mierda, y que es una de las excusas más endebles que dió Claremont en toda su etapa. Al final lo de Australia lo hizo para apartar la serie del resto del universo Marvel y evitar el odioso cruce de la serie con el X-Factor y que Lobezno apareciera en el Thor de DeFalco o algo peor.

Aquí Claremont repartiendo nombres a diestro y siniestro, solo se deja por nombrar a Madelyne, porque debía de ser un nombre demasiado normal como para ser mencionado.

Esa noche Coloso demuestra una vez más su incapacidad para controlar su fuerza a golpe de romper platos, y hay un tipo con puro en la boca diciéndole que se relaje, otro rubio que se llama Logshot, otra chica que se llama Dazzler y una pelirroja, todos lavando platos. Al finalizar la escena discuten sobre si no sería mala idea dejar que Coloso viera a su hermana y así se relajara un poco, porque al final el hombre parece ser que los rescató en Dallas y por eso acabó con ellos en Australia. La cosa termina cuando un tal Pórtico aparece y señala a Coloso, llevándoselo por un portal de teleportación hasta su hermana.

No estaba muerto, estaba de parranda…

Y su hermana está un sitio que existe más alla de las estructuras normales y racionales del espaciotiempo llamado Limbo -toma ya- y el demonio violeta de la portada, que se llama S’ym, se está sublevando contra la hechicera suprema de esos lares, la tal Illyana Nikolovna Rasputin. No entendemos muy bien que hace el demonio sobre una montaña de basura mecánica y con una especie de esbirro robot que parece la versión del Universo Espejo de un emoji, pero el caso es que ambos están flipándolo porque Magik -o eso parece que han llamado a Illyana- está usando la nigromancia para resucitar un muerto, y entonces aparece Coloso antes de que acabe el hechizo.

Nigromancia, necromancia… ¡Levantar muertos sin ser guionista de superheroes, cosa mu mala!

Coloso flipa al ver las pintas de su hermana -pues no haberla abandonado, desgraciado- y ella asume que no es el de “verdad”, que es una “sombra necrótica” invocada por su hechicería y no es consciente de que en realidad no acabó el hechizo y es el auténtico. El caso es que S’ym se despolla de la situación -porque el reencuentro de los dos hermanos le debe parecer un par de fans de Overwatch viendo un shippeo en twitter- y Coloso se rebota y se lía a tortas, porque por lo visto el mismo S’ym y un tal Belasco raptaron a Illyana y la convirtieron en la hechicera adefesio que tanto repelús le da. El caso es que Magik comenta el tema de que S’ym es una criatura tecnoorganica y que tocarlo te puede infectar con el virus transmódico y… Que da igual, porque el cuerpo acorazado de Coloso se ha vuelto invulnerable tanto a ataques físicos como mágicos y convierte a Sym en una pila de tuercas de un puñetazo. Como lector novato no me he enterado muy bien de lo que he leído, pero mola ver como lo revienta de un porrazo.

¡Al cuerno con lo tecnorgánico!

Illyana le echa la bronca porque cree que es su esbirro necrótico, cosa que Coloso aprovecha para hacerse pasar como tal y salvaguardar la gran farsa de que la Patrulla X está muerta. Illyana le dice que lo ha invocado para salvar a unos fulanos llamados “Los Nuevos Mutantes” -¿vosotros sabéis la de pocas veces que los Nuevos Mutantes han sido mencionados como tales en su propio…? Vale, ya me callo, que me salgo del personaje- que por lo que cuenta ella en un bonito flashback, fueron raptados por los personajes de una novela rusa sobre la que estaba haciendo un trabajo de clase. Los malvados pillos literarios la llevan hasta la cocina, donde Illyana se encuentra a una vieja bruja llamada Baba Yaga preparando el puchero para cocinar a “los otros” -que supongo que son los Nuevos Mutantes- y, cuando Illyana trata de usar sus poderes mágicos para liberarlos, la bruja le dice que una mierda, que ha usado su propia hechiceria para negar la suya, por lo que Illyana usa su poder mutante de teleportación para escapar y, una vez libre, invocó a Coloso porque es de hierro y resistente -o invulnerable- a la magia. Un poco lioso sobre todo porque el prólogo entonces es una alegoría un poco rara, pero se entiende.

No sabemos muy bien a santo de que aparece la bruja intentando merendarse a esta gente, supongo que los poderes mágicos de Illyana reaccionan a sus depresiones y esas cosas. ¡Vamos, que otra vez la culpa es de Coloso!

Así que Illyana teleporta a Coloso sobre la escuela de Illyana -que resulta que también era la suya, debían de estudiar juntos- y el ruso revienta piso tras puso hasta llegar a la cocina, donde se lía a tortas con los esbirros de Baba Yaga mientras la bruja escapa con los Nuevos Mutantes más atados que un salchichón. Coloso no tarda en librarse de los matones y empieza la persecución, pero la muy cabrona se ha metido en una habitación muy estrecha y los muros, ya sea por magia o lo que sea, son demasiado fuertes para que Coloso los reviente, por lo que el chaval hace un esfuerzo y recuopera la forma humana a pesar de lo mucho que le duele -y sí, no se hacía humano por si mismo y lo ha conseguido por salvar a los amigos de su hermana, ¡toma ya amor fraternal!-. Piotr se lía a tortas con la bruja, que parece encantada de verlo de carne y hueso porque así puede hacerse un guiso cojonudo con el, y en esto que estaba el hombre defendiéndose hasta con un rodillo cuando recuerda que puede volverse de acero orgánico y zas, recupera su forma metálica que tan anatema es para las cosas mágicas, con lo que la bruja mala se desintegra.

No sé por qué pero se me hace rarísimo ver a Coloso con zapatillas deportivas.

No tarda en volver con Illyana y ella devuelve a los Nuevos Mutantes a la “normalidad” -que supongo que la normalidad es no estar más amarrados que un gorrino el día de la matanza- y los dos hermanos pueden hablar un poco antes de que Coloso tenga que volver al “más allá”. Illyana le dice que no quiere que la vea en “estado demoniaco” y su hermano le dice que eso da igual, que ella ha arriesgado todo por salvar a sus amigos y éso es lo importante, a lo que ella le responde que un cuerno, que no fue por una razón noble, si no porque la vieja de las narices le había herido su orgullo. Que ella es una hechicera demoniaca malvada y blablabla, cosa que a Peter le parecen tonterías, porque ella sigue tomando decisiones y tratando de hacer lo correcto, y que él cree en ella -perdonadme, creo que me voy tres horas a llorar al baño, que cruel y que hijo de puta que es Chris Claremont cuando quiere.

¿Me atrevo a decir que Illyana es el mejor personaje creado por Chris Claremont? ¿Me atrevo? Pues no, porque su primera aparición es de bebé en el Giant Size X-Men nº1 con guión de Len Wein, ¡toma ya!

“Seas lo que seas te querré, porque eres mi hermana” le dice el tío de hojalata, y la Niña Oscura le responde que él está muerto. “Mientras una persona siga existiendo en los corazones y la memoria de aquellos a los que amó, nunca muere de verdad. A veces la realidad no es tan importante como el sueño, el ideal que le da significado. Aquello que no está en el exterior suele encontrarse en el interior. Recuerdame, copito de nieve, la fuerza te acompañará siempre”. Palabras muy bonitas que sonarían más preciosas todavía si no fuera porque el puto canalla de hojalata SIGUE VIVO y está haciendo sufrir a la pobre moza más de lo que la haría sufrir si estuviera muerto. Lo que es peor, si la idea es fingir tu muerte para que tus seres queridos no sufran peligro, ¿no querrá alguno de los enemigos de la Patrulla X, frustrado por no poder ya vengarse de ellos, tratar de hacerlo en sus familiares? ¿En matar todo rastro de ellos, matando a los que los siguen amando y recordando?

“-¡Esos soliloquios están pasados de moda!” ¡Tú si que estás pasado, so merluzo!

Coloso se va e Illyana se queda sola, aprendiendo que no debe volver a invocarlo porque eso la convertiría en el monstruo que se niega a ser -je- y el cómic acaba con ella volviendo al mundo real junto a sus amigos y el tal S’ym resucitando porque tecnorganiqueces de esas. Y por supuesto -te creías que Claremont deja cabos sueltos, ¿eh?- explica que Baba Yaga era uno de tantos demonios del Limbo como él tratando de acabar con Illyana, y promete en la última viñeta que aunque ellos han perdido la batalla, acabarán ganando la guerra por el alma de la moza. Y en la que un cuadro de texto nos anuncia que en el próximo número vuelve El Nido y un tal Marc Silvestri, a saber quienes son esos.

¿Te quedan ganas de volver para el próximo número? Puede ser, ¿por qué no? El cliffhanger no es tan gordo como el de Magneto la semana pasada, pero está bien la cosa.

¿Qué queréis que os diga? Que el lector habitual de X-Men no se podía quejar, Claremont se molesta en explicar toda la parte de Nuevos Mutantes y como siempre es Nuevos Mutantes la que asume que lees X-Men y se deja cosas por explicar, pero supongo que de eso ya deberíamos hablar otro día. Lo importante es que estamos ante una de las historias con mayor carga de continuidad de la etapa Claremont y al final el escritor se las apaña para hacer que todo gire alrededor de los dos hermanos, con lo que aunque no puede resumir los 7 últimos años de la serie en 24 páginas para que los lectores nuevos puedan subirse al carro con todo conocimiento, salen con la idea de que Peter e Illyana son dos hermanos que se quieren, que el plan de la Patrulla X es cruel y estúpido y que Illyana… Creo que me vuelvo al baño a llorar otras siete horas, porque esto no es justo…

Chris Claremont es cruel y Louise Simonson una sádica. Y luego habrá atontaos diciendo que Inferno es una mierda…

La semana que viene cambiamos de tercio completamente y por el camino nos saltamos una de las peores etapas de la historia del cómic en general y los mutantes en particular, la era Lobdell y las aberraciones Liefeldianas. Para 1998 Uncanny X-Men estaba guionizada por Steven T Seagle, y los miembros originales del grupo se enfrentan a… Unos cuervos. a ver como se las apañan para que un lector novato se interese por la serie.

Seagle no duraría mucho, pero planteó alguna que otra idea interesante.
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