El Flash de Ryan North empieza con la estupidez de las redes sociales

Lo de Flash es algo curioso, porque la etapa de Spurrier terminó antes del DC KO y después de aquello estuvieron Mark Waid (como no) y Christopher Cantwell encargandose del crossover. Y lo normal en Marvel habría sido reiniciar numeraciónn con el siguiente autor, dar un número uno nuevo para completar la renovación, pero… No, no lo han hecho. Y éso que recuperaron la numeración del volumen 1 de The Flash hasta el número 800 y luego reiniciaron con la etapa de Spurrier, pero esta vez han puesto de guionista a Ryan North, que ahora mismo viene de tener un perfil más alto todavía en la competencia… Y oye, que no quieren nuevo volumen. Y yo que me alegro, porque estoy un tanto harto de los lios de numeración.

Flash en la era de los influencers, ésto no le pasaba a Jay Garrick.

Realizado con dibujos de Gavin Guidry y color de Adriano Lucas, la nueva etapa de North en Flash empieza con puro y simple costumbrismo superhéroico; Wally comiendo en familia con sus tres hijos. Alguno dirá «jo, ésto parece los 4 Fantásticos» y la verdad es que no voy a ser yo el que se queje, es agradable ver esto sin que haya puñetazos en el muro de la realidad ni tonterías equivalentes de por medio. Ahora mismo es tarde para hablar de la trampa que supone que un superhéroe tenga tres hijos, porque quieras que no los niños tienen que crecer más pronto que tarde y éso hace que el personaje central envejezca, y si no díselo a Superman, que quieras que no tiene un hijo pero lo hicieron crecer de forma acelerada y ahora mismo uno ya no sabe ni por donde anda. Que no lo han matado ni nada, pero no sé, le he perdido la pista. Cualquier dia llegará un guionista manazas a Flash y hará que sus tres churumbeles acaben creciendo aceleradamente en el futuro o muertos, todo con tal de quitárselos de encima, pero mientras tanto tenemos a North mostrándonos a Wally cocinando lasagnas a supervelocidad. O más bien dicho, quemándolas. Que a estas alturas uno podría pensar que ya habría aprendido a cocinar con sus poderes, sin necesidad de hacer barbaridades como pasear la comida por todo el barrio a supervelocidad para que se vaya calentando, pero siempre hay cierto encanto en la chapuza. Y Wally es chapucero y se le quiere por ello, más que nada porque es uno de los rasgos que lo hace humano.

Que suerte tiene de no tener que hacer cola en el supermercado.

Y sí, siento ser tan cínico porque el tebeo me ha gustado mucho, pero a estas alturas del partido sabemos lo que hay. El Wally de North es nuestro Wally, y de hecho una de las primeras cosas que hace el personaje, tras un estropicio gastronómico, es solucionar con empatía el último accidente de un supervillano patoso. Éso es Wally West, y no veas lo que me cuesta verlo en otros autores a los que no voy a mencionar por muchas medallas que les echen. Wally lleva una camiseta de Nightwing cuando va por casa, salva a gente mientras va a pasear y de repente se encuentra de morros con la trama principal, una sobre una página web que paga diez mil dólares a cualquiera que le entregue un video de Flash salvándolo. El sistema es sencillo, como en Central City todos dan por hecho que Flash los va a salvar, empiezan a tirarse de los edificios y a grabarlo, embolsándose un buen pellizco y pasando un buen rato junto al superhéroe. Flash no tarda en darse cuenta de lo que está pasando, y aunque pide publicamente que la gente deje de hacerlo, tiene que reconocer que él va a seguir salvando a todo el mundo, con lo que la gente va a seguir tirándose por los balcones. Lo que no se le ocurre a Flash es avisarles de que, si en el momento en el que se ponen delante de un tren bala Gorilla Grodd tiene a Flash atado a un misil nuclear, pues como que lo tiene complicado para salvarlos por mucha supervelocidad que tenga. La gente puede morirse, y se morirán por idiotas. Pero supongo que si no tienes cerebro, tampoco eres capaz de ver el peligro al que te estás enfrentando.

Utilizar los textos de apoyo para explicar por qué Flash no se ahoga cuando va a supervelocidad, ¡hace 20 años la gente se habría quejado de que el cómic tiene demasiado texto!

Llegados a este punto y sin saber cómo va a acabar esta historia, hay que reconocer que lo que está intentando North parece en un principio una clara crítica al mundo en el que vivimos, ese de los influencers sacándose fotos en los lugares más estúpidamente peligrosos solo por llamar la atención, por ser especial. En este caso hay alguien que les paga por ello y éso posibilita que haya una trama a largo plazo, pero de por sí la situación existe en el mundo real y no hay superhéroes que los animen a hacer algo parecido. Supongo que la estupidez real siempre supera a la de ficción, más que nada porque lo que hoy en día nos parece rutina hace diez años nos habría parecido un absurdo, una estupidez. Porque la estupidez es exactamente éso, una estupidez. Y no hay más vuelta de hoja.

Eso sí, tengo que reconocer que me ha extrañado que Linda lea el periódico en papel y que siga teniendo anuncios clasificados. ¿Qué le ha pasado al mundo en todos estos años?

Lo curioso de todo esto es que hasta me ha chocado que el cómic acabase en un claro «continuará». Pese a que en los últimos números de Los 4 Fantásticos North ha empezado a contar una historia larga -unas cinco entregas, que barbaridad- me ha acostumbrado tanto a su formato de historias que se resuelven en 24 páginas que hasta se me ha hecho raro. Sí, su Flash tiene puntos en común con sus 4F, hay ese amor por la ciencia y las dinámicas familiares, pero Wally no es una fotocopia de Ben Grimm o un personaje parecido, Wally sigue siendo Wally. Y la verdad, en los tiempos que corren de gente gritándose unos a otros en internet, ¡que falta nos hacía!

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