Como a Diógenes le encanta recordarme (y restregarme por la cara, que para algo es muy mezquino) a veces mis primeras impresiones son algo precipitadas y/o equivocadas. Y esto es lo que me ha sucedido con el Iron Fist/Puño de Hierro de Ed Brisson y Mike Perkins, que aquella primera impresión no demasiado buena, y tal vez demasiada influenciada por muchas malas experiencias anteriores, hicieron que desconfiase mas de lo debido de un cómic cuyo equipo creativo me ha ido ganando poco a poco a base de algo tan sencillo como respetar la historia y la mitología del personaje y reconducir a este sin tirar por el camino fácil de ignorar el trabajo realizado por sus predecesores.

Pues al final valió la pena aguantar

En mi defensa debo decir que tras el Iron Fist: The Living Weapon de Kaare Andrews, el Powerman & Iron Fist de David Walker y la serie de Netflix estaba tan quemado con todo lo que tuviese que ver con el personaje que me costaba fiarme de cualquier nuevo proyecto. Así que cuando me encontré con ese Danny Rand borracho y sin rumbo que vagaba por bares de mala muerte buscando pelea me temí lo peor, que estaba ante otro de esos proyectos en los que sus responsables hacen lo que les da la gana con el personaje porque es mas fácil que documentarse. Así que mi primera impresión, que ya compartí por aquí, no fue especialmente buena pese a que veía pequeñas señales para ser optimista.

No, no las tenia todas conmigo

Afortunadamente el ansia de leer lo que fuese sobre uno de mis personajes favoritos (que en casos como el de Hawkman suele ser todo un martirio) me permitió aguantar lo suficiente para darme cuenta de cuando me había precipitado al juzgar el trabajo de Ed Brisson y Mike Perkins. El cómic no tardó en convertirse en un entrañable homenaje al cine clásico de artes marciales con sus tópicos, sus villanos de nombres y técnicas marciales estrafalarias y un héroe que de alguna manera consigue llegar vivo hasta el final pese a las incontables palizas recibidas.

Voy a tener que ser algo menos desconfiado

Pero debajo de ese toque retro de cine de genero que no le ha sentado nada mal al personaje, y pese a mis reticencias iniciales, he ido descubriendo a unos autores con un gran cariño y conocimiento de la historia de Puño de Hierro que, recuperando algunos elementos semi olvidados de la historia de este y otros bastante mas recientes, están reconduciendo a Puño de Hierro para devolverle a su lugar. Un método bastante diferente y delicado a la opción seguida por autores como David Walker o Brian Bendis de básicamente ignorar lo mas reciente para tener a un Puño de Hierro mas o menos acorde a su versión mas iconica (aunque con resultados bastante desiguales)

Por fin un Puño de Hierro que no duda de si mismo

Y así es como ahora tenemos a un Puño de Hierro que ha dejado atrás su amargura y esa sensación de vacío interior que arrastraba desde “The Living Weapon”, tiene un nuevo/viejo propósito, proteger la ciudad de K’un-Lun, una nueva galería de villanos que quieren acabar con el e impedirle regresar a su hogar adoptivo y por si todo eso fuese poco también un team-up con el otro gran artista marcial de Marvel, Shang-Chi el Maestro del Kung-Fu y el regreso de uno de sus mas antiguos y memorables villanos, Dientes de Sable. ¿Se puede pedir mas?

Y encima Shang-Chi lleva un traje que aúna su diseño clásico con el moderno

Yo la verdad es que pocas veces me he alegrado tanto de estar equivocado, ya que pese a que esta serie actual aun no esta a la altura de mis etapas favoritas, poco a poco esta haciendo méritos para ponerse en un lugar bastante alto (si hay suerte y nada se tuerce) Y me gustaría decir que he aprendido la lección y blablabla, pero me temo que no seré capaz de hacerlo y la próxima vez que vea algo que me parezca minimamente negativo sobre algo que me guste me lanzare a degüello sin piedad, que ya luego habrá tiempo para arrepentirse.

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