Para terminar esta (Media) Semana Negra nada mejor que recordar un clásico moderno que este año celebra su 20 aniversario (he debido sacar mal las cuentas, no han podido pasar 20 años desde su estreno…argh) Blade. Una película que tuvo el honor no solo de ser la primera película protagonizada por un superhéroe negro de la Marvel (aunque igual habría que debatir que es exactamente un superhéroe) y que durante demasiado tiempo fue una de las pocas películas decentes de la que los fans de Marvel podíamos disfrutar. Así que nada mejor que esta ocasión para recordar a este héroe que tan buenos ratos nos hizo pasar.

Voy a sacar las cuentas de nuevo porque es imposible que 1998 fuese hace 2o años

Aunque siempre han habido piques ridículos entre los aficionados de Marvel y DC, hay que reconocer que en aquellos años los fans de DC podían presumir con orgullo de que las adaptaciones de sus cómics a la gran pantalla eran muchísimo mejores (y eso que ya se había estrenado el Batman & Robin de Joel Schumacher), siendo la peli del Castigador de 1989 la única medio decente de todas, y eso que no dejaba de ser una cinta de acción casi de serie B tan típica de los 80 en la que salia un personaje que se parecía un poco a Frank Castle. Pero aquello cambio en 1998 con la llegada de Blade, un personaje semi olvidado de la Tumba de Dracula que había sufrido un pequeño resurgir en los 90 de la mano de aquel extraño e irregular subsello editorial conocido como Hijos de la Medianoche.

Ahhh, los 90…

Es cierto que visualmente no se parecía en nada a aquel personaje que había debutado en los 70 y que se enfrentaba a Dracula armado solamente con sus dagas de madera, que esa estética de cuero negro y espada bebía muchísimo mas de la reciente (por aquel entonces) actualización del personaje y que su personalidad era irreconocible, habiendo pasar de ser el enésimo clon de Shaft a ser un frio y despiadado artista marcial que solo vivía para su misión, erradicar a los vampiros de la faz de la Tierra. Pero pese a ese nulo parecido, tengo que reconocer que me emocione una barbaridad cuando en los créditos iniciales pude leer en letras bien gordas que tanto Blade como el villano Deacon Frost eran personajes creados por Marv Wolfman y Gene Colan.

Fue bonito que les reconociesen así, en letras bien gordas

Decir que la película me encanto es quedarse muy corto, fue una película que disfrute tantísimo que volví a ir al cine para verla de nuevo (¡pague dos veces por ella!) Y es que esta película de Stephen Norrington (que luego acabo adaptando La Liga de los Hombres Extraordinarios, sigh) lo tenia todo, se basaba en un cómic que me encantaba (superficialmente, pero se basaba) estaba llena de acción y peleas que por aquel entonces me parecían espectaculares y tenia ese toque fantástico que tanto me gustaba. Incluso Wesley Snipes, que a veces parecía estar haciendo de si mismo mas que interpretando a un personaje, resultaba lo suficientemente carismático como para que uno olvidase que esto era casi un nuevo personaje (algo bueno debían tener los cómics de superhéroes de los 90)

Anda que no molaba

Pero pese a que el protagonista poco tenia que ver con el clásico de Wolfman y Colan, la historia curiosamente era relativamente fiel. Atrás quedaban las enajenación de los Hijos de la Medianoche, aquí teníamos a un Blade que buscaba matar a Deacon Frost, el vampiro que ataco a su madre cuando esta se encontraba embarazada de el y que le había dotado de sus habilidades (unas habilidades mayores de las que tenia en el cómic) Un Blade que trabajaba estrechamente con un anciano de melena y barba blanca, Abraham Whistler, que aunque no era Quincy Harker si que compartía muchos elementos en común con este y también le debía su nombre a otro personaje de Bram Stoker.

No era lo mismo, pero si lo suficientemente parecido

Y tanto caló esta película entre el publico que esta versión de Blade canibalizó por completo al personaje, haciendo que incluso hoy en día, veinte años después, el Blade de los cómics siga siendo prácticamente idéntico tanto en estética como en personalidad al de aquella película, siendo uno de los primeros casos en los que el cómic se ve forzado a terminar por adaptar a su propia adaptación. Así que cuando leamos por ahí que Pantera Negra es el primer superhéroe negro en protagonizar una película o el primero de la Marvel (como hice yo erróneamente al no aclarar que me refería solo al MCU) debemos recordar que Blade fue el personaje que demostró que los cómics de Marvel podían funcionar en el cine y al que le debemos un poco de gratitud por la parte que le toca en abrir el camino que ha desembocado en todo lo que podemos disfrutar ahora (que originalmente hasta tenia un cameo de Stan Lee y todo, pero fue eliminado del montaje final).

Y este cómic es de anteayer mismo como quien dice

Tras el éxito de esta película, cuatro años después llego su secuela dirigida nada mas y nada menos que por Guillermo del Toro, un director que supo dar al personaje su personalisimo sello que consiguió superar a a original y que la no poder dirigir la tercera entrega reciclo muchas de sus ideas en The Strain. Una tercera entrega que hay muchos que dicen que acabo realizándose, pero como la tercera película de los Inmortales, el cómic del Doctor Voodoo de Remender o el corazón y la generosidad de Diógenes, es una leyenda urbana difícil de confirmar. Pero secuelas a un lado esta película supuso un hito importante en la historia de Marvel en el cine que no conviene olvidar y menos en estas fechas, por lo que aquellos que aun no hayan disfrutado de ella, que aprovechen, que nunca es tarde para cosas como esta.

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