Celebrando los cuarenta y cinco años de 2000 A.D.

Estos días la revista 2000 A.D. ha cumplido cuarenta y cinco años. Dos mil doscientos setenta números, incontables especiales y anuales varios, incontables grandes autores forjados en sus paginas y un puñado de personajes que han pasado a la historia del cómic. Por todo ello esta revista se merece todos los homenajes habidos y por haber, algo que en nuestro caso concreto se va a convertir en echar la vista atrás a Febrero de 1977 (sin que sirva de precedente nos vamos a pasar de largo la década de los ochenta) para ver que le ofreció esta entonces nueva cabecera a los niños de la época.

Supongo que en 1977 ese regalo debía parecer mas espectacular

2000 A.D. nació del simple deseo de subirse al carro de la ciencia ficción que tan de moda estaba por aquel entonces. Una tarea que IPC puso a finales de 1975 en manos del editor y guionista Pat Mills, quien había desarrollado con bastante éxito para la compañía las revistas Battle Picture Weekly y Action, y que se trajo a su amigo y compañero de trabajo John Wagner para que le ayudase a crear nuevos personajes con los que introducir esta nueva revista que vio la luz un año y pico después. El increíble hiper poder de M.A.C.H. 1, dinosaurios de la era espacial, el relanzamiento de un héroe mítico como Dan Dare, Gran Bretaña invadida, unos heroicos deportistas practicando el deporte mas peligroso del mundo y un disco volador (el Space-Spinner) de regalo. Esos eran los reclamos, junto con un anuncio de televisión, con los que la revista quiso ganarse el favor de unos lectores que iban a encontrarse con algo bastante diferente a lo que las revistas bélicas y de aventuras de la época les habían acostumbrado.

No escatimaron en gastos con la promoción

Y para comenzar Pat Mills lo hizo a lo grande con el primer capitulo de Invasion dibujado por Jesús Blasco, una serie de la que ya hable aquí hace tiempo y que tristemente estos días es casi mas actual que nunca. Y es que la brutal invasión de un país soberano, no del todo sorpresa, por parte de los imperialistas Volgans (como el rio Volga en Rusia, que Mills era muchas cosas pero no sutil) que nos contaban aquí Mills y Blasco es uno de esos casos en los que no es que ellos fuesen unos adelantados a su tiempo, sino que la historia tristemente se repite. Una serie que jugaba con los miedos de la época (época que parece que ha durado cuatro décadas y pico) sobre la amenaza soviética y que con su acción trepidante y brutal sin duda debió impactar a muchos críos de la época.

Como ver las noticias

Pero si ver su propio país invadido por esos despiadados invasores había sido impactante, lo que se encontraron los lectores unas pocas paginas mas adelante debió superar todas sus expectativas. En Flesh, de nuevo a cargo de Pat Mills en los guiones y en esta ocasión trabajando con nuestro espectacular paisano Joan Boix, nos encontrábamos una premisa tan simple como delirante. En el siglo 23 la mayoría de los animales en la tierra habían sido extinguidos y la humanidad sobrevivía a base de comida artificial (se ve que el veganismo no era una opción muy atractiva). Pero el ansia de la humanidad por volver a comer carne de verdad era tal que se desarrollo el viaje en el tiempo para poder desplazarse sesenta y cinco millones de años hacia el pasado y allí cazar dinosaurios con los que alimentar a una hambrienta humanidad. Y así vaqueros futuristas a bordo de vehículos imposibles y armados con armas de energía se dedicaron a intentar extinguir a unos dinosaurios que no pensaban entregar sus vidas tan fácilmente. Una idea tan loca y divertida que no se como no han hecho una película sobre ello (y A Sound of Thunder no me vale, no se centra en las posibilidades mas enajenadas de la premisa)

Esta teoría sobre la extinción de los dinosaurios no se la vio venir nadie

La revista iba a mas con cada pagina, buscando atrapar a los lectores con la espectacularidad de las historias, y no soy capaz de imaginarme la reacción de los críos de la época cuando tras una docena de paginas en blanco y negro se encontraron con la impresionante doble pagina a todo color con la que Massimo Belardinelli (con guion de Ken Armstrong y el omnipresente Pat Mills) introdujo al nuevo Dan Dare a una nueva generación de lectores. Este Dan Dare era radicalmente diferente al “Piloto del Futuro” que había creado Frank Hampson casi tres décadas antes, contando en esta versión como el héroe se había despertado tras doscientos años en animación suspendida para encontrarse un universo que no se parecía en nada al que había dejado atrás. Un relanzamiento que no gusto demasiado ni a los fans del Dare clásico ni a los nuevos lectores, y tras un par de relanzamientos con cambios de equipos creativos que incluyeron agrandes talentos como Gerry Finley-Day, Tom Tully o Dave Gibbons, la serie desapareció para siempre de la revista un par de años mas tarde.

Belardinelli era de otro mundo

Tras tantas emociones tocaba hacer un alto en el camino y para ello nada mejor que un poco de publicidad. Allí Tharg, el ficticio y alienígena editor y “mascota” de la revista anunciaba unos cuantos premios a sus lectores, que iban desde fotos firmadas por el propio Tharg a premios monetarios para los lectores cuyas cartas fuesen publicadas. Pero también se anunciaba la aparición en el siguiente numero de un tal Juez Dredd que afirmaba ser la ley… Y es que como me sorprendió a mi en su día cuando lo descubrí, Dredd no debuto con la revista, sino que su aparición se vio retrasada por la reescritura de su primera historia considerada demasiado violenta por los ejecutivos de IPC y por el abandono de John Wagner y Carlos Ezquerra por motivos monetarios. Y aunque ambos acabaron volviendo a la revista y a su personaje y nos proporcionaron incontables y memorables historias, aquella primera aparición recayó en manos de Peter Harris (cuyo guion tuvo que reescribir mucho el propio Mills) y el novato Mike McMahon.

Con un premio de 10 libras de la época los lectores de la revista debieron volverse locos escribiendo como condenados

Y tras esta pequeña pausa tocaba conocer a un nuevo personaje, M.A.C.H. 1 (acrónimo de Man Activated by Comp-puncture Hyperpower). Este era en realidad el agente secreto John Probe, con quien una agencia secreta había experimentado aplicándole una nueva técnica llamada compu-puntura, en la que agujas eléctricas aplicadas en su cuerpo le daban la fuerza, velocidad y reflejos de cincuenta hombres, un “hyper poder” que combinado con los circuitos implantados en su cerebro que le suministraban información le convertían en alguien imparable. Si, el personaje, creado también por Pat Mills junto con el dibujante argentino Enio Legisamòn, era una copia bastante descarada del Hombre de los Seis Millones, que como hemos señalado a menudo por aquí estaba muy extendida en los cómics británicos de la época eso de reciclar ideas populares en la ficción de formas nada sutiles. Pero careciendo de la espectacularidad de otras series de su quinta las aventuras de John Probe llegaron a su fin en 1979.

No tenia el mismo carisma que Steve Austin

Para terminar este primer numero nos encontramos con los Harlem Heroes, donde de nuevo Pat Mills, esta vez a medias con Tom Tully junto con los dibujantes Dave Gibbons y Carlos Trigo, siguieron el ejemplo de M.A.C.H. 1, inspirándose esta vez en la película Rollerball para crear su propio deporte enajenado futurista, el Aeroball. Deportistas enfundados en armaduras y equipados con mochilas cohete se enfrentaban en un duelo sin cuartel en el que casi toda la violencia parecía permitida, un deporte en el que los Heroes de Harlem se encontraban entre los favoritos para ganar el campeonato, pese a que una tragedia impactante (que cerraba la ultima pagina de la revista a todo color con una escena que debió ser inolvidable) les iba a obligar a reorganizar el equipo. Como curiosidad señalar que el protagonista y capitán de los Harlem Heroes, John ‘Giant’ Clay, es también el padre del Juez Giant (y abuelo del Juez Giant Jr) uno de los primeros compañeros de Dredd, y estableciendo esta serie como parte del pasado pre-apocalíptico que dio nacimiento a las Megaciudades.

Si los deportes fuesen así los vería

Mills dio paso a otros editores, numerosas series nacieron y murieron en sus paginas (con ese Dredd que llego tarde pero ha sobrevivido a todos) esta se fusiono con otras cabeceras de la editorial como Starlord y Tornado, llego a traspasar fronteras con su éxito publicándose en otros mercados, y durante mas de dos mil números (con épocas mejores y peores) ha seguido entreteniendo a sus lectores con una ciencia ficción gamberra y cafre. Y aunque quizás hoy en día esta sea un poco mas comedida que en sus inicios y haya perdido esa garra “punkarra” de los 70 y 80, 2000 A.D. sigue siendo todo un referente del mundo del cómic al que le deseamos que cumpla otros cuarenta y cinco años y que nosotros lo veamos.

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