Para despedir la semana toca mirar de nuevo al pasado y retroceder a la década de los setenta, para recordar uno de aquellos títulos de antologias que tan de moda estaban por aquel entonces y encontrarnos allí los primeros pasos de un jovencisimo y prometedor autor al que le esperaba un futuro brillante. Tres historias en las que de la mano de un primerizo Howard Chaykin los lectores de la época conocieron a un nuevo personaje, el rebelde y pirata espacial Ironwolf, que iba a ser el prototipo de buena parte de la producción de uno de los creadores mas interesantes de las pasadas décadas.

No hay nada como un clásico para despedir la semana

Cuando la Emperatriz Erika Klein-Hernandez del Imperio Galaktika ordenó a Lord Ironwolf compartir con sus nuevos aliados extraterrestres el principal recurso de su mundo natal Illium, la madera anti gravedad con la que construían sus naves, no sabia que con ello se estaba creando a su mayor enemigo. Renunciando a sus títulos, su posición en el imperio y tachado de traidor, Ironwolf y unos pocos leales se embarcaron en una lucha desesperada y sin cuartel contra el creciente fascismo de la Emperatriz y sus nuevos aliados. Una lucha que le convirtió para algunos en el forajido mas tenido de la galaxia y en un héroe para otros.

Hay que admitir que los nuevos aliados de la Emperatriz no parecían muy de fiar

El origen de Ironwolf, aunque suene un tanto extraño, guarda unas cuantas similitudes con el de Spiderman. Y es que cuando en la primera mitad de los setenta, la serie de Weird World que incluía adaptaciones del Pellucidar y John Carter de Edgar Rice Burroughs no acababa de despegar, y eso pese a contar con el inmenso talento de autores como Len Wein, Marv Wolfman, Mike Kaluta, Murphy Anderson o Joe Orlando entre otros, el editor Denny O’Neill (la clase de editor que hoy se echa muchisimo de menos) hizo con esta serie lo que Marvel había hecho la década anterior con Amazing Fantasy, dar carta blanca para hacer lo que fuese y ver que salia. El mas beneficiado por esto fue un jovencisimo Howard Chaykin, un novato prácticamente recién llegado al mundo del cómic, que recibió la libertad para contar en ese moribundo titulo lo que quisiera. Una oportunidad que Chaykin aprovecho con creces en los tres números que le quedaron a la serie para presentar un rico universo de personajes repleto de posibilidades. Pero pese a lo interesante de la propuesta las ventas no acompañaron, la serie se canceló y Chaykin siguió adelante con su carrera acumulando éxitos y prestigio.

Solo duro tres números, pero vaya tres números

Década y pico mas tarde, con Howard Chaykin convertido en una estrella emergente del cómic, Mike Gold (otro de esos editores tan necesarios hoy en día) le propuso a Chaykin reeditar estas tres historias en un especial. Pero Chaykin no estaba del todo convencido, se trataba de uno de sus primerísimos trabajos profesionales cuando apenas tenia veintitrés años, un trabajo que el propio Chaykin definía como tosco. Pero Gold le hizo ver que por debajo de esa capa de inexperiencia juvenil había un cómic con mucha fuerza y honestidad que valía la pena recuperar para que las nuevas generaciones de lectores que le habían conocido gracias a American Flagg! o la Sombra descubriesen sus humildes orígenes y los cimientos de lo que había sido su carrera posterior.

Ya les gustaría a muchos dibujantes profesionales estar así de “verdes”

Y aunque es cierto que Chaykin en estas tres historias estaba muy verde, que aun le costaba dominar la anatomía de sus personajes y que no había pulido ese estilo tan característico e inconfundible suyo, es imposible negar que Mike Gold tenia razón, estas historias tenían muchísima fuerza. Fuerza y pequeñas curiosidades como que la primera de estas historias estuvo rotulada por el mismísimo Walter Simonson (por aquellos años compañero de estudio artístico de Chaykin) o que los diálogos corrieron a cargo del propio editor de la serie, el gran Denny O’Neill.

Repito lo de antes, ojala hubiese mas dibujantes así de “verdes”

Con ayudas como esas y total libertad creativa, Chaykin agarro el esqueleto del cine clásico de aventuras y espadachines, con el héroe que espada en mano se enfrenta a un tirano malvadisimo (no muy distinto de lo que había sido Flash Gordon o de lo que seria Star Wars), traslandandolo a un escenario de ciencia ficción. Pero a diferencia de en esos clásicos del cine y el cómic, Ironwolf no era un carismático y sonriente héroe como habían sido Errol Flynn o Burt Lancaster, Ironwolf era un hombre serio y taciturno con una visión bastante cínica de la vida, pero a quien su honor le obligaba a luchar por lo que consideraba justo, una especie de héroe a su pesar.

Cínico quizás, pero muy comprometido con su causa

Unas características que es difícil no encontrar en muchas de sus creaciones posteriores, aunque como decía Mike Gold, no es que Chaykin se haya pasado su carrera copiando a su primera creación, sino que todos ellos comparten algunos rasgos de la propia personalidad del autor. Pero sea cual sea el origen de este peculiar héroe, lo que es indudable es que en estas tres historias Chaykin fue capaz de crear un universo fascinante y un héroe atípico que tristemente no tuvieron toda la continuidad que se merecerían. Aunque aun así un par de décadas. después, en 1993, Chaykin, acompañado esta vez por el enorme talento de Mike Mignola, retomaron al personaje en la novela gráfica “Ironwolf: Fires of the Revolution” que conectaba ese futuro del Universo DC con el mostrado en la miniserie Twilight, siendo ambas otros dos clásicos imprescindibles.

Y si alguien aun no ha leído estos dos pedazos de cómics ya esta tardando

Estas labores de “arqueología comiquera” no son solo una gran forma de descubrir grandes cómics casi olvidados, sino que nos permiten la oportunidad de ver los primeros pasos de no menos grandes autores, pese a que a estos en ocasiones les de algo de vergüenza recordar sus inicios. Aunque ahora, mas de cuatro décadas. después de la primera aparición de Ironwolf, y pese a que Chaykin ya ha pasado pagina y ha seguido creando sin parar, no puedo evitar desear que nos haga regresar a este universo una vez mas para seguir contándonos las andanzas de este héroe que no quería serlo y comprobar si los años le han hecho evolucionar en paralelo a su creador.

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