Sal Buscema nunca quiso dibujar, él lo que quería era entintar. De hecho, se lamentaba de haber acabado dibujando, porque cuando empezó a trabajar en Marvel él lo estaba combinando con un trabajo en una agencia de publicidad, pero como Sal quería dedicarse a los cómics, intentó darles muestras de lápices para que le dieran más trabajo… Y a Stan Lee le encantaron sus dibujos. Si «Big John» Buscema, su hermano, acabaría siendo el que marcaba el estilo artístico de la Casa de las Ideas tras la marcha de Kirby, ¿que mejor que contratar a su hermano y tener a toda la dinastía?

Pero Sal era mucho más que «el hermano de», era uno de los dibujantes más dinámicos que tenía una Marvel sin Kirby. Había empezado a entintar para la editorial en 1968, entintando un western de Siegel y Werner Roth, Gunvolt, para luego entintar el trabajo de su hermano en Silver Surfer después de que Joe Sinott entintara los primeros números y John considerara que le estaba «tapando su estilo». Demandó a Lee que le entintara Sal, y así estuvo en la serie cuatro números hasta que le cayó su primer trabajo como dibujante… En The Avengers #68, junto a Roy Thomas. No le dieron un arranque sencillo al bueno de Sal, que venía tras Barry Windsor-Smith, Gene Colan y la sombra permanente de su propio hermano. Pero si a Sal eso le intimidó en algún momento no dio muestras de ello, porque aunque sus primeros números en Vengadores tratan de imitar su estilo, su fuerza a la hora de componer la página ya está presente y para el siguiente número ya está mostrando alguno de sus «salbuscemismos», con la presentación del Escuadrón Siniestro y, poco después, de El Zodiaco. No fue un encargo fácil.

Para noviembre del 69 publica el número 124 de Incredible Hulk 124, en el que echaba un cable en los lápices a Herb Trimpe, que por aquel entonces era el gran dibujante de la serie. Es un número especial porque supone su primer contacto con el personaje, aunque yo no estaría del todo seguro de ello porque en marzo del 70 se publicaba tambiénm el 66 de X-Men, en el que el grupo se enfrentaba al coloso esmeralda que Buscema en un cómic que tenía toda la pinta de haber sido enlatado, un fill-in readaptado tras la marcha de Neal Adams de la serie. Aun así, podría decirse que son estos encargos los que cimentaron la reputación de Sal como dibujante de garantias y apagafuegos de la editorial, convirtiéndose en el dibujante regular de Sub-Mariner a partir del número 25, sustituyendo a su hermano y otra vez con guión de Roy Thomas, combinándolo con números sueltos de The Avengers hasta convertirse en el dibujante oficial hasta la guerra Kree-Skrull y Neal Adams. A esto seguiría una larga etapa en Captain America entre el 146 y 181 durante la que dibujaría la saga del Imperio Secreto, ésa en la que Steve Englehart puso de malo a Nixon y el capi acabó renegando de la bandera y haciéndose llamar el Nómada… Me imagino que tendría que hacer ahora, visto lo visto.

Aun así, su etapa en el Capi no sería su primer trabajo con Englehart, porque en mayo de 1972 publicaba junto a él el primer número de The Defenders, serie que combinaría con Captain America y que mantendría hasta el número 42, con fecha de 1976. Es entre estas dos series donde nace el Sal Buscema que todos conocemos, con esos fantásticos puñetazos contra y hacia el espectador, las líneas cinéticas en todo su esplendor y, en resumen, haciendo que cada cómic fuera un espectáculo en una editorial que estaba echando mucho de menos a su maestro de pista original, Jack Kirby. El duo Englehart Buscema se repitiría en Vengadores con la Saga de la Madonna Celestial, mientras el propio dibujante empezaba a dibujar a Spiderman en Marvel Team-Up 33, en 1975. Poco después Herb Trimpe dejaría Incredible Hulk y Buscema empezaría su etapa regular en la serie en su número 195, manteniendose en la misma durante diez años hasta finalizar en el 309. Su Hulk marcaría una época en el personaje hasta el punto de eclipsar la de Herb Trimpe, siendo su forma de dibujar al personaje el referente de la mayoría de los lectores que empezaron durante los 70 y 80.

Fue durante esta etapa cuando Sal Buscema empieza a dibujar desde su número uno la que sería su primera serie de Spiderman en solitario, con permiso de Marvel Team-Up: Peter Parker, The Spectacular Spider-Man. Guionizada por Conway en un principio, Buscema dejaría la serie en su número 20, pero su etapa en la serie tendría particular relevancia al ser una de las que Bruguera incluyó en sus Pocket de Ases del trepamuros. A pesar de su despedida temprana y al igual que había hecho con el Capitán América, Buscema volvería periódicamente por las series del personaje durante los años posteriores, llegando a tener una etapa bastante más larga con Conway en Spectacular allá por finales de los 80, en plena McFarlane y extendiendose hasta los tiempos de la Saga del Clon, llegando a tener a Bill Sienkiewicz de entintador y con JM DeMatteis como guionista. De por medio etapas en New Mutants con Chris Claremont, la miniserie de Magik, su trabajo con Walter Simonson en Thor… Sal Buscema es el símbolo de una época de Marvel, un dibujante que se mantuvo al pie del cañón durante treinta años al margen de modas y movimientos editoriales. La bancarrota de Marvel y el cambio de guardia con la era Quesada lo llevaron a una breve etapa en DC y tras esto a un discreto segundo plano como entintador de la incombustible Spider-Girl de Tom DeFalco, tanto de los dibujos de Pat Oliff como los de Ron Frenz, con el que seguiría colaborando junto a DeFalco en proyectos independientes a través de crowfunding hasta nuestros días.


Sal Buscema era un gran dibujante eclipsado por su hermano que lo era aun mas.
El unico defecto de Sal (que no era un defecto del) lo suponia el dibujante anterior de la coleccion de la que se encargaba porque tendia a imitar su estilo, algo que tambien hacia Don Heck, pero al contrario que Don que rapidamente regresaba a su propio estilo de dibujo, Sal era capaz de mantener esa «imitacion» durante todo el tiempo que estaba en la coleccion.
P.D.: Se que este comentario va a ser muy rebatido pero es la impresion que me da a mi leyendo sus comics, los mejores trabajos de Sal son aquellos en en que el dibujante anterior era muy bueno(Romita en Capitan America, Trimpe en Hulk…)
Y aun así uno de sus mejores momentos para mi fue al sustituir a Simonson en Thor, que nos dio una serie que visualmente era coherente, no como cuando John Byrne dejó de dibujar Namor…
No queria manchar el buen nombre de Sal Buscema poniendo en el mismo comentario este.
Lo que esta pasando en USA es preocupante.
El pais que mas presume de democracia se esta comportando como un pais que no haya oido hablar nunca de ella.
Lo que sucede alli con el «hielo» llega a pasar en un pais de america latina y mas de uno se rasgaria las vestiduras en los platos de tv.
Por no hablar de los chanchullos economicos.
Conclusion: si quieres gobernar un pais con mano de hierro y hacer lo que te de la gana presentate a las elecciones por un partido considerado de derechas. Porque tendras una patente de corso que te permitira hacerlo sin consecuencias.
Cuando los «moderaditos» empiezan a llamarlo ya fascismo, es que sí que debe de ser fascismo…
A Sal Buscema le tengo un cariño especial porque era ese que destacaba sin destacar.
Todos sus cómics eran un prodigio de dinamismo, de acción; de viñetas que todas aportan algo, aunque sea un tipo sentado en una mesa.
Lo descubrí leyendo los Capitán América de Surco. Esa pelea con Animus sobre el tren descarrilado, esa pelea con el androide con un Capitán América sin suero.
Esa determinación de Steve Rogers enfrentandose al Universo entero, armado solo con sus convicciones y su moral.
Ahí supe que el Capitán América era uno de mís grandes héroes.
Ese Rom, alzándose como baluarte de dignidad serena delante del cadáver de Archie Stryker.
¡Qué bien manejó Sal el control del tiempo en ese laboratorio, a base de planos contrapuestos y demás argucias narrativas! Dando una sensación de opresión y amenaza constante antes del despliegue de acción.
Esos Defensores, tan icónicos todos ellos, puro ritmo. Pura presentación visual en cada viñeta. Puro lenguaje narrativo.
Sal Buscema. Se te recordará por tus tortas. Yo te recordaré por la receta completa; porque poca gente manejó tan bien el ritmo, la escenografía, la presentación de las cosas en la viñeta y el punto de vista, como tu lo hiciste.
Aprendió a dibujar con su hermano, le contrataron para imitar a su hermano pero lo mezcló con Kirby y es precisamente eso mismo lo que le dio su propia identidad. Un grande.
Y esto es inesquivable.
El hombre que dibujó el «Imperio Secreto» o «Si America cae», se fue a morir; mientras la pseudopolicía paramilitar y racista de un presidente, que dirigió sus hordas de desarrapados fanáticos a asaltar el Capitolio y desprecia abiertamente la democracia, mata a defensores de la libertad.
Para mi, que se murió del disgusto de ver como sus cómics se hacen realidad.
O eso, o es que la casualidad es el hilo invisible que da sentido a la realidad.
La lección de esos cómics no es, que necesitamos a un Capitán América.
La lección que me enseñaron esos cómics, es que todos debemos ser el Capitán America.
Todos somos el Nómada.
Después de un rato, me di cuenta de que igual debía haber escrito: «todos debemos ser Steve Rogers»
Nah, se entendía.
Él, junto con muchos otros que también se fueron me ayudaron a aprender a soñar aún más alto, a maravillarme y a enseñarme cosas que aún me acompañan.
Requiescat in pace maestro.
Yo aprendí lo que realmente era narrar viendo las páginas mudas de Sal en el Spectacular Spider-man 200