No vamos a engañar a nadie, No Man’s Land es un crossover de los de toda la vida, y está planteado como otro más dentro del aluvión que padeció Batman durante casi todos los 90. El propio O’Neil no tenía pensado el hacer otro más después de Cataclysm y Aftershock, porque hasta los propios editores estaban notando la fatiga de encadenar tanto evento. Pero la perspectiva de traer a nuevos autores y de darles un campo de juego tan libre les sedujo lo suficiente como para que se diera luz verde a Tierra de Nadie. Así que el crossover empezaría como todos, con un número uno especial con portada lenticular de Alex Ross y ediciones de lujo y todo el marketing asociado; nada hacía presagiar que estuvieramos ante una buena historia, pero a veces la vida te da sorpresas…

El cómic tenía una portada de esas “lenticulares” como la que poco antes había hecho Ross de Superman.

El especial viene firmado por Bob Gale y un Alex Maleev pre Bendis, que ya había colaborado en el personaje anteriormente de forma esporádica pero que alcanzaría el éxito con esta historia. Su trayectoria hasta ese momento había consistido en colaboraciones esporádicas en El Cuervo, Alien VS Predator y algunos cómics de Valiant, pero nunca había conseguido alcanzar la regularidad en ninguna serie. O’Neil y los editores de Batman empiezan con este especial a apostar por él, demostrando el buen ojo para el talento que tuvieron en general para todo No Man’s Land. Y respecto al especial en sí… Bueno, digamos que plantea una Gotham envuelta en un todo vale en la que los villanos escapados de Arkham se reparten el pastel como buenamente puede y el trueque es la forma de comercio imperante. La policía de Gotham -Gordon, Bullock, Montoya y compañía- tratan de poner orden, pero la ausencia de Batman les pone las cosas muy difíciles; Gordon no perdona que su amigo desapareciera al principio de la crisis, y trata de mentalizarse de que no va a aparecer ningún vigilante enmascarado para salvarlos. Pero, naturalmente, al final del cómic pasa esto:

Spoiler: no, no es Batman.

Uno de los aciertos de este crossover está en el hecho de que cada mes se cuente una historia entre las distintas series de Batman realizada por el mismo equipo creativo, con lo que este especial sería la primera parte de una subsaga llamada “No law and a new order” que Gale y Maleev continuarían a lo largo de Shadow of the Bat 83, Batman 563 y finalizarían en Detective Comics 730. Toda la subsaga sigue la tónica del especial, con historias “costumbristas” que se van entrecruzando y nos van enseñando el nuevo status quo y como funciona el comercio, se van presentando algunos secundarios que tendrán un papel más o menos destacado a lo largo de toda la saga y mientras tanto se irán reintroduciendo a viejos conocidos como el Pingüino, el Ventrilocuo o el mismísimo Joker.

Ojocuidao que soy el Joker y aquí estoy.

De esta forma, veremos como la policía de Gotham se ve obligada a incitar una guerra de bandas para dividir a sus adversarios, mientras que el Batman que veíamos en el número anterior resultaría ser la nueva Batgirl -cuya identidad no revelaremos por si alguno no se ha leído cualquier cómic posterior-. Para cuando aparece el verdadero Batman el lector ya empieza a darse cuenta de que va la historia realmente; de adaptarse a la nueva situación, de descubrir quienes somos realmente cuando la civilización desaparece de la noche a la mañana. Los criminales, acostumbrados a vivir fuera de la ley, son los primeros en saber adaptarse, mientras que la policía, Oráculo o el propio Batman son más dependientes de las regulaciones y la tecnología, con lo que van a tener que hacer concesiones para poder empezar a poner orden dentro de toda la barbarie.

¡Donde esté Batman que se quiten todos los Heisenbergs!

“No law and a new order” es un gran arranque para Tierra de Nadie, explorando el mito del murciélago y dándonos alguna que otra escena memorable con Batman gritando al más puro estilo Heisenberg en Breaking Bad. Bob Gale demuestra así que es algo más que “el de Regreso al Futuro” y pone los cimientos de lo que será el nuevo Batman, mientras que Alex Maleev introduce lo que por la época era el mal llamado “estilo cinematográfico” que no se veía en el personaje desde Miller y Mazzuchelli; lo que estamos viendo es una narración más visual y menos basada en el texto, con lo que la experiencia de Gale como guionista cinematográfico le viene como anillo al dedo al trabajo de Maleev.

En Fear of Faith hay un bajón de calidad, pero tampoco mucho.

EOtro de los “puntos de entrada” a No Man’s Land lo tenemos en el especial Batman: No Man’s Land Secret Files and Origins, uno de tantos recopilatorios de historias cortas que, si bien no cuenta nada trascendental para entender la trama general y es prescindible, pinta un cuadro general de Gotham más o menos entretenido de la mano de un ciudadano anónimo de Gotham que empieza a recibir mensajes del corazón de la ciudad para que hable con el “Guardián de Gotham”. Aclarado esto, toca decir que la semana que viene tendremos a Devin Grayson y Dale Eaglesham contando una historia bastante más importante para la trama principal y recuperando a otro de los huídos de Arkham, el Espantapájaros, en una historia llamada Fear of Faith.

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