Amazing Spiderman: Si no esta roto…

…pues no lo arregles. O no me vuelvas a contar la misma historia que el Spiderman de Sam Raimi. Han pasado diez años de aquella película, pero dudo mucho que haya algún niño que no la haya visto. La versión anterior la tenemos tan cerca que cuando vemos a la Tía May nos acordamos de aquella anciana que salía con Tobey Maguire, y en toda la primera parte de la película sabemos que es lo que va a pasar, dándonos un poco de impaciencia a la hora de ver “lo nuevo”.  O no.

¡Debajo de esta rubia sólo hay spoilers! ¡Si lo cruzas, estás avisado!

Porque cambios en la película, hay unos cuantos. Desde el origen de Spiderman (bastante más sofisticado y complicado, relacionado con sus padres y Norman Osborn) hasta la propia personalidad de Peter Parker, nos encontramos con situaciones cada vez más familiares pero distintas a la vez, como si la película supiera que ya conocemos de sobra la historia y jugara a cambiarnos los muebles de sitio. La idea en principio esta bien, pero a ratos es hasta molesta; en un momento de la película se muestra que Peter lleva lentillas y al probarse las gafas de su padre, resulta que tienen las mismas dioptrias. En ese momento piensas que pronto contarán como sus poderes le curan sus problemas de visión, pero de eso nada, nunca llega a verse esa escena, y lo de las gafas solo vale para que el Tío Ben le diga que es “idéntico a su padre”.

El puto tio Ben nunca dice lo de “todo gran poder conlleva gran responsabilidad”. Para una frase que tiene que decir, y no la dice, ¡huevazos!

Pero ese no es el verdadero problema de la película, estamos hablando de un guión con personajes que entran y salen de ella sin ninguna razón aparente; hay una chica del instituto que aparece en un par de escenas, da la impresión de que vale para algo, que la cosa va más allá, pero más tarde desaparece. ¿Alguna escena eliminada? Voy a pensar eso, pero entonces es un problema de montaje: ese personaje tenía que haber desaparecido o pasado a un segundo plano. Algo parecido pasa con la tía May, uno no acaba de saber que pasa por la cabeza de la mujer cuando le ve a Peter venir día sí y día también con la cara hecha un cristo. Se insinúa que sabe que el chaval es Spiderman, pero tampoco queda muy claro y la mujer poca cosa hace a partir de la muerte del Tío Ben. No se puede hacer eso con un personaje que debe ser el reflejo de todo el dolor que lleva Peter dentro; en los cómics Ben es el heroismo de Peter y May su fortaleza. Lo primero esta bien expresado por Martin Sheen en esta película, lo segundo no.

No hay lanzarredes orgánicos, pero los cambios al traje son absurdos e innecesarios.

Mención aparte se merece el propio Peter, que con mucho es el Spiderman más irresponsable jamás visto en una película. Desde una facilidad pasmosa para quitarse la máscara (algo que ya era delirante en Spiderman 2 con la escena del metro, pero se lo perdonamos porque con ello expresaban que el chaval era el héroe del pueblo y todo eso) hasta su forma columpiarse en las redes por Nueva York destrozándola en el proceso, Peter se pasa media película con una capucha puesta, siendo tremendamente tímido (alguno no sin razón dirá que el tío es raro de cojones) pero a la vez excesivamente chuleta y agresivo. Se solía decir que se desinhibía cuando se convertía en Spiderman, pero creo que la timidez de Peter Parker no iba por ser un rancio o un borde, si no por ser un poco… “Timorato” (heh). Ah, y usa una cámara analógica, con carrete y todo. En pleno 2012, y no es que le vaya una lomografía…

Gwen tiene en su cuarto el libro de “Seabiscuit”, cuya adaptación al cine protagonizó el anterior Spiderman, Tobey Maguire.

Alguna gente se quejaba de que el Spiderman de Raimi no hacía chistes, con lo que es algo bueno que el de Garfield sí los haga… Hasta cierto punto. Porque todos hemos visto como le vacila a un ladrón en el trailer, pero luego el tío alarga la broma tanto que llega a humillarlo un pelín demasiado. Para colmo, luego cuando se pega con el Lagarto o no hace chistes, o cuando los hace ni se le puede oir con tanta explosión y tanto efecto de sonido. Lo peor de todo es que, pese a que el tío Ben le echa un sermón a Peter sobre la venganza, Spiderman se pasa la mayor parte de la película buscando al asesino del tío Ben y todo queda interrumpido con la trama del Lagarto, que al final es lo que se come el resto de la película, dejando todo lo del asesino del tío Ben colgando. Supongo que la idea es continuar la trama en una película posterior, pero en mi opinión eso nunca es buena idea: Spiderman no funciona bien como personaje atormentado por una venganza, y en la primera película es mejor definir eso claramente. El dejar a Peter así no es buena idea en absoluto.

Esta es una película para que te lleves a tu novia a verla. Si ella no es muy exigente con las películas, claro…

Gwen Stacy y su padre… Yo que sé. Le han cascado una familia numerosa, una madre y unos hermanos y no acabo de ver a santo de qué, supongo que luego lo explicarán. Lo importante es que el personaje del Capitán Stacy es otra trama en si misma, la de “como ganarse al padre de tu novia”, y teniendo en cuenta que ya tenemos una figura paternal importante en la película, la muerte del capitán sobra: ¿De verdad tienes que dejar sin padre a los pobres Gwen y Peter en la misma película? En el cómic, la muerte del capitán Stacy provocaba que Gwen odiara a Spiderman. En la película, su única consecuencia es la de amagar un final de la película calcado a la escena del cementerio de la de Raimi, para darle la vuelta a todo a última hora y acabar los dos al final de la película cagando un arcoiris de felicidad (lo admito, me encanta esta expresión).

Otra cosa igual no, pero Peter se pasa toda la película hecho un cristo…

Hay bastantes cosas más, cosas que te chocan de la película y que me dejo en el tintero. Algunas son coincidencias casi que rozan el absurdo, como que Gwen es compañera de clase de Peter y a la vez es becaria de Curt Connors que es el excompañero de laboratorio de Richard Parker. Otras son ausencias imperdonables (¡no esta JJ Jameson!), cosas rarísimas que pasan con la excusa de conseguir una imagen “guapísima” para los trailers (lo de la telaraña que se monta Spiderman en las alcantarillas en plan “yo oigo hasta la más mínima variación en mi red”) pero en general se puede decir que para ser una película hecha a contrarreloj para que a Sony no le caducaran los derechos cinematográficos de Spiderman, no han hecho mal trabajo. A nosotros como consumidores nos dará la impresión de que nos han entregado un Spiderman a medio cocer y tendremos razón, aunque tampoco se puede decir que la película sea el horror de Green Lantern; tiene sus momentos, aunque sepa a macarrones congelados. Aun así, la pregunta más importante que se hará todo el mundo al terminar de ver la película no será esa, si no “¿queda alguien en Nueva York que no sepa que Peter Parker es Spiderman?”

Estos pobres no han tenido un director que les haga una escena chula como el beso bajo la lluvia del Spiderman de Raimi. Más suerte con la segunda parte…

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