Stanley Grauman Weinbaum, ese nombre probablemente no le diga nada a muchos de los que están leyendo esto, a mi mismo no me sonaba en absoluto hasta hace un par de semanas. Pero como he podido descubrir hace muy poco, se trató no solo de uno de los mejores escritores de la ciencia ficción de su época, sino de un revolucionario que se adelanto en muchos aspectos a sus contemporáneos y que pudo haberse convertido en uno de los mas grandes escritores del genero de no haber fallecido tan repentinamente. Así que vamos a recordar a este gran autor que dejo detrás un legado escaso pero de lo mas interesante y al que vale mucho la pena descubrir.

Aunque se le recuerde poco su legado es incuestionable

Como muchos de sus compañeros de profesión, Weinbaum venia del mundo de la ciencia, de la ingeniería química para ser mas exactos, pero su pasión por la literatura y lo fantástico le llevo a probar suerte en el por aquel entonces fértil e inexplorado genero de la literatura de ciencia ficción. Pero el suyo fue un inicio curioso, ya que a diferencia de muchos otros autores el no dio su primer paso (técnicamente el segundo, que el año anterior había publicado una historia romántica) con un relato torpe o inmaduro en el que se apreciaba la promesa de algo brillante, sino con una obra impecable para su época y llena de elementos innovadores que incluso leída hoy en día, ochenta y cuatro años después, sigue manteniendo el tipo.

En aquellos años la oferta era amplisima en todos los géneros, pero no todos los autores fueron capaces de tener un nivel de calidad tan alto y constante

Con “A Martian Odyssey/Una Odisea Marciana”, publicada en Julio de 1934 en la Wonder Stories de Hugo Gernsback, Weinbaum no se limito a contar la típica y tópica aventura del valiente astronauta humano que se enfrenta a temibles monstruos, sino que jugando con esos mismos elementos y utilizando un escenario tan clásico y querido como el de Marte, Weinbaum contó una historia que convertía al planeta rojo en un mundo realmente ajeno y extraño y en que exploró los limites de la amistad con la relación forjada entre el astronauta terrestre Dick Jarvis y Tweel, uno de los peculiares nativos de Marte.

Los primeros pasos de Weinbaum vinieron de la mano de otro de esos pioneros imprescindibles del genero

Y ese precisamente era el punto fuerte de Weinbaum que le separaba de buena parte de sus contemporáneos, su habilidad para crear seres alienigenas que eran realmente ajenos a la humanidad, que no se limitaban a ser humanoides de colores raros y comportamientos enteramente humanos o monstruos sin razón no muy diferentes de un oso cabreado. Sus alienigenas eran seres inteligentes, con sus propias civilizaciones y culturas, pero tan separados de la humanidad en todos los sentidos que cada encuentro suponía un desafío no en el terreno bélico, sino en el del simple entendimiento. Una revolución que podemos encontrar en otros relatos como en “Pygmalion’s Spectacles” donde nos encontramos con un artefacto que a todos los efectos es el antepasado mas directo del “Oculus Rift“, en una historia publicada en los años 30…

Gafas de realidad virtual, en los años 30. Este hombre fue un visionario

La recepción de ese primer relato corto fue unánimemente recibida con todos los honores, y todo el mundo coincidía en que a Weinbaum le esperaba un gran futuro como revolucionario del genero, y de quien Isaac Asimov llego a decir que se había convertido en el primer escritor “Campbelliano” antes de Campbell y que de no haber fallecido tan tempranamente hoy hablaríamos de la “Era Weinbaum” y no de la “Era Campbell”. Un escritor que con una obra tristemente reducida tuvo una influencia tan grande que es difícil no pensar en cuanto le deben seres como los alienigenas de “Los Propios Dioses” de Asimov o los arquitectos de la Rama de Clarke a este pionero del genero.

Probablemente le debemos a Weinbaum muchísimo mas de lo que creemos

Pero tristemente este éxito tan inmediato se vio truncado tan solo un año y medio después, cuando contando tan solo con 33 años, y habiendo publicado tan solo una novela y trece relatos falleció de un cáncer de pulmón en 1934. Tras su muerte se publicaron otros quince relatos y tres novelas inéditas e incluso uno de sus relatos fue llevado al cine (She Devil, 1957, adaptando”The Adaptive Ultimate”) Pero Weinbaum dejo detrás, ademas de multitud de ideas y proyectos que jamas pudo llevar a cabo, un legado enorme que tanto de forma directa como indirecta ha influido a incontables creadores en las ultimas ocho décadas.

Y siempre nos quedara una de las amistades mas bonitas y extrañas del genero

Acceder a su obra aunque no es imposible si que es algo un poco complicado, ya que aunque en España se han publicado tres recopilaciones de su trabajo (unas cuantas mas en ingles), la mas reciente en 2012, ninguna es completa y ofrecen solo una pequeña selección de sus escritos. Pero incluso recopilatorios incompletos como estos son una gran lectura a la que todo amante del genero debería acercarse para descubrir los primeros pasos de un genero que se lo debe todo a autores como Stanley G. Weinbaum, que se atrevieron a ir mas allá de las convenciones y fueron capaces de imaginar lo imposible.

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