Hay cómics cuya lectura uno va posponiendo por unas razones u otras y un día un saldo tirado de precio te pone en tus manos eso que llevabas tanto tiempo queriendo leer y te quedas sin excusas. Eso fue lo que me sucedió con el Concrete de Paul Chadwick, que pese a conocer de su existencia desde hacia décadas y de haber leído (y disfrutado) de algunas de sus historias cortas, hasta ahora no me había puesto a leérmelo en su totalidad. Pero tras haber terminado hace unos días su lectura no me queda mas remedio que ponerme a los pies de Paul Chadwick por haber realizado uno de los cómics mas entrañables y conmovedores que he leído en mucho tiempo. Así que para aquellos que aun no hayan tenido la suerte de descubrir a este gran autor y su peculiar personaje, aquí van unas cuantas razones para darle una oportunidad.

Debajo de esa pétrea cara se esconde uno de los personajes del cómic mas humanos que me he encontrado nunca

Ron Lithgow era un hombre normal y corriente que trabajaba escribiendo discursos para un senador y que había dejado muy atrás sus sueños infantiles de ser un gran aventurero. Pero cuando tras una acampada con un amigo su cerebro fue trasplantado por alienigenas a un monstruoso cuerpo bionico cubierto de piedra su vida cambio para siempre. Ahora solo existe Concrete, un ser dotado de un cuerpo de tamaño y fuerza descomunales que tiene que adaptarse a vivir en un mundo que ahora es frágil para el y que siempre será visto como alguien extraño y diferente incapaz de ser amado. Un cuerpo que aunque en muchos aspectos le aísla de la humanidad le permite hacer realidad todos aquellos sueños de su infancia mientras trata de reclamar lo que le queda de humano.

Y a veces lo único que quiere es relajarse y leer

Concrete es un cómic realmente curioso sobre todo por su planteamiento. Es cierto que hay que suspender un poco la incredulidad a la hora de creerse la facilidad con la que el gobierno permite a alguien como Concrete vivir en libertad o lo rápido que su existencia es aceptada por el publico. Pero una vez aceptado eso nos encontramos un enorme cómic en el que pese a que el origen del personaje es tremendamente fantástico, Chadwick apuesta por el realismo y el costumbrismo con una fuerte carga social. Unas historias en las que nos encontramos a alguien a quien sus nuevas circunstancias le dan el valor para hacer todo lo que nunca se había atrevido a hacer. Y es que Ron era alguien tímido y apocado, alguien que siempre pensaba demasiado en las consecuencias de todo y se quedaba en su zona de confort (y es difícil no querer leer entre lineas y especular en cuanto habrá del creador en su creación). Pero con su nuevo cuerpo ya pocas cosas pueden hacerle daño (físicamente al menos) y escalar una montaña o cruzar a nado un océano son cosas que ahora siente a su alcance.

Alguna ventaja debía tener este nuevo cuerpo suyo

Unas habilidades que pese a que le convierten en alguien sobrehumano y a que se trata de alguien que disfruta ayudando a los demás, ni se plantea ser un héroe pese a que a su manera busca salvar a la humanidad y a nuestro mundo. Y es que Chadwick utiliza a Concrete y sus historias como plataforma para hablarnos de todos los temas que le preocupaban, pero con una gran habilidad para que estos se desarrollen de forma natural y sin ese tono de “sermón” que suele provocar rechazo. Aunque resulta algo triste, con la perspectiva que dan los años, ver como todos esos temas que preocupaban a Chadwick desde hace treinta años no han dejado de estar de actualidad. A través de estas historias podemos ver a Concrete sentirse frustrado e impotente (en mas de un sentido) ante temas como la deforestación, la contaminación, la superpoblación, el control de la natalidad o la discriminación mientras trata de encajar en un mundo en el que le cuesta encontrar su sitio y en el que a veces le cuesta recordar que en el fondo el también es humano.

No se yo si hemos mejorado mucho desde entonces

Pero si Paul Chadwick es un gran guionista es casi mejor dibujante. Curtido como artista de storyboards para compañías de la talla de Disney, Warner o Lucasfilm entre otras y habiendo debutado en el mundo del cómic dibujando Dazzler para Marvel, a lo largo de las aventuras de Concrete podemos apreciar y disfrutar de la evolución de un estilo extremadamente detallado y realista con el que nunca ha dejado de experimentar con nuevas técnicas. Sus personajes resultan tan vivos y expresivos casi como si fuesen personajes reales, algo que consigue incluso con un personaje como Concrete a quien es capaz de integrar a la perfección en este mundo ultraarealista y transmitirnos toda su fuerza y su masa. Y no menos impresionante es el increíble detalle de cada una de sus paginas, en las que tanto en escenarios urbanos, en plena naturaleza o en escenarios fantásticos y casi surrealistas, uno no puede evitar recrearse admirando cada pequeño detalle de cada pagina y como esto nos ayuda a sumergirnos en la historia.

Viendo cosas como estas uno entiende que el hombre no se prodigue demasiado

Una obra que prácticamente desde su creación ha recibido el apoyo unánime de publico y critica y que ha recibido algunos de los premios mas importantes del mundo cómic. Pero tristemente Chadwick es un autor que se ha prodigado poco fuera de su creación mas famosa (con su estilo no me sorprende, no da la impresión de ser un dibujante rápido), pese a lo cual hemos podido disfrutar de su talento en lugares tan dispares como Star Wars, Doctor Extraño o Masacre, en los guiones del videojuego The Matrix Online. O en otra obra suya como autor completo, The World Below. Una calma a la hora de trabajar que ha provocado que pese a que en 2015 se anuncio que estaba trabajando en una nueva miniserie de Concrete, “Stars over Sand”, aun no hay novedades al respecto, pero conociendo su obra seguro que la espera valdrá la pena. Y mientras esperamos a que ese momento llegue, animo a todo el mundo a darle una oportunidad a este curioso personaje tan grotesco por fuera como humano por dentro.

¿Había dicho ya lo tremendamente bueno que puede llegar a ser Chadwick?

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