Todos hemos visto alguna que otra vez historias de fantasmas, que si los cazafantasmas, que si los fantasmas atacan al jefe, muchos capítulos de Supernatural… Pero lo que está claro es que ninguna de esas historias tiene ni punto de comparación con la que nos cuenta aquí Junji Ito, una en la que los fantasmas no son quienes dan miedo a los vivos, sino todo lo contrario…

Con portadas así como para no atraer lectores

El comienzo de la historia parece sacado de una leyenda urbana, Shigeru conduce su coche por la noche en una carretera solitaria y de pronto en una curva se encuentra con una misteriosa chica. Solo que en lugar de subirse a su coche y provocar un accidente, se queda de pie con la cara ensangrentada y deja que él la lleve a un hospital. Está claro que a Junji Ito no le van las leyendas urbanas clásicas.

Los japoneses ya no es que dejen subir fantasmas a sus coches, es que se bajan ellos a ayudarles, que serviciales

Una vez en el hospital la cosa se vuelve aun más confusa, la chica no tenía una sola herida, simplemente estaba bañada en sangre. Y ya que no respondía a nada de lo que le decían la policía se hizo cargo de ella dejando a su rescatador con muchas preguntas sin responder…

Y que nadie se pregunte de quien era toda esa sangre…

Así que vuelve a su vida normal con su esposa embarazada creyendo que jamás sabrá que sucedía con aquella misteriosa chica ensangrentada. Pero la chica, que se llama Misaki,  se ha recuperado, le ha localizado y se ha presentado de improviso en su casa. Charlan un rato, le cuenta que su aspecto se debía a que estaba rodando una película con unos amigos y le pasa una nota con su teléfono pidiéndole verse otra vez. ¿Qué es lo que hace el? Comenzar a verla en secreto a espaldas de su mujer, como debe ser.

Si, quedare con la tía loca ensangrentada…

Así que tras unas cuantas citas acaban en un hotel y en la cama ella le confiesa que él le gusta porque le siguen muchos fantasmas, y que eso le gusta porque su madre fue una fantasma. Murió tras dar a luz pero pese a ello siguió amamantándola y por eso ahora es capaz de ver fantasmas. Shigeru cree que ella esta de broma y se duerme.

¿La amamantaba un zombi y aun así te acuestas con ella?

Pero se despierta de improviso y se da cuenta de que ya tendría que haberse ido a casa con su mujer, y cuando va a despertar a Misaki se la encuentra de nuevo toda ensangrentada ¿Qué es lo que hace el? Largarse de allí a toda leche como alma que lleva el diablo.

A lo mejor es que menstrua por ahí…

Claro, a su mujer no le hacen la más mínima gracia esas desapariciones de su marido con el teléfono apagado y le arma una buena bronca. Bronca que se ve interrumpida por una llamada de Misaki, esta se siente insultada por la forma en la que él se largo dejándola sola en el hotel. Él le responde que su esposa está empezando a sospechar y antes de que pueda decirle algo más ella le cuelga. ¿Se habrá librado de ella? Ni de coña.

Eso, tu disimula campeón

Al regresar a casa se encuentra a Misaki en ella, le ha contado todo a su esposa, quien responde de una forma un tanto agresiva. Sacando un cuchillo enorme y amenazando con matarles a ambos, quitándose la vida ella misma unos días después. Ahora Shigeru se ha quedado solo y lleno de culpabilidad ¿Solo? Bueno, aun le queda Misaki…

¡Te matare, te matare! ¡No, mejor me mato yo! 

Ella trata de animarle, le dice que no puede seguir así. Él le pide que s marche a su cada pero ella no quiere irse, hay muchos fantasmas siguiendo a Shigeru y ella quiere quedarse por ellos, ya que, atención, son deliciosos y los necesita para vivir. Si, Misaki come fantasmas y para demostrárselo a Shigeru le señala un punto en el techo en el que se encuentran los fantasmas de su esposa y de su bebe no nacido.

Mira, los fantasmas de tu familia

A continuación empieza a saltar por la habitación como una loca tratando de atraparlos, agarra a uno y le pega un buen bocado llenándose la cara de sangre. Por eso es por lo que estaba siempre ensangrentada, no había parado de comer fantasmas.

¡A comer!

Shigeru huye horrorizado tras ese espectáculo y acaba viviendo en la calle tras perder su trabajo y si casa. Esa mala vida le lleva a contraer alguna enfermedad y acabar sus días moribundo en un hospital. Y allí le acecha Misaki, quien espera pacientemente para alimentarse de su fantasma.

Ñam, ñam

Pues sí, con estos fantasmas no hacen falta rayos de protones ni escopetas cargadas con cartuchos de sal para acabar con ellos, solo hay que agarrarlos bien y darles un buen mordisco. Pero dejando a un lado esta peculiar forma de acabar con los seres de ultratumba, por una vez la moraleja de la historia está clara ¡No engañes a tu mujer con una tía loca que has conocido en una carretera por la noche! Ah sí, y Junji Ito está mal de la puta cabeza.

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