Rob Liefeld quería ser formal: Wizard, The Guide to Comics #21 (II)

Algunos ya lo daban por un caso perdido a finales de los 80, cosa que está mal. Hay que darle una oportunidad a todo el mundo, pero tengo que reconocer que a Rob Liefeld nunca se la dí, y lo peor es que le tiempo me dió la razón: Liefeld era un desastre para la historia del cómic y sigue siéndolo, por mucho que algunos lo valoren como «creador» de Masacre. No, fue el principio del fin y como tal está considerado hoy en día. Dicho esto, lo cierto es que Liefeld intentó corregir el rumbo. Y no os creáis que lo hizo en Marvel no, lo hizo ya en Image, en un momento en el que se dió cuenta de que el lanzamiento de Youngblood, aunque había sido muy provechoso económicamente, había sido un absoluto desastre a todos los niveles. Aunque tampoco nos engañemos, si sus cómics eran una porquería no era algo novedoso o preocupante para Rob, lo que le importaba era que le estaban dejando mal.

Liefeld estuvo más de un año explicando de qué iba este mojonazo de cómic.

Y es que la primera hornada de Image, la de Liefeld, no había por donde cogerla y era el ejemplo claro de trabajo de Liefeld del que hablaban sus detractores; un cómic tan mal escrito que hasta LIefeld pidió perdón por ello, achacando todos los problemas a haber querido innovar empezando una serie por la mitad de la historia y no el principio, prometiendo que ahora iba a «sentar unas bases». No, el verdadero problema es que Youngblood lo realizó primero dibujando y luego puso los diálogos, sin preocuparse hasta ese momento de saber de qué iba la historia. Tal vez un autor veterano con bastantes cómics escritos en su haber es capaz de hacer algo así (aunque yo así a ojo diría que la mayoría no) pero desde luego que Rob Liefeld no era capaz y se estrelló. En cierto modo, podríamos pensar que aquel número cero de Youngblood era un intento de demostrar que los guionistas no valían para absolutamente nada, pero en realidad sabemos que Liefeld lo sacó con todas las prisas del mundo porque quería sacarlo antes del Spawn de Todd McFarlane y llevarse toda la pasta de la expectación que había provocado la creación de la nueva editorial. Y vaya si acertó, porque se llevó toda la pasta fresquita de los preorders… Y me imagino la primera bronca en Image, que aquello no tenía que repetirse.

La entrevista venía con esta bonita ilustración de Liefeld agujereando a su entrevistador, porque había que quedar bien con él.

Y claro, un año después aquí teníamos a Liefeld en el número 20 de Wizard a la defensiva en una entrevista de Patrick Daniel O’Neill, a pesar de que sus entrevistas de incisivas no tenían nada; tampoco nos engañemos, una de las disciplinas habituales de la prensa «cortesana» consiste en hacer entrevistas que son auténticos masajes pero que a la vez están espolvoreadas con cierta «acidez» para maquillar el resultado y, de paso, hacer parecer a las entrevistas de verdad como algo exagerado y radical. A Wizard le interesaba quedar bien con Liefeld, así que le dejan exponer largo y tendido su nuevo plan editorial de no fallar más fechas de entrega -mientras reconoce que una de sus nuevas series anunciadas de momento no va a salir, Supreme, y que otra de ellas está en «pausa», Prophet- y reconocer que ahora van a exponer un claro punto de partida para el universo de Extreme Studios, cimentados sobre dos grupos gubernamentales, siendo uno el propio Youngblood y el otro compuesto a base de soldados zombies resucitados contra su voluntad en el llamado Proyecto «Born Again» del que se encargaría Keith Giffen, Bloodstrike, porque Liefeld acabó claudicando y reconociendo que necesitaba guionistas de verdad.

La historia y los bocetos podían ser de Giffen, pero no os creáis que el cómic merece la pena…

«Odio los primeros números de cualquier cosa. En los primeros años de lo que sea -Nuevos Mutantes, X-Force, Youngblood- tienes que introducir cosas, empezar desde ahí y seguir construyendo. Aprendí durante el último año que tienes que tener un punto de partida, no puedes solo saltar a la mitad. Creo que éso es lo que estamos haciendo este año, empezar lentamente y construir. El Proyecto Born Again tocará otras series, fuera de la familia Youngblood. Lógicamente encaja con Spawn». Bueno, ya sobre esto ya sabemos lo que pasó, McFarlane estuvo de acuerdo en hacer un crossover inicial con Spawn y hasta llegó a hacer que un personaje de Liefeld fuera el asesino original de su protagonista, pero tras el segundo año de Image toda esa trama fue olvidada por completo en la serie de Spawn mientras Liefeld la exprimió todo lo que pudo. Da la impresión de que McFarlane empezó a darse cuenta de que su «hermanito pequeño» no era tan inocente y achuchable como pensaba… Y como sabemos, en unos tres o cuatro años la cosa acabó bastante mal. Pero ya digo, éso pasó mucho después, en 1993 Liefeld seguía manteniendo su puesto en la editorial y presumía de sus valores de producción «hasta la gente que odia por completo nuestras series reconoce que nuestro coloreado es superior al de la mayor parte de las otras series. Tenemos a gente como Steve Oliff que han sido muy generosos al colocarnos en su agenda.» Oliff, por cierto, había sido contactado por McFarlane para su Spawn, con lo que me imagino quién le pasó el contacto… Y no nos engañemos, Oliff cobraba muy bien de ambos.

Esto es un espanto lo coloree quién lo coloree.

Después de hablar de que también trabaja con Digital Chamaleon, destaca que «Yo mismo he comprado varios ordenadores y estoy intentando que las maneje gente que pueda hacer separaciones por ordenador; si quieres un producto de calidad pide un poco de más tiempo, y éso es algo que hemos aprendido por las malas. Ésa no es una excusa para que las series salgan tarde, pero es una de las cosas que ralentizan un poco las cosas». Y no, las redundancias no son de mi traducción, son Liefeld repitiendo las mismas palabras constantemente. Tras esto, la entrevista pasa a discutir el sistema de trabajo de Liefeld, con el entrevistador cuestionando la validez de una figura de un editor que edita a su propio jefe, al propietario de su empresa. Por supuesto, Liefeld dice que su editor tiene potestad de pedir que rinda cuentas, pero a la vez Liefeld también puede hacer eso mismo, con lo que el entrevistador -y el lector- se queda la impresión de que su editor lo único que hace es hacerle el papeleo que a él no le apetece hacer; un secretario glorificado. Teniendo en cuenta los testimonios que tenemos a posteriori de cómo Liefeld iba contratando a cualquiera sin saber que trabajo le iba a dar, me da la sensación de que el hombre no tenía ni idea sobre lo que estaba haciendo.

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AMO VEDRAPONTE
AMO VEDRAPONTE
35 minutos han pasado desde que se escribió esto

¿Youngblood es una serie mala?. En su conjunto tengo que reconocer que si y que no merece mucho la pena de leer(si en aquellos años se podia «leer» un comic ya que la lectura duraba cinco minutos) pero…
¿Sus personajes eran malos? Pues no. Vale que eran copias y mezclas de personajes ya existentes, pero seamos sinceros, la mayoria de los personajes suelen serlo. Cualquier superheroe que use un arco y flechas trucadas sera una copia de Green Arrow y asi sucesivamente. Una cosa hay que reconocerle a Rob Liefeld (ya lo he dicho en otro post) y es que sabia escoger los nombres de sus personajes y su diseño de personajes no era malo, puede que no recuerde de que iban las historias de Youngblood pero si recuerdo a los personajes (Shaft, Chapel, Sentinel, Badrock, Troll, Die-Hard, Riptide, Dutch, Brahma…).
En la actualidad pocos personajes de Marvel o DC permanecen en mi memoria que fueran creados en el sXXI.

Parezco el defensor de Liefeld y aun asi no recomendaria la lectura de Youngblood ya que existen grupos de superheroes con coleccion propia mejores y mas interesantes en otras editoriales y no me refiero a las dos grandes (Marvel y DC), Iberia Inc. Por ejemplo es una lectura mas interesante y ya si podeis en contrar Pantheon, publicada por Lonestar Press mucho mejor (no me cansare de recomendar esta serie que descubri por casualidad en los años 90 y que dudo mucho que vea traducida al español).