Antes de que M’Rabo se fuera a buscar Wakanda y pillara malaria, me encontré que se había dejado abierto el Spectrum en el que suele escribir los posts y simular que juega a Overwatch. En un claro ejemplo de periodismo de investigación que ríete tu de los papeles de Panamá, me he encontrado con un post a medio escribir que viene a ser la plantilla maestra que usa M’Rabo para escribir todos sus posts. El muy miserable hasta tenía un sistema de macros para reemplazar palabras clave y cambiar el tema del posts, pero como es idiota me da la sensación de que siempre acaba teniendo que reescribirlos enteros a mano y con eso tiene el doble del trabajo, con lo que en parte es comprensible que se queje de tener tanto trabajo.

Overwatch en el ordenador de M’Rabo. Y la Abadía del Crimen ni siquiera le funciona, así que lo que hace es poner El Nombre de la Rosa delante del monitor y susurrar como un enajenado “PIRATAAAAAAA PIRATAAAAAA”.

Pero no voy a distraeros más, os dejo con un documento espeluznante que desenmascara al mayor farsante del siglo XXI. O al tío más vago del siglo XXI, vaya:


Como el malvado y tiránico Diógenes me obliga a salir del lecho del dolor, pasándose por el forro los derechos humanos y un papel de amnistía internacional en el cual denuncian el trato denigrante que dan los latverianos a su población africana, me toca hablar hoy de una serie o un cómic que acabo de ver y que me ha parecido apasionante. Pero magnífica a la par de apasionante, solo he leído el número uno y ya me ha parecido apasionantisima. Ah, y tambien pienso olvidarme de poner todas las tildes que no me ponga el autocorrector, pero no porque yo sea un analfabeto, si no como acto de resistencia al hombre (no tan) blanco opresor.

¡Wakanda a tope!

El cómic (o película o novela) del que os voy a hablar hoy es uno realizado por un autor (o autora) al que admiro muchísimo desde hace años, porque ya en los ochenta -esos años en los que todo se hacía mejor que ahora- disfrutaba en mi más tierna infancia de su maravillosa obra. Hoy en dia ya no se la ve mucho por las estúpidas modas, pero de vez en cuando publica o estrena algo y es maravilloso inundarse con la nostalgia de unos tiempos mejores. Sin embargo en ocasiones recientes nos hemos encontrado con que nuestras expectativas no están a la altura del producto final, y es que los años no pasan en balde y algunos autores y obras de las que solo habla Diógenes han sido fallidas, pero yo creo que eso es más porque es un amargado que está muerto por dentro y si las leo yo seguro que son muy divertidas. Afortunadamente y en el caso de la película, serie o comic que nos ocupa, no pasa eso y creo que podemos felicitarnos por ello.

¡LOS OCHEEEEEEEENTAAAAAAAA!

La historia que os presento hoy tiene un título determinado y cuenta la historia de alguien o un grupo de personas que que tiene que afrontar una prueba cuando se cruza en su camino un conflicto que cambiará su vida para siempre, obligando a la protagonista a dejar su vida anterior y embarcarse en una lucha contrarreloj para mantener una realidad que irremediablemente ha cambiado para siempre. Muchos son los que trataran de evitar que nuestro o nuestras protagonistas tengan éxito, ¿conseguirán su malvado propósito o todos los sacrificios de nuestros héroes habían sido para nada?

M’Rabo, el único que se ha tragado todo el fanservice de Ready Player One. Pero es que se conforma con tan poco…

Esta historia lo tiene todo para ser una obra maestra, con un autor o autora excelente, un gran equipo creativo y una historia muy interesante, y creo que el humor y calidad a raudales que se desprende de cada página o minuto de su metraje justifican su lectura o visionado. Haría aquí alguna mínima crítica porque soy M’Rabo, algo puntilloso para que esto no parezca un publirreportaje sin tildes, pero mejor voy a decir que Hawkman es la hostia y kyle rayner (siempre en minusculas) debería haber sido devorado por los coyotes en el callejón aquel en el que Ganthet lo encontró borracho a principios de los 90. Hal Jordan es el mejor y más mejor de los Caballeros del Espacio y las tostadas me gustan muy hechas al estilo galadoriano.

Y ojo que lo de Take on Me no es lo peor, ¡también es la única persona que conozco que escucha a Rick Astley sin que le hayan rickrolleado!

Finalmente y mientras miro con el rabillo del ojo el contador de palabras para ver si tengo suerte y consigo arañar ya las quinientas palabras que me exige el tirano explotador para cada post, diré que es una historia muy recomendable que debería estar en nuestra colección, repitiendo mi compromiso a terminar con la opresión colonialista de Diógenes y decir que con esto pongo fin a la semana de puteo de los oscars en la que esta vez he salido victorioso porque el laveriano cabrón se la ha chupado enterita.

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