Es curioso lo que está pasando con esto de las substacks, las listas de correo de autores de cómics y demás sustitutos de las redes sociales; lo que antes era un contacto directo e instantáneo entre autores y lectores se ha convertido en un monólogo más reflexivo y hasta sorprendentemente íntimo. A ver si me explico, el hecho de que los autores no tengan una contrarréplica inmediata hace que no tengan tan patente el hecho de que alguien les va a leer. Sí, gente que se gana la vida escribiendo no es consciente de que le van a leer, quién lo diría.

El caso es que, al no ser conscientes de esa presencia constante que significa el aluvión de notificaciones por frase, la cosa acaba derivando en conversaciones más íntimas, que se meten en bosques más frondosos sin miedo al reproche. Si, ya no hay pirañas acechándote a cada paso que te sumerges en el lago, pero tampoco hay un David Hasselhof que te socorra cuando te hundes demasiado. Y creo que éso mismo le está pasando a Joe Quesada en la última entrega de su lista de correo, porque con el título sensacionalista de -ojo que encima va al clickbait de cabeza- «Yo no merecía ser editor en jefe» Quesada nos comparte lo tensos que fueron sus primeros días como EIC de Marvel Comics, allá por el año 2000. Quesada empieza su texto confesando que él no era parte de Marvel antes de aquello, lo suyo era una subcontrata en toda regla; recordemos que Quesada y Jimmy Palmiotti tenían una editorial, Event Comics, en la que llevaban más de cinco años sacando adelante a su superhéroe bombero, Ash y a Painkiller Jane, que muy apropiadamente era inmune al dolor. Habían conseguido en más de una ocasión atraer a nombres como Garth Ennis para trabajar con ellos, pero la editorial no había despejado precisamente, a pesar de que no paraban de ser anunciados y promocionados por el BOE de la especulación de los 90, la Wizard de Gareb Samus. Y toda esa atención y cariño se debía, en buena parte, a que Quesada y Palmiotti organizaban las mejores fiestas del cómic, invitando a famosos como Kevin Smith y tejiendo una buena red de contactos. Sí chavales, otra pega de la introversión es precisamente esta, una de las formas de triunfar en la vida es ser extrovertido.

El caso es que Joe y Jimmy fueron contratados allá por 1998 para montar un subsello de Marvel, una especie de Heroes Reborn pero en versión mucho más modesta, en el que ellos sacarían adelante algunos de los personajes más oscuros de Marvel o que se habían -o estaban cerca de- quedarse sin serie propia. Alguno me dirá que Daredevil estaba pasando por un momento dulce en aquel momento y seguramente las ventas no fueran tan malas, pero me imagino que Quesada y Palmiotti pelearon sobre todo por incluirlo a él en el paquete con su baza principal, que no era otra que el que lo iba a escribir Kevin Smith. Lo curioso de todo esto es que quien los contrata es el presidente de Marvel Joe Calamari, que había sido recuperado por Carl Icahn durante la guerra por la bancarrota de Marvel; la cosa no duró mucho y pronto Marvel acabó intervenida por un tribunal con lo que, a efectos prácticos, el trato de Marvel con Event Comics, la editorial de Joe y Jimmy, lo llevaron a cabo Joe Calamari y el juez jubilado John J Gibbons. Ocho meses después de formalizarse el trato con Event, Joe Calamari sería despedido cuando la Toy Biz de Ike Perlmutter y Avi Arad se hizo con el control de la Marvel y la sacó del arbitraje. Así que sí, a Joe Quesada lo subcontrató gente que ya no trabajaba en Marvel, tenía un despacho fuera del bullpen de Marvel y era una fuerza externa a Marvel como lo había sido WidStorm cuando se hizo con el control de los Vengadores y los 4F para ponerle tetas a Rob Liefeld.

Y hay que entender que, durante toda la etapa de Heroes Reborn, Quesada supuestamente hizo un esfuerzo por bajar abajo con los chavales, entenderse con Bob Harras y hacer juego de equipo, pese a que sus series disfrutaran del privilegio de hacer lo que le viniera en gana por estar en una suerte de continuidad «especial». Para Harras y el resto de editores de abajo aquello no contaba, era una tormenta que acabaría pasando, y por eso le dejaron matar a Karen Page y hacer lo que les dió la gana con Misterio, reventar a los Inhumanos y tantas otras cosas que vinieron después. Sin embargo, aquellas dos garrapatas editoriales perduraron, y ni siquiera el fracaso de su Punisher celestial consiguió pararles los pies, Marvel Knights recibía buena prensa, pese a que en buena parte su Daredevil fuera un pelín caricaturesco. La cosa no mejoraría cuando llegó el nuevo presidente de Marvel tras Calamari, un ejecutivo de la NBA que había explotado las posibilidades de marketing de la liga estadounidense en el campo de las cartas coleccionables. Jemas no había leído un cómic en su vida y las órdenes que había recibido desde arriba eran, básicamente, «esta gente ha llevado a Marvel a la bancarrota, hay que dar un golpe sobre la mesa y darle un lavado de cara a la empresa». Y precisamente éso es lo que hizo, llegar como un elefante a una cacharrería y sacudir mucho un tebeo de la Patrulla X bramando que aquello era un galimatías incomprensible. X-Men seguía siendo el cómic más vendido de la compañía, pero según Jemas «tenía que crecer más». Y es que «ellos» lo estaban poniendo todo de su parte, porque Avi Arad se había molestado mucho en que se sacara adelante la película de X-Men de la Fox, que se iba a estrenar en el año 2000. Marvel se lo jugaba todo en el triunfo de esa película, y necesitaba que los cómics pusieran culos en las butacas. Y los X-Men de este tal Chris Claremont no iban a hacerlo; ¿quién carajo era Chris Claremont y como es posible que tuviera un cargo editorial justo por debajo de Bob Harras? ¿Estaban locos?


Por cierto, hoy sí que cumplimos dieciseis años. Lo repito porque el año pasado se nos olvidó celebrar el 15 aniversario y claro, pues sobrecompensamos.
O algo.
¡Feliz cumpleaños!
Feliz cumpleaños!
Me gusta el ese mantra del capitalismo que dice:
Soy la empresa que mas vende de mi sector, muy por encima de lo que vende la competencia, pero aun asi quiero vender mas aun.
O en otras palabras vivo en una casa de 2000m² pero aun asi envidio a mi vecino que vive en una casa de 50m² por la unica razon de que esa casa de 50m² no es de mi propiedad.
Y con esa mentalidad asi nos va.
Que si un comic (cambialo por cualquier otra cosa) vende el doble que su inmediato seguidor y al siguiente año vende x comics menos ya se encienden las luces rojas, aunque a la competencia le haya sucedido lo mismo.
El extremo de lo absurdo del capitalismo es el siguiente mi vecino tiene una panaderia y yo un concesionario de coches como mi vecino vende x barras de pan todos los dias yo tengo que vender el mismo numero de coches (aunque parezca ilogico hay muchos empresarios, perdon ahora se les llama emprendedores -cuando no se sabe traducir del ingles suceden esas cosas- que tienen esa mentalidad).