Pese a que Diógenes ha tratado de impedirlo encerrándome en el sótano mas profundo y ha tratado de “whitewashear” el blog con su blanquita nostalgia, ninguna cadena forjada por el diablo blanco es lo bastante fuerte como para retenerme en la semana en la que se estrena la película de Pantera Negra/Black Panther. Así que aprovechando dicho estreno vamos a recuperar una entrañable tradición de este blog con la (Media) Semana Negra de 2018. Y para ello vamos a echar la vista atrás hasta mediados de 2016 para repasar una serie que pese a mi desconfianza inicial y a algún problemilla que otro, me ha ido ganando mes a mes y se ha convertido en una de mis lectura favoritas, Pantera Negra de Ta-Nehisi Coates. Y cuidado porque habrá SPOILERS por todas partes.

Nada como tener una película en el horizonte para que se acuerden de uno

Cuando se anuncio que Ta-Nehisi Coates iba a ser el nuevo guionista de Pantera Negra no me fiaba en absoluto de esto. En demasiadas ocasiones me he encontrado con creadores ajenos al cómic que dan el salto a este solo para descubrir que o no son capaces de adaptarse al nuevo medio o que dejan abandonados sus proyectos para regresar a su trabajo habitual quedándonos los lectores con cara de idiotas. Por eso, siendo Coates un periodista y escritor (de libros) que nunca había trabajado en el cómic hasta ahora, no las tenia todas conmigo pese al entusiasmo y cariño que profesaba por el personaje en cada entrevista. Por suerte en esta ocasión no podía haber estado mas equivocado y el resultado esta siendo una gran etapa en la que se han corregido muchos aspectos algo negativos del personaje y que solo se ha visto lastrada por un problemilla que es demasiado común en el cómic moderno.

¡Premios de libros! ¡Eso tiene mucho texto y nada de dibujos!

Antes de entrar en materia hay que reconocer que Coates tenia ante si una tarea complicada, ya que no solo se trataba de alguien si ningún tipo de experiencia en el cómic (pese a ser un reputado y respetado escritor y periodista) sino que tenia que hacerse cargo de un personaje sobre el que iban a estar los ojos de mucha gente gracias al estreno de su próxima película, y que al tratarse de un personaje con un trasfondo especial al ser tanto el primer superhéroes negro de Marvel como el primer superhéroe negro en protagonizar una película dentro del MCU, su trabajo iba a recibir muchísimo mas escrutinio que el de serie como las del Hombre Hormiga. Pero ademas se trataba de escribir a un personaje que en el pasado había tenido diversas etapas tremendamente populares que sin embargo habían introducido en la historia del personaje algunos elementos algo polémicos.

Vamos, que no es un personaje que ahora mismo este pasando desapercibido precisamente

Y ahí es donde esta residiendo lo mejor de la etapa de Coates, que no ha optado por los caminos fáciles de hacer borrón y cuenta nueva e ignorar el trabajo de sus predecesores o seguir los pasos de estos, ignorando lo problematico (odio la palabra, pero aquí resulta apropiada) como si no pasase nada. En su lugar se ha dedicado a explorar en profundidad todos esos temas y muchos mas para arreglarlos de una forma que no pensé que se atreverían a hacer y modernizar de una vez muchos elementos de Pantera Negra que habían quedado algo desfasados cuando no directamente resultaban quizás demasiado incómodos.

Ha llovido mucho desde entonces, pero curiosamente Lee y Kirby fueron los que menos elementos polémicos aportaron al personaje

Uno de los primeros elementos del personaje que se dedico a arreglar, y de los que peor sonaban a día de hoy, ha sido el papel de las Dora Milaje. Estas guerreras de Wakanda fueron introducidas en la etapa de Cristopher Priest a finales de los 90 como guerreras de élite y guardaespaldas del Rey… pero también como “esposas en entrenamiento”. Si, la tradición dictaba que estas mujeres escogidas entre todas las tribus rivales de Wakanda y entrenada desde niñas para ser grandes guerreras, debían ser también las potenciales esposas del Rey de Wakanda y que algún día este escogería a una de ellas. Por suerte Priest desde el primer momento dejo claro que T’Challa no estaba de acuerdo con esa parte de la tradición (y todos sus sucesores siguieron el mismo camino) y solo las utilizaba como fuerza de combate de élite. Pero el problema es que seguía existiendo una institución en Wakanda que criaba a niñas a las que llamaban “adoradas” y que se referían a su Rey como “amado”, lo que se mire por donde se mire sonaba demasiado machista.

Se mire como se mire y se justifique como se quiera justificar, esto siempre dio grimilla

Así que Coates agarro todos esos elementos que cada vez chirriaban mas y los desmantelo modernizando a las Dora Milaje. Estas se rebelaron contra T’Challa al darse cuenta de que los intereses de “su” Rey no siempre coincidían con los de su pueblo, luchando a partir de entonces por las gentes de Wakanda y no para sus gobernantes y rechazando de pleno su papel de “adoradas”. Algo que las llevo en conflicto directo contra Pantera Negra hasta que se dieron cuenta de que en el fondo todos querían lo mismo. Un cambio importante en la historia del personaje que no fue mas que el primero de muchos. Una labor en la que ademas “revelo” que dos de ellas, Aneka y Ayo, en realidad se amaban la una a la otra y no a su Rey. Un paso importante a favor de la visibilidad gay (y bastante mejor llevado que otros ejemplos recientes) que por lo que se cuenta parece que esta vez tampoco eso se vera reflejado en la gran pantalla como sucedió con la bisexualidad de la nueva Valkyria.

Al final solo había que independizarlas para que se convirtiesen en algo digno

Aunque estas no son los únicos personajes femeninos de la serie que se han beneficiado del paso de Coates por aquí. A Shuri, la hermana de T’challa que el infame Reginald Hudlin y John Romita Jr crearon via retrocontinuidad bajo el imaginativo proceso de “es como T’challa pero en mujer”, también le ha sentado de miedo el nuevo rumbo de la serie. Tras haber sido dada por muerta en en la interminable y en muchos aspectos olvidale etapa de Hickman en los Vengadores, Coates recuperó al personaje contándonos que no había muerto realmente, sino que su cuerpo había quedado atrapado dentro de un constructo de ámbar como los que creaba Thane (¿a que casi nadie se acuerda de Thane a estas alturas?) y que se había visto incapaz de liberarla de este. Pero también nos contó que su alma había pasado todo ese tiempo en el reino espiritual donde residen los espíritus de sus antepasados y que de estos había aprendido todos los secretos de la historia de Wakanda y adquirido poderes de naturaleza mística que por fin la han convertido en un personaje original e interesante y no en un simple producto derivativo mas propio de otras épocas.

Y ojalá en el cine sigan este mismo camino con el personaje de Shuri

Pero es que ademas en estos casi dos años Coates ha cuestionado muchísimos elementos que parecían inamovibles en la historia del personaje, siendo uno de los mas importantes su papel como monarca absoluto de una nación. Y es que admitamoslo, a estas alturas lo de ser máximo gobernante de una nación. prácticamente por derecho divino (aunque en Wakanda tengan eso de gobernar a base de derrotar al gobernante actual) solo queda bien cuando se trata de villanos como el Doctor Muerte o semi tiranos como Namor (al que la mitad del tiempo su propia gente expulsa del reino), que a estas alturas hasta los Inhumanos han abrazado la república democrática. Así que de forma bastante inteligente Coates se ha dedicado a destruir los cimientos de esa Wakanda tan enraizada en sus tradiciones para ir instaurando poco a poco una democracia, pero no de una forma forzada de un día para otro, sino tal y como sucedería de tratarse de la realidad, de forma complicada y llena de obstáculos y con un T’Challa reconociendo que quizás ya era hora de cambiar las cosas.

Democracia en Wakanda, lo que nos quedaba por ver

Otro elemento polémico que Coates ha hecho saltar por los aires ha sido aquel de Pantera Negra admitiendo que se había unido a los Vengadores para espiarles y determinar si eran una amenaza contra su reino. Esta confesión había sido retocada y matizada en incontables ocasiones desde aquella primera vez tanto por el propio Priest como por los creadores que han llegado después, justificándola diciendo que tras conocer a los Vengadores se había arrepentido de espiarles, que estos no le guardaban rencor porque había demostrado innumerables veces que era uno de ellos… Pero Coates en un giro genial ha hecho que T’Challa reconozca que se había estado mintiendo a si mismo y que nunca se unió a los Vengadores para espiarles en nombre de su país, sino que utilizo eso como excusa solo para poder unirse a los Vengadores.

Y por fin la cosa se queda en que Pantera Negra es un Vengador de la cabeza a los pies

Y es que Coates no ha tenido “piedad” alguna con el personaje. Ha atacado también el aislacionismo de Wakanda y su egoísmo a la hora de compartir sus recursos con sus vecinos mas pobres, mostrándonos todos los conflictos internos y externos que esto ha provocado por culpa de villanos que se han limitado a alimentar la chispa del descontento de muchos pueblos al ver que sus destinos dependían de los caprichos de un solo hombre, por noble que fuese este. Incluso se ha atrevido a cuestionar esas raíces puras y casi “mágicas” de Wakanda, revelándonos que sus habitantes en su origen no fueron mas que unos colonizadores que arrebataron por la fuerza esas tierras a sus legítimos habitantes y se apropiaron de ella, una revelación que lleno de horror tanto al propio Pantera Negra como a muchos lectores ante esa bofetada en la cara que se podría resumir como “en el fondo todos somos iguales tengamos el color que tengamos”

Pobrecillo, ha descubierto que los habitantes de Wakanda también son gente

Numerosos cambios que a Coates le han servido para construir una apasionante historia que a base de sacudir los cimientos del personaje lo han modernizado en todos esos aspectos en los que lo necesitaba con urgencia. Pero es una etapa que se ha visto lastrada por un pequeño problema, el puñetero “decompresive storytelling”. No se si achacar esto a que Coates es nuevo en el cómic y aun no se ha adaptado del todo a lo de contar historias en este formato de 24 paginas, donde el espacio es muchísimo mas valioso que en un libro, o si sencillamente es que esta forma de narrar es la que se ha encontrado con mayor abundancia en el cómic actual y la considera la correcta. Pero el resultado es el mismo, que lo que podría haber sido una grandísima etapa lo es un poquito menos porque demasiado a menudo la lectura resulta desesperadamente lenta y casi que requiere de leerse varios números seguidos (si parece que le hayan enseñado a escribir para el TPB) para tener la sensación de que la historia avanza.

No llega a este extremo, pero casi casi…

Pero tras llevar casi dos años leyendo -y disfrutando- de este cómic, espero no solo que Coates (un día aprenderé a escribir su nombre de pila sin mirarlo en wikipedia) acabe dejando de lado esa forma lenta de narrar y adopte una mas fluida, sino que se quede mucho tiempo en el mundo del cómic, porque si lo visto aquí es un ejemplo de lo que es capaz de hacer (y no es uno de esos autores que tienen un momento de inspiración con un personaje concreto) estamos ante alguien no solo con el potencial de ser uno de los grandes, sino la clase de profesional que este medio necesita, autores con mucha cabeza que tienen claro lo que están haciendo (aunque lo hagan despacio)

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