La muerte este pasado fin de semana del gran Sal Buscema ha sido una de las que duelen de verdad, no solo por tratarse de un artista enorme, sino porque para mí había sido uno de de esos que siempre habían estado ahí, dibujando a prácticamente todos mis personajes favoritos, si no todos. Y por eso me he tomado un par de días para pensar bien en lo que quería decir sobre él, ya que no quería caer en el tópico de siempre del repaso biográfico, que para eso ya están los libros teóricos y las wikis, y Sal Buscema era mucho más que un puñado de datos.

Decir que para mí Sal Buscema siempre estuvo ahí no es una exageración, ya que antes de saber leer, cuando me limitaba a ojear los cómics que me regalaban y pedía que me los leyesen, ya me quedaba embebido con su trazo dinámico y rotundo, capaz de convertir incluso los momentos más cotidianos en algo emocionante. Porque ya fuese en un pocket de Ases de Bruguera de los Defensores, grapas de los Vengadores, Spiderman, el Capitán América, Hulk y por supuesto ROM, Sal Buscema era una presencia constante en una época en la que ni me molestaba en saber quiénes escribían y dibujaban esas historias, pero cuyo trabajo en aquellos cómics siempre ha sido de los que con más cariño he recordado.

Por suerte se trataba de un artista cuyo trabajo era fácil de encontrar, ya que era un dibujante extremadamente prolífico y muy todoterreno, que no tenía ningún problema para desenvolverse a las mil maravillas en cualquier tipo de historia. Era alguien que podía llevar a sus personajes al salvaje oeste, a reinos de espada y brujería, las más avanzadas civilizaciones extraterrestres, reinos míticos o las calles de Nueva York. Y del mismo modo que cualquier escenario era para él un juego de niños, su estilo se adaptaba a la perfección al personaje que fuese necesario. Y aunque como ya decía al comienzo son incontables las series en las que dejó huella, y muchísimos los cómics a los que guardo un cariño enorme, hay uno en concreto que no me quito de la cabeza estos días.

Sé que muchos pensarán que se tratará de algún número de ROM, y desde luego esa es una serie en la que he pensado mucho desde que supe la triste noticia del fallecimiento de Buscema, hay otro personaje en el que no dejo de pensar. Porque como se suele decir de los aficionados al cómic de superhéroes, donde por cada personaje han pasado infinidad de autores, todos tenemos una imagen icónica de cada uno asociada a algún dibujante concreto, que quizás no sea su creador o su más representativo, o ni siquiera el primero a quien vimos dibujar ese personaje en concreto, pero es el que nos ha marcado por el motivo que sea.

Y del mismo modo que cuando pienso en Batman me viene a la mente como le dibujaba Jim Aparo, con Superman y la Patrulla-X es la versión de John Byrne y el Capitán América el de Jack Kirby, cuando trato de imaginarme a Hulk la imagen que primero me viene a la mente es una dibujada por Sal Buscema.

En su día, por cosas de la distribución y falta de lugares adecuados donde conseguir cómics, solo tenía unas pocas grapas de Hulk/La Masa, mezcla de ediciones de Bruguera y de Forum, y que leía y releía una y otra vez tratando de llenar con mi imaginación los huecos entre ellas. Y entre todas esas había una en concreto que debí leer tantísimas veces que la dejé en un estado ruinoso, el número 16 del primer volumen de Forum que incluía el número 278 del Increíble Hulk americano y parte del 279. Unos números que formaban parte de la etapa de Bill Mantlo, con quien Buscema había colaborado ampliamente, y que nos mostraban cómo tras conservar Bruce Banner su inteligencia cuando se transformaba en Hulk, recibía un perdón presidencial y la aceptación por parte de toda la comunidad superheroica.

Era una historia básicamente de transición, que marcaba el final de la etapa del Hulk salvaje para adentrarnos en la de un nuevo Hulk que como ya sabemos volvió a recaer con el tiempo. Pero lo que a mí me fascinaba de este cómic, lo que me hizo releerlo una y otra vez, era la increíble cantidad de personajes que aparecían en él, ya que allí aparecían desde las grotescas creaciones de la alienígena Beeret a la práctica totalidad del Universo Marvel de la época. Porque tras una visita a los 4 Fantásticos, que como mandan los cánones acabó en malentendido y pelea antes de aclarar las cosas, estos contactaron con todos sus compañeros para solicitar formalmente, con la mediación del abogado Matt Murdock, un perdón presidencial para Hulk.

Y aunque por aquellos años ya había leído unos cuantos cómics de superhéroes, incluyendo algún que otro grupo, esta fue la primera vez que vi a tantísimos personajes reunidos, algunos de los cuales desconocía por completo en aquellos años, pero que Buscema dibujaba de tal forma que despertaban mi curiosidad infantil. Especialmente cuando aquella petición de perdón derivó en la defensa ante una repentina invasión alienígena que permitió a este lucirse como quiso dibujando a todos estos héroes en acción y mostrándonos team-ups que por aquel entonces yo al menos jamás había visto ni imaginado.

Una historia que no solo me dejó ver lo grande que era el Universo Marvel, sino que grabó en mi memoria a fuego la imagen de este Hulk y ayudó a que Sal Buscema se convirtiese en uno de mis dibujantes favoritos y uno de los primeros cuyo nombre me aprendí. Porque aquí estaba prácticamente todo lo que le hizo grande, personajes exageradamente expresivos, una habilidad enorme a la hora de dibujar cosas imposibles, y un dominio de las escenas de acción envidiable, donde cada golpe y explosión parecen que se van a salir de la página, faltando solo uno de esos icónicos puñetazos que lanzaban a quien lo recibía volando hacia quienes leíamos la historia.

A lo largo de los años seguí buscando fielmente todo lo que este dibujaba y seguí maravillándome con su forma de evolucionar y adaptarse a todo lo que le encargaban. Ya fuese acompañando a Walter Simonson en su Thor, aquella genial etapa en Spiderman junto con J.M. DeMatteis en donde nos recordó a todos lo gran narrador que era con aquella muerte de Harry Osborn que no necesitó de diálogos para conmovernos, o pocos años más tarde cuando le entintó Bill Sienkiewicz dando lugar a uno de sus cómics más experimentales, Sal Buscema siempre fue alguien que nos garantizaba un cómic con el que al menos visualmente íbamos a disfrutar un montón.

Y aunque ya llevaba bastantes años disfrutando de un merecidísimo retiro, y tuvo la suerte de vivir una larga vida, se le va a echar muchísimo de menos por haber sido un artista excepcional de los que han dejado una huella enorme, y que a tantísimos lectores nos hizo vivir los cómics que leíamos como si fuesen mucho más que tinta sobre papel. Por ello, y como decimos siempre en estos casos, lo que nos toca ahora es mantener vivo su legado artístico, releer todos esos grandes cómics en los que trabajó y recomendarlos para que quienes no hayan tenido aún la suerte de conocer su obra, la descubran y se sumerjan en todas esas aventuras fantásticas a las que dio vida.

Debe decirse que Buscema era un gran dibujante en todos los aspectos. Siempre he pensado que era muy adecuado para el género de terror por que dominaba la expresión facial magistralmente.
ZANIAC!!!!
«… cuando pienso en Batman me viene a la mente como le dibujaba Jim Aparo» Me alegra mucho saber que no estoy solo!!!
Yo pienso en Neal Adams, pero más que nada es por molestarle a M’Rabo!
Sal Buscema deber uno de los pocos artistas que ha dibujado a todos los personajes de Marvel(o en su defecto haber dibujado algun numero de todas las colecciones publicadas en los 70 y 80.
Creo recordar que tambien por su rapidez dibujando era el encargado de hacer los fill-in (comics de relleno) para que todas las colecciones salieran cada mes. Por lo que es muy probable que haya comics dibujados por el que no se hayan publicado por no hacer falta.
Un recopilatorio con ese material seria muy interesante.
La verdad es que hizo bien poco de los 4F, algún Marvel Two-In-One pero por lo demás creo que solo entintados a su hermano. Aunque tendría que mirarlo, igual en la etapa de Englehart o Stern hay algo…
Lo he visto y dibujo tres numeros del volumen 1 de los 4F, el 183, guion de Bill Mantlo, el 190 guion de Marv Wolfman y el 313 guion de Steve Englehart, excepto el de Englehart creo que los otros dos deben se fill-ins.
Ese pocket de ases aún lo conservo, junto al de dazzler, aprovecho que he ido a la tienda a por el prólogo de (sigh) era de la revelación y vemos un antes y después. Hemos ganado en soporte y perdido en todo lo demás. firmaba sin dudarlo para inventir esto.
https://ibb.co/sv4Pm2YK
Jajaja habia entendido «inventar» y no entendia la imagen, despues me di cuenta que querias decir «invertir».
A mi los pocket de ases me gustaban, asi conoci a Conan el Barbaro y tambien consegui hacerme con uno de Spider-Man cambiandolo por varios comics de la revista Jana a una amiga. En ese tomo conoci a uno de mis personajes favoritos de Marvel (Razorback traducido aqui como El Jabali) tambien recuerdo que en ese tomo tambien estaba el numero de la primera coleccion de Siver Surfer donde este se enfrentaba a Spider-Man.
Tengo que decir que circularon que daba gusto, sobre todo porque se pasaban mucho más tiempo que un cómic normal en el kiosko. Pero claro, luego llegaron los retapados al tamaño normal (aunque guillotinados) y aquello ya era gloria bendita!
Mi dislexia es terrible, i know.
Te puedes saltar Age of Revelation, de verdad, es un pegote completamente intrascendente y lo que le hacen al personaje de Illyana es… Un espanto.
Pues precisamente lo compré pq sé que se vuelve malosa en ese ( Otra vezzzzz) futuro y que al menos aparecía por allí.