Últimamente soy uno de esos lamentables ejemplos de “no tengo ya tiempo para videojuegos”. Según se estrenan tuerzo el gesto por pura pereza, porque sé que la montaña de juegos pendientes cada vez es mayor. Me hago viejo, o yo que sé, así que voy a hacer una pequeña reseña de los juegos que he dejado a medias, demostrando que por lo menos no tengo un trastorno obsesivo compulsivo en lo referido a terminar videojuegos…

¡No, no me he comprado la Switch ni voy a hablar juegos de la Switch!

Y empezamos por Tales of Berseria, la enésima entrega de una serie que yo no conocía de nada y que resulto que -oh sorpresa- en realidad si la conocía, porque hará unos quince años cuando todavía tenía fe en los JRPGs me dio por jugar a Tales of Phantasia, la primera entrega de la serie que salió en Supernintendo -y que curiosamente tenía una intro cantada, algo inaudito en la consola-. Tales of Berseria nos viene a contar la historia de Velvet, una moza adolescente -como no- que vive feliz cocinando para su hermano pequeño, que siempre esta enfermo y sueña con viajar por el mundo y esos tópicos horrendos. Pero resulta que un día su cuñado -porque así son los cuñados- decide sacrificar a su hermano pequeño a vete tu a saber que dios primigenio y la pobre Velvet acaba transformada en un demonio sediento de sangre que piensa hacer cualquier cosa con tal de dar por cumplida su venganza. El malvado cuñado, que es algo así como el Torquemada de Tales of Berseria, decide encerrarla en lo más profundo de los calabozos de Azkaban y tira la llave, pero Velvet no tardará -bueno, si tardará porque pasan tres años- en liberarse y comenzar su campaña de venganza…

Sí, es un juego que salió para PS3 y se nota.

Si me recomendaron este juego y acabé picando fue por lo atípico del grupo protagonista en esto de los JRPGs, compuesto por gente de mal vivir que sólo se une al grupo para vengarse de alguien o por puro egoismo. Sólo hay un personaje que se mueva por idealismo o lealtad -el Wesley Crusher del juego- pero hay brujas que se dedican a maltratar a su familiar, samurais demonios alcoholicos, magas que maltratan a su familiar y pueblos arrasados al paso de los protagonistas, así que el juego tiene sus momentos. Es digno de tener en cuenta el sistema de combate, que aunque parece enrevesado como el solo y los tutoriales del juego no ayuden mucho a explicarnos gran cosa, cuando le coges el tranquillo es divertido y hasta hace que te pongas a buscar “encounters” por puro vicio. Lamentablemente soy consciente de que Tales of Berseria es un JRPG y al final del juego todos los protagonistas serán unos incomprendidos cachos de pan, así que supongo que es mejor dejar el juego a medias antes que “The Lord of Calamity” se transforme en la madre Teresa de Calcuta, aunque esa por lo visto también se las traía, pero corramos un tupido velo de palabrotas en japonés y pasemos al siguiente juego…

Este juego requiere un Core 2 Duo a 2,4GHz y una gráfica con Shader Model 3.0, además de 2GB de ram. En serio.

Double Dragon IV, un juego que sí que me he pasado -ay la nostalgia- porque en realidad no es muy complicado de pasar con sus cinco créditos y spameo de determinadas técnicas. El juego se presentaba como una continuación directa de los juegos de NES y no de las recreativas -cuya primera parte es la que realmente provoca que sienta interés por este juego- y viene firmado por los creadores de la serie, Yoshihisa Kishimoto y Koji Ogata, además de Kazunaka Yamane, el compositor original de la banda sonora que dominó los salones recreativos de finales de los ochenta hasta que Yoko Shimomura inventara el tema de Guile con Street Fighter II. Double Dragon IV es nostalgia concentrada con todo lo bueno y todo lo malo, con bugs lamentables como exploits que te permiten ser invulnerable si te mueves por el margen inferior de la pantalla o llaves mágicas que acaban replicando el efecto que tenía el codazo en el juego original. Al final no dejamos de hablar de una criatura low cost que se vende a precio reducido y que, siendo muy inferior al Double Dragon Neon que sacó Wayforward hace tres años, no deja de tener pinta de ser globo sonda que envían los nuevos propietarios de la franquicia, Arc System Works, de cara a conocer si hay interés por retomar la serie con un proyecto más ambicioso. Vamos, que es sólo para nostálgicos y fans que quieren votar con su cartera de cara a una secuela.

Pero yo me lo pasé bien, y hay que reconocer que rejugable es un rato, porque puedes pasartelo jugando como cualquiera de tus enemigos.

Mañana seguiremos con unos cuantos juegos de UbiSoft y el juego que supuestamente ha resucitado a la franquicia Resident Evil a base de retales de la competencia…

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