El trabajo de un editor suele ser muy ingrato, porque para el lector su presencia sólo suele hacerse notar para mal. Muchos ni siquiera supieron quién era Jim Shooter hasta que se peleó con John Byrne, mientras que otros desconocen por completo que René Goscinny fue editor de Pilote y uno de los impulsores principales de la edad de oro de la revista. Y del trabajo de Bill Gaines mejor no hablar, porque si ya de por sí poco se habla ya de EC Comics -gracias a Disney, DC y Wertham-, somos cuatro gatos los que somos conscientes de lo muchísimo que se inspiró Stan Lee en él.

Editores editando lo que van a editar en la editorial en la que editan.

Y podría ponerme a hablar de viejas glorias del pasado, pero estos días ando tan liado con tebeos viejos, que me vais a perdonar que hable un poco del presente, de los editores en activo que merecen un reconocimiento por encima de guionistas, dibujantes o arcanas políticas editoriales. Con todos vosotros, los 5 mejores editores del cómic yanqui hoy en día:

5 – Sana Amanat

Sí, sigo sin perdonarle lo de Carol Danvers.

Series como Hawkeye de Fraction/Aja, el Daredevil de Waid y Samnee o la Ms Marvel de G. Willow Wilson son las luces de una carrera como editora que, a pesar de las imposiciones de más arriba, suele conseguir que sus series avancen solas y sin excesivas intervenciones de fuera. Sin embargo, puntos negros como la caída en barrena del universo Ultimate o la creación de Ganke hacen que Amanat se quede en la parte baja de la tabla. Puto Ganke.

4 – Scott Dunbier

Este señor hace milagros. En tapa dura y a precios absurdamente altos, pero milagros al fin y al cabo.

Una mala bestia, uno de los tipos que le dió un vuelco a Image y nos hizo creer -fugazmente, eso sí- que hasta Jim Lee podía hacer algo bueno. Tras varios años de hacer de intermediario en la venta de originales, Wildstorm lo contrató como editor durante los 90 para que le diera un lavado de cara al estudio, haciendo posible milagros como que series como WildCATs fueran legibles a ratos. Este prodigio sin parangón lo logró Dunbier mediante la contratación de autores de reconocido a los que dejaba vía libre con los juguetes rotos de Lee, permitiéndose correr riesgos que posibilitaron éxitos como The Authority a partir de cosas como StormWatch.

¿He dicho ya que Ragnarök es la mejor serie que se está editando hoy en día y que tenéis que leerla? Porque tenéis que leerla, vaya.

Pero el mayor éxito de Dunbier vendría de la mano de Alan Moore con la línea America’s Best Comics y exitazos como The League of the Extraordinary Gentleman o Tom Strong, series que Moore seguiría realizando a pesar de la venta de Wildstorm a DC, a pesar de que el genio había jurado no volver a trabajar para esta última jamás. Este milagro se daría gracias a la asombrosa capacidad de mediación de Dunbier, que durante años consiguió apaciguar la ira de uno a pesar de las exigencias de los otros. Sin embargo todo tiene un límite, y en 2007 y tras la espantada final de Alan Moore, Paul Levitz y la cúpula directiva de DC despidieron a Scott de forma injusta y sin honores. Afortunadamente la cosa no duraría mucho y pronto se incorporaría a IDW como “editor de proyectos especiales”, experimentando con formatos nuevos como las Artist Edition y títulos como Starstruck o el Ragnarok de Walter Simonson.

3 – Eric Stephenson

Si fue capaz de aguantar a Liefeld durante años supongo que ya tiene el cielo ganado.

Eric Stephenson debería ser denunciado por crímenes contra la humanidad, y probablemente sea la encarnación de Image Comics. Empezaría en esto del cómic gracias a Jim Valentino justo con la creación de la editorial a principios de los 90, y sería el editor de grandes prodigios de la diarrea como Youngblood, Brigade, Supreme y demás tonterías Liefeldianas que todavía nos persiguen en nuestras pesadillas. Sin embargo, a medida que Image iba saliendo de aquella borrachera loca que tuvo desde su concepción hasta el nuevo siglo, Stephenson empezó a dar muestras de ser un tipo que valía mucho más que los trabajos que había editado hasta aquel momento.

Awesome Comics, el Necronomicon en viñetas.

Eran tiempos raros para Stephenson, que había salido de Image junto a Rob Liefeld y estaba supervisando en aquel momento sus Awesome Comics, una editorial cuyo mayor lastre siempre fue el propietario de la misma. Estaría allí hasta mediados de la década pasada, cuando de la mano de Erik Larsen volvería a Image como Director Ejecutivo y la editorial empezaría a sacar series como Invincible, Noble Causes o Jack Staff. Erik Larsen continuaría como Publisher hasta 2008, año en el que Stephenson tomaría el cargo y transformaría Image en el coloso digital que es hoy en día; ya no se busca el crear universos propios y se abandona casi por completo el género de superhéroes, se busca plantar batalla en el mercado digital, en los TPB y mantener a todos los autores contentos. Stephenson es ese tipo simpático que se lleva bien con todos los autores y mantiene títulos como Saga o The Walking Dead los primeros en los tops de descarga digital y TPB mientras continúa con el discurso primigenio de Image sobre lo mucho que maltratan Marvel y DC a sus autores, sólo que ahora esas palabras ya no suenan nada vacías…

2 – Karen Berger

Que complicado es no llevarse mal con nadie en esto del cómic y que fácil lo hace parecer Karen Berger… Excepto con Alan Moore, seguro que la odia.

Es indiscutiblemente la mejor de la lista y la que tiene el mejor curriculum de todos, una editora tremendamente completa que consigue sacar lo mejor de sus autores y ayudantes. Su capacidad para descubrir nuevos talentos y su valentía a la hora de publicar nuevas historias cimentó la reputación de Vertigo como sello de prestigo durante veinticinco años, y como la joya de la corona de una DC que a ratos veía como Marvel se le escapaba en las listas de ventas. Estamos hablando de una profesional que empezó a trabajar para DC en los 70 y fue una de las impulsoras del cambio de la editorial desde la ranciedad más lamentable del Weisingerismo a los éxitos de los 80. No estamos exagerando si decimos que Berger hizo historia del cómic y que gran parte de los autores actuales de mayor éxito fueron descubiertos o explotaron creativamente bajo sus órdenes. Pero aquí estamos hablando de trabajos actuales, y Berger se tomó un merecido descanso durante los últimos años. Que, ahora que saca Berger Books, no dudo que el año que viene tenga indiscutiblemente el primer puesto, pero de momento vamos a dejarla en el segundo…

1 – Jordan D. White

Uh… Ya, ya sé, hoy en día cualquiera tiene un canal de Youtube. Lo que habría dado por el de Shooter allá en los 70…

Seguramente a muchos no os suene de nada Jordan D. White, y no os culparía. Al fin y al cabo no es un tipo que vaya de estrella, y es de esos que va trabajándoselo a la chita callando. Empezó como uno de los ayudantes de Nick Lowe en la línea mutante, puesto que abandonaría para pasar a encargarse de la nueva línea Star Wars. Muchos creían que la cosa iba a estar complicada, que al fin y al cabo tras años de cómics en Dark Horse la franquicia no tenía muchas posibilidades de alzarse de aquel pozo de mediocridad. Pero White no pasó de los mutantes a las galaxias solo, porque se trajo a los guionistas de Uncanny y Wolverine & The X-Men, Kieron Gillen y Jason Aaron, que al desembarcar en la franquicia de George Lucas consiguieron colocarse entre los primeros puestos de ventas. Star Wars y Darth Vader -más la segunda que la primera- se convirtieron en lo mejorcito de Marvel, y autores irregulares como Marjorie Liu dieron uno de los mejores trabajos de su carrera en miniseries paralelas a las principales.

“-Hola, venía a recordarte que yo…” “-¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! ¡No me atormentes más!”

Además de esto, White empezó a supervisar las series de Deadpool, Spider-Man/Deadpool y demás proyectos puntuales del personaje, manteniéndolo fresco a pesar del tremendo desgaste que sufre con la sobreexposición a la que está sometido. Si a esto añadimos que fue capaz de hacer legibles los últimos números de los Guardianes de la Galaxia de Bendis -los anteriores no los editó él- o milagros imposibles como The Unbelievable Gwenpool, no tenemos más remedio que rendirnos a la evidencia de un editor que, al margen de lo buenos o malos que sean los autores con los que trabaja, no saca un sólo cómic malo. Y eso, hoy en día, es muy raro de ver.

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