Y ha sido una historia de amor entre el juego y la prensa de videojuegos durante meses. El juego de lucha que iba a revolucionarlo todo, el desarrollo que más páginas de videojuegos ha llenado en los últimos meses, la revolución cel shading, la fusión del universo de Akira Toriyama con los maestros desarrolladores de juegos apenas jugados como Guilty Gear o BlazBlue… Pero sí, vale de cinismo, Dragon Ball FighterZ es un juegazo que cumple lo que promete. Y eso hoy en día es muy raro.

¡Ya era hora de un juego de Dragon Ball en el que Yamcha pueda apalizar a todos los arios del espacio!

Porque lo normal sería que, una vez ya llevamos ni sé el rato jugando y estamos ya acostumbrados a esas animaciones “mejores que las del anime”, nos acabáramos cansando del juego, pero no es así. Si habéis leído el millón de artículos que se ha publicado sobre el tema, os habrán dicho hasta la saciedad que el juego es “fácil de aprender, difícil de dominar”, pero eso no quiere decir que puedas entrar al online con relativa tranquilidad, porque como siempre pasa con todos los juegos de lucha, la curva de aprendizaje se hace muy cuesta arriba si no tienes amigos con los que aprender a jugar. Y aun así hay que reconocer que, aunque no tiene tantos tutoriales como los últimos Guilty Gear -toda una virguería, sólo superados por los de Killer Instinct- Dragon Ball FighterZ va bastante bien servido, y hasta los integra dentro del modo historia del juego para que podamos ir aprendiendo a conciencia ciertos fundamentos del juego como teleportarnos detrás del rival, lanzar bolas de energía cada vez más gordas y todas esas cosas que tanto le gusta hacer a los fans de Dragon Ball Z.

Uno de los puntos negros del juego es el lobby, una pijada decorativa que recuerda a los interfaces en 3D de los 90. Afortunadamente, el juego tiene un menú normal y podrás ir directamente a hacer la actividad que te apetezca sin darte paseos.

Y hablando del modo historia -y dejando de lado los distintos modos online y el modo arcade, que también están presentes- tenemos probablemente uno de los mejores del género, porque en vez de hacernos el típico carrusel de personajes en el que te obligan durante seis horas a ir saltando de personaje en personaje en un nivel de dificultad ridículo -porque no te pueden complicar la situación mucho, que al fin y al cabo no sabes manejar un personaje que no has usado en tu vida- en este juego vas reclutando personajes de la serie uno a uno y te dejan usar a los que prefieras, con lo que te puedes pasar la campaña casi entera con el personaje que te de la gana (o más bien los tres, que aquí son combates 3VS3) y que hayas podido reclutar, convirtiendo la campaña en un pequeño juego de gestión de recursos al ir subiendo de nivel unos personajes u otros según te convenga. Sobre la historia del juego en sí no podemos decir que sea ninguna maravilla, a la altura de Dragon Ball Z/Super y por encima del aborto de mona de GT y la mayoría de OVAs, pero hay que reconocerle a ARC System Works que han sido hábiles y han introducido pequeños eventos cuando combinamos ciertos personajes para cada combate, con lo que llegamos a tener ciertos diálogos entre personajes que se agradecen mucho, sobre todo porque se llegan a aclarar preguntas que siempre nos hemos hecho sobre el manga.

18 contra Freezer, canela fina.

¿En el punto negativo del modo historia? Pues que el tercer acto se me hizo un tanto repetitivo, porque a diferencia de los dos primeros el 80% del tiempo te lo pasas usando sólo dos personajes y la parte de los eventos y la gestión brilla por su ausencia. Si sumamos a eso que el juego pasa de una dificultad ridícula durante los dos primeros actos a que los enemigos te ataquen y hasta no te dejen recargar energía a placer -oh dios mio, ¡estamos perdidos!- llegamos a la conclusión de que la IA de este juego no está bien equilibrada, y la gente de ARC estaba aterrorizada ante la idea de que los jugadores no habituales del género salieran corriendo en dirección contraria porque perdían partidas en el modo historia. Que al final es pura anécdota porque tenemos un modo dificil para ponernos las cosas más complicadas, pero después de meterle treinta horas al normal para poder desbloquearlo, como que ya no te quedan ganas de seguir jugando al modo historia por una buena temporada.

La empatía siempre ha sido la asignatura pendiente de los monos del espacio.

En definitiva, que estamos hablando de un juego estupendo cuyos únicos puntos negros son detalles ya habituales en otros juegos del género como trajes alternativos, que las ropas de los luchadores se dañen en combate o el mayor delito y tristemente una práctica habitual de Arc, que el juego sale con un season pass de seis personajes por 35 eurazos, sin dar la opción de Street Fighter V de comprarlos por Fight Money. Que al final esto último sólo les importará a los que le den al online -esos personajes no aparecerán en el modo historia y no añadirían gran cosa al arcade- pero como buen fan de Dragon Ball a secas me jodería bastante que Kid Goku o Mutenroshi saliera por DLC.

Pero supongo que teniendo a Tensinhan, Krilin y a Lord Yamcha podemos darnos con un canto en los dientes.

Después de tantos años de soportar juegos de la serie que tenían poco de juego y que gráficamente parecían atentados al buen gusto, es genial poder ver una recreación del manga y el anime hecha con tanto mimo. Visto el éxito que está teniendo el juego, espero que Capcom espabile y nos saque un Marvel más fiel al original, ¿os imagináis que en vez del sida de ojos de Infinite nos hubieran puesto un juego basado en el estilo de Kirby o de John Buscema? ¿Un Spiderman a lo Ditko, Romita, Andru o Gil Kane? Ay Bill Rosemann, que poca vista tienes…

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